Piramides de Egipto
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ANDRE JOUFFE LOUIS
PERIODISTA
djouffe@yahoo.com
LE MOULIN ROUGE
Marzo de 2015


MAS SOBRE PRESIDENCIALES

Varios capítulos de patudez presidencial.



A propósito del escándalo del fornido Dávalos, que realmente llama la atención de que su madre no le haya parado el carro a tiempo, ha habido varios capítulos de patudez presidencial.

Arturo Alessandri Rodríguez si bien vaticinaba como escribió Germán Gamonal en LPA hace dos semanas, un Papá para su hijo Jorge, otras cosas han ocurrido que han sido peores.

Cuando doña Mitti Markmann de González Videla vino a Punta Arenas, recordó haber dejado un par de zapatos privilegiados en Santiago, y envió al comandante Parraguez en su Manutara a Santiago a buscarlos. Ojo, en ese tiempo el vuelo tardaba ocho horas sin escalas.

Marta Larraechea le tenia pánico al viejo calambrito, así se le apodaba al 707-100 de la Fach que trasportaba a los presidentes hasta 1994. Un viejo mamarracho, fabricado por la Boeing en 1963, que además se quedaba en pana en todas partes amén de una autonomía de vuelo limitada. Varias veces aterrizamos en la isla de Sal en medio del Atlántico frente a costas africanas donde el comandante en efectivo tenía que pagar el reabastecimiento.

Augusto Pinochet cuando viajaba al lado de su severa Lucía, pedía agüita mineral. Sin ella, vino tinto. En una oportunidad transgredió la norma y su esposa le paró el carro en seco ante las azafatas.

En tierra, el gran negocio era la decoración de La Moneda. Por ejemplo en tiempos de Aylwin, Ximena Casarejos, la misma productora de la Teletón, estaba encargada de las flores. Doña Leonor detestaba todas las recepciones y su fuese por ella, hubiera pasado esas veladas en su modesta casa de Algarrobo.

Ricardo Lagos era prolijo, y revisaba hasta los mas mínimos detalles para cada acontecimiento Su esposa era un poco al estilo de doña Leonor y de doña Mercedes de Sanguinetti en Uruguay.

En México, por ejemplo, cada recepción constituye un acontecimiento, al igual que en Japón. Se presentan durante la cena los mejores espectáculos locales y son horas de fiesta y huifa. En ese aspecto somos medios fomes.

Igual que para los regalos. Los nuestros son bastante precarios comparados a los que reciben nuestros Jefes de Estado de sus pares en todas partes del mundo.

A propósito de ésto, le sugerí a alcalde Emilio Boccazzi tener un stock de preciosidades para los visitantes de las ciudades involucradas en el recorrido de Hernando de Magallanes. Uno no puede regalar bronce a cambio de oro.

Mi experiencia en la cancillería en ese aspecto fue vergonzosa. En cada pueblo francés nos regalaban tremendos lirados, objetos de identificación de la localidad y para que les cuento. A lo sumo, llevábamos un Condorito.

Si quieren saber mas sobre lo que ocurre en la Moneda les cuento que en el palacio había un gato y Martita Larraechea le tenía alergia y aversión a los meninos. En otras palabras mantuvieron fondeado al animal durante seis años. Ambos se hicieron los lesos, el felino y la Presidenta.

Los mozos de la casa de Toesca tienen mucho que contar a propósito de las meriendas presidenciales. Pero tienen un juramento de secreto. Lo único que supe es que para Eduardo Frei Ruiz Tagle las frutas no el postre. Solamente el postre elaborado era calificado como tal. Como se las arreglaría con los visitantes amantes de la fruta, me es un misterio. Quizás el hotel o en la Embajada donde residían, les daban nuestras típicas frutas locales tan codiciadas en el mundo entero.

¿Por qué hay tan buena fruta este año en el resto de Chile y digo en esto porque aquí a Magallanes no llega muy buena que digamos? La crisis europea y de otros países esos duraznos conserveros no fueron comprados en estaciones cruzadas en el resto del mundo y por eso tenemos higos, damascos, fruta y una de exportación nacional. Lo cual no significa que sea barata, pero es finísima de todas maneras.

Para cerrar, Larraechea inventó monitos de malaquita, provenientes de Combarbalá, IV Región, para llevar de obsequio en sus giras y Lagos unos ponchos que valían una fortuna. Al parecer el costo de la plusvalía era excesiva de parte de la proveedora porque se fue cortada rápidamente ante el reclamo de algunos parlamentarios.



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