Piramides de Egipto
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ANDRE JOUFFE LOUIS
PERIODISTA
djouffe@yahoo.com
LE MOULIN ROUGE
Diciembre de 2014


MIL PAGINAS SOBRE MARYLIN

- Comprar pasajes por Internet no siempre es lo mas barato.
- Nicanor y Guayo Labarca se cruzan en las cruces.
- Cuento horrible de fin de año.



Vean, Iván Zamorano es el rey del orden, nada de despilfarros. Pero su millonada mal invertida lo tiene endeudado. Entonces nada asegura que Alexis o Vidal sean ricos cuando mayores. Solo Pellegrini quien además es medio momio, morirá rico.

Un seremi amigo vio que los precios de Lan hacia el norte estaban fuera de su alcance. Por casualidad pasó por una agencia de viajes y como ustedes saben, las líneas aéreas guardan un cierto número de asientos para estas. De manera que consiguió el objetivo un treinta por ciento más económico que en línea. Moraleja: dese la molestia y vaya a una agencia.

Vaya que esta desordenado el país de punta a cabo. De derecha a izquierda, de gobiernos centrales a municipios. ¿Dónde iremos a parar?

Es curioso, pero hay departamentos o unidades que están a cargo de gente eficiente pero nada que ver con los temas para los cuales fueron creados.

Me alegra que Lisette Cossani pese a su amigdalitis esté llena de pega. La soprano Verónica Villarroel tiene en su hermano a su productor. Yo como hijo único, estoy frito y debo hacer ambas cosas.

Guayo Labarca vive en Las Cruces con dos perros y no se cruza con Nicanor Parra. Armando Cartes tuvo un patatus cardiaco pero quedó mejor que antes y con dos hijas.

Hansel Silva es el rey de los Matta.

Estoy con sueño permanente. ¿Qué será? La cosa es tener los ojos cerrados, lo cual no significa que duerma. Los exámenes no indican nada pero temo que sea consecuencia del hígado graso o el clonex o como me duele el vientre casi todo el día y voy mucho al baño, sea otra cosa peor y la verdad es que me importa poco mientras haya morfina a mano si es que es lo que podría ser.

Es un libro azul de casi mil páginas, Blonde, de la veterana Joyce Carol Oates. A ratos espantoso, difícil de leer, tienta dejarlo de lado, pero uno avanza, aunque tarde un mes. Me lo regaló Bárbara Salgado y la librería Entrepáginas por participar en Una noche con Bárbara.

Pero, da la oportunidad de enterarse de muchos aspectos de la vida de la Monroe, impensable. Por ejemplo que por su afán de no usar ropa interior, en Bullocks le prohibían probarse ropa. Los ejecutivos de la tienda señalaban que dejaba la ropa pasada a olor a pescado. Este provenía de la Benzedrina, más conocida como anfetamina, que MM consumía para mantenerse despierta y no engordar. La versión actual del medicamento no deja ese aroma.

Asimismo que a los 26 años, diez antes de morir, queda embarazada. Pero ignora quien es el padre, si Eddie G. o Cass Chaplin, hijo de Charlot a quien el actor detesta con todo el alma. Es una pareja bisexual. Eddie y Cass son adictos a drogas y al alcohol. Hacen menage a trois con Marilyn, van juntos a todas partes, comparten la cama y a veces los departamentos. Cuando ya se entusiasma con la idea de tener un hijo, decide abortar. Luego sufriría la perdida de una criatura tres meses en el vientre, al caer de una escalera, el padre, concebida con el dramaturgo Arthur Miller.

Di Maggio se exasperaba con el desorden de su mujer, ni tiraba la cadena. Es el quien se preguntaba por qué MM ingería tanta pastilla cuando no rodaba películas. ¿Acaso temía la vida cotidiana?

En el libro hay muchas alusiones a Gladys Baker, madre de la actriz bautizada como Norma Jeane Baker aunque su padre era Mortensen. Asimismo al tartamudeo, que nunca se hizo evidente en las películas. Queda de manifiesto que en la escalada para convertirse en una de las actrices mas célebres de la época, debió acostarse con productores tan poderosos como Darryl F. Zanuck, y sin embargo su caché era el diez por ciento de lo que percibía Jane Russel u otra colega.

Las fotos de ella desnuda que le tomo su amigo amante Osie, salieron a la luz después de su primer film, lo cual casi le cuesta la carrera. Como en el famoso calendario figuraba con su nombre original, nadie supo que era Marilyn hasta que años mas tarde un reportero la reconoce hojeando viejos calendarios. Esa foto ahora es celebre y nadie le encuentra nada de pecaminoso.

Marilyn nunca denunció, y se resistió a hacerlo, ante la Comisión macartiana de actividades antinorteamericanas, o sea a sus colegas comunistas o sindicados de izquierdistas. No lo hizo, todo lo contrario de Ronald Reagan y Charlton Heston. Siempre se las ingenió para eludir el interrogatorio o Zanuck influía para que no la presionaran.

Pese a ciertas trancas, nadie supo si era sexualmente feliz, le encantaba andar desnuda y Truman Capote recordaba que una de sus aficiones era bailar desnuda frente a un espejo. Era ingenua, nada de maldadosa, con muchos miedos y traumas de la infancia. Su pulcra apariencia ocultaba que el desorden en sus habitaciones era pataguino, jamás recogía una prenda, aunque estuviese sucia no tiraba la cadena, según su segundo esposo Joe di Maggio.

La autora pone mucho de su parte, pero las verdades esenciales están en este volumen azul que no se ha despegado por tres meses de mi velador, hasta que le di fin y escribo estas líneas. Porque realmente trata de hechos desconocidos.

No fue tan anónimo el amor de MM con Yves Montand, pero la relación, mas bien dicho calentura, tal como muchas otras fue aceptada por la esposa del francés Simone Signoret, que a los cincuenta parecía un mamaracho pues se dejó estar por el desamor de su pareja, y curiosamente esa apariencia le sirvió en el cine hasta su inolvidable Mama Rosa.

En los últimos años hizo películas notables como The misfits, guión de Arthur Miller con Clark Gable con quien no tuvo otra relación de amistad cuando ambos estaban caída libre. El titulo en español fue Vidas rebeldes cuando en realidad el mas apropiado era la traducción casi literal, Los inadaptados.

Según la autora, cantó el Happy Birthday Mister President a John Kennedy completamente ebria, lo cual es factible pues a esas alturas estaba o drogada o bebida. Oates señala que su relación fue pasajera y que por suerte cuando hacían el amor, Marilyn no cantaba.

Un agente del FBI habría inyectado Nembutal al corazón a MM mientras ella dormía porque su relación con Kennedy le había dado acceso a escuchar lo indebido y como sus amistades no eran del gusto de las agencias de inteligencia, lo mejor era sacarla del camino. Total entre anfetas, demerol, tragos y sicotrópicos variados, el Nembutal pasó inadvertido.

Llama la atención que nadie aparece en 933 páginas con su nombre, ni los esposos de MM, James Dougherty, el beisbolista Joe di Maggio, ni Arthur Miller y de sus amantes solo Cass Chaplin da la cara literaria y obviamente Gladys Parker, su madre loca.

La única intervención que tuvo aparte del aborto fue de apendicitis y le imploró al cirujano que la cicatriz fuese pequeñita.

Concluimos señalando que MM nació y murió en el cine siendo una de las actrices peor pagadas de Hollywood, paradójico pues en cambio ella le proporcionó millones a los miserables como Darryl Zanuck y otros.

Hace diez días vi La gran comilona de Marco Ferreri, con Noiret, Toggnazi, Mastroiani y Piccoli. Se celebraron 40 años del film y un veterano Michel Piccoli, marido de Juliette Greco explicaba que el culo que se ve en el film no es el suyo. Lo grave es que cuando recomendaba a todos mis amigos ver el film por Youtube, no pudieron bajarlo. Imposible verlo. ¿Qué ocurrió?

Marco Ferreri hizo el film El cochecito en España en 1959, con José Isbert. La plata la sacó de unos fondos que fue a buscar a Cinecitta en Roma para financiar Atila que se rodaba en África y habían quedado sin guita. Ferreri en escala por Madrid tuvo Nexus manos el guión e hizo esta historia y dejó a los de Atila con las ganas y furia. Isbert encarna a un sesentón cuyos amigos tienen todos sillas de ruedas menos él. Como la familia se la niega, los asesina a todos y con el dinero que extrae, compra una. Happy End, por un rato.

Cuento horrible de fin de año: Pinochet es secuestrado. Los plagiadores lo meten en una tina tibia. El dictador dice que la cosa no es tan terrible. De pronto siente algo entre las piernas. Es un condiru, aquel pececillo que se introduce por la vagina o la uretra y nadie lo puede sacar pues tiene unos ganchos, No es mas grande que una aguja gruesa, de unos cinco a diez cms de largo. Sube hasta la ingle y destroza todo lo que encuentra el paso.

Parecido a lo que hacía la Olderock, la policía con su perro Volodia con las presas políticas.

Que lo pasen picho y no olviden que el fin del mundo viene de a poco, aunque tarde millones de años.



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