Piramides de Egipto
Bookmark and Share

 
 
 
 


ANDRE JOUFFE LOUIS
PERIODISTA
djouffe@yahoo.com
LE MOULIN ROUGE
Noviembre de 2014


MALETIN DE GÁSFITER DON FRANCISCO SALDRÁ CON LA SUYA

- La apnea, el peor enemigo del viajero.
- Nosotros somos los otros.
- Escenarios fatales para un despacho.



Jamás podrían imaginar ustedes bajo qué circunstancias se parió esta columna. Pero mientras mi hija de siete años se declara en rebeldía en mi ausencia, en un entorno cercano, una parienta no sabe quien es el padre de su hija, su madre sufre de hemiplejia y esta semi paralizada, su hermano recibió dos balazos en los huesos de las piernas mientras asaltaba no se a quien o a qué. Mi esposa esta que revienta de pega y mi Isidora justifica que va a repetir por cuanto le dije que si seguía así, iba a ocurrir y ella distorsiona la cosa.

Por eso, es que a mi regreso a casa habrá que poner orden, partiendo por mi mismo.

Emotivo, tierno e indescriptible la solidaridad recibida por algunos amigos en momentos difíciles.

En tiempos casi remotos, yo constituía el peor compañero de viaje para las misiones periodísticas. Nos daban un viático para pieza individual, con baño, alimentación y transporte, el resto correspondía al ítem cuentas a rendir.

Pues bien, se suponía que con el fotógrafo nos ahorrábamos el 50 por ciento del valor del hotel al compartir el dormitorio, pero a la primera noche, mi compañero desertaba: imposible conciliar el sueño con mis ronquidos.

Es de imaginar como sufrían los compañeros de fila en los aviones en los vuelos transatlánticos, para los cuales consumía un hipnótico para el cruce del Océano. Las caras no eran muy amables al amanecer. Incluso algunos preguntaban con ironía ¿Avez vous bien dormi?. Yo si, aunque a base de copete e hipnoronol, ellos en vela por culpa de este chileno.

Si hubiésemos volado en los Hércules, poco hubiese importado por cuanto es tanto el ruido que emiten sus hélices que es imposible cerrar un ojo.

Cuando viajábamos con la televisión, o sea cuatro personas, la idea era quedarse con el 75 por ciento del viático, amontonándonos en una habitación pero Jouffe lo estropeaba todo. O a medias porque ellos se iban los tres a una y yo solito en la mía cancelando el cien por ciento.

Con los años cuando aparecieron los tip top o como se llaman esas maquinas del sueño, todos pensaron con alivio en la solución al problema. Partiendo por mis dos esposas que tuve hasta ese instante.

Pero el arnés de la maquina, adosado al rostro con unas cuerdas ajustadas a la cabeza, les juro que traté un año lidiar con eso y no pude.
Supe que José Miguel Insulza y otros próceres viajan con la maletita incluso para sus siestas, pero conmigo nada.

Finalmente en la Revista Cosas optaron por enviarme solo a las misiones, que contratara los servicios de un reportero grafico in situ y mis colegas prefirieron permanecer en Chile ante las noches de insomnio provocadas por el roncador.

A la distancia, asumo y reconozco el valioso esfuerzo de parejas, amigos y amigas de estar conmigo tantas noches sufriendo ese aserruchar inconstante, ruidoso, a veces preocupante pues según los auditores les daba la sensación de que había muerto al dejar de respirar.

Hoy son cada vez más abundantes los usuarios de la maquinita aquella. Dicen que los arneses son más sofisticados. Lo que corresponde a mi persona sigo haciendo padecer y a la vez sufro de vergüenza por lo que ocasiono.

Muy recientemente un compañero de habitación pidió a la media hora cambio urgente, aunque fuese ir a dormir al baño.

Culmino este tema y evoco a Juan Pablo Cárdenas, antes de que adquiriera el aparato. Cuando estaba en reclusión nocturna en años de dictadura, por solidaridad patriótica y de colegas, muchos se peleaban el derecho de acompañarlo en la celda de noche. Al cabo de un tiempo, no hubo voluntario alguno.
Patricia, su única esposa es testigo de las dos etapas en la vida de Cárdenas. La primera que fue terrible y a veces daba la sensación de que alguien estaba golpeando la puerta con la fuerza de un huracán y esta ahora mas placida, al lado de un hombre robot, quizás con el rostro deformado por los arneses, pero que por lo menos emite un ruido normal.

Pero en una oportunidad me la cobraron. Luego de una cumbre medioambiental de Rio, en el vuelo a Santiago en el avión presidencial, Francisco Martorell me escondió los zapatos que uno habitualmente se saca para estar más cómodo. Nadie me reveló el destino y tuve que descender el calambrito Boeing 707 con Aylwin a la cabeza casi a pata pelada. A puro calcetín. La complicidad del resto fue unánime.

Existe una muy buena película del chileno-español Amenábar titulada "Los Otros", con Nicole Kidman.

En el fondo ellos, una madre y sus dos hijos creen ser los auténticos pero en el fondo, ellos son los tan llamados otros, los muertos.

En un recinto, conocí a un personaje valdiviano, con residencia de largo tiempo en Loncoche, cuyo temor a la muerte data desde su adolescencia. Por tal motivo ha estado interno en diferentes establecimientos la mitad de su vida. Durante todo el día, luego de hacer su cama prolijamente, camina y camina dándole vueltas a su monotema y cumple rigurosamente con la hora de ingesta de sus medicamentos.

A veces ha trabajado, pero el fantasma de cómo lo ha de sorprender la guadaña, lo acosa y trastorna lo cual le ha servido para, laboralmente, no producir nada y solo imaginar como es el paso hacia el mas allá, que imagina en forma de un gigante que lo viene a buscar y otros formatos.

Pero, en la actualidad a muchos que he conocido en centros asistenciales, acuden por ataques de pánico o ganas de llorar a mares. Son personas de cuarenta y tantos, no más, temerosas del futuro. Creen que en sus trabajos los van a despedir, que de pronto su capacidad de creación puede coartarse de la noche a la mañana y llegan incluso, y me ha ocurrido personalmente, a no atreverse a abrir el correo electrónico aterrados de encontrar algo negativo. Culmina el proceso con que ni siquiera leen las noticias; se transforman en seres inactivos a la espera de algo que naturalmente sobrevendrá, dentro de mucho, a mediano plazo o pronto.

Le explicaba al señor obsesionado con la muerte, que siempre he pensado que si uno quiere morirse, fallecerá antes de aquel que prefiere sobrevivir. Pero sus argumentos chocaban con un dique, el no quería ni pensar en eso, solo en que consistía morir y que ocurría posteriormente.

Y ahí viene la cuestión, y perdonen un tema dominical tan tétrico; en el caso personal prefiero morir de un viaje y lo he escrito mil veces que a largo plazo enfermo, dependiente e inválido.

Si tuviera la opción incluso en caso de sufrir un grave accidente vascular, pedí a que mi familia le dijera a mi hija chica que fallecí, que me fui a la luna y que desde el satélite, la cuidaré observándola todo el tiempo.

Consuelo ingenuo para una infanta.

Algunos sicólogos sostienen que mi teoría es negativa y errónea, que los niños se adaptan a todo; de ver sus padres activos y luego en silla de ruedas si las circunstancias lo requieren. No son tan lesos como uno los imagina o quisiera que lo fueran.

La vida y la muerte esta llena de contradicciones. Un tipo, que conozco de cerca, una tarde de depresión tomo tres cuchillos de la cocina; uno de esos made in Brasil para un corte a la altura del hígado, otro un poco más corto para metérselo entre las vértebras y asestar el golpe al corazón y uno mas largo para la tercera estocada si es que le quedaba fuerza, y clavárselo en el pecho.

Es este, en caso a haber sobrevivido a los dos otros cuchillazos, el más desagradable pues la persona se ahoga en su propia sangre.

Luego de probar con leves roces a la piel sus estocadas, optó por buscar por otras vías.

Todo esto muy dramático, si, pero recurrente en las conversaciones; en los funcionarios de ciertas empresas importantes que son enviados a tratamiento por este temor que nace precisamente por pensar en ser incapaces de satisfacer las necesidades de una sociedad de consumo que, se esta ahogando en sus propias heces con exigencias tan competitivas y sobredimensionadas.

Finalmente creo que Megavisión es el canal elegido por establecimientos tanto hospitalarios como de todo tipo como el más ofensivo. Ese rol lo cumplía antes el de la UCV.

Ahora se nos viene la teletón encima y naturalmente otro fin de año superstar para don Francisco que maletín de gásfiter y todo, sale con la suya.



Por favor, sus comentarios.
No use tildes ni la letra ñ. Gracias.

HTML Comment Box is loading comments...

Compartir en Facebook