Piramides de Egipto
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ANDRE JOUFFE LOUIS
PERIODISTA
djouffe@yahoo.com
LE MOULIN ROUGE
Agosto de 2014


LOS 4 DE SEPTIEMBRE DE ANTAÑO Y LA OTRA CARA DE ALLENDE

- Lo de Carlos Tejos, nada más que un accidente.
- Sigrid celebró en holandés pensión alimenticia.



Habitualmente el 4 de septiembre era jornada de elecciones presidenciales cada seis años y la última con esa fecha tuvo lugar en 1970.

Baldovino Gómez me presta el libro "Un cuarto de siglo con Allende", de Osvaldo Puccio, secretario privado de Salvador Allende. Es una biografía un poco endiosada, como la de Volodia sobre Neruda, donde prevalecen las virtudes y escasos defectos del ex presidente. Nada semejante a la de Eduardo "Guayo" Labarca que se entretiene in extremis con la existencia sentimental de Allende.

Conoce entonces al joven candidato a senador de 37 años, en plena campaña cuando viene por primera vez a Punta Arenas. Le asombra el conocimiento de los lugares que tiene Allende como muchas de las estancias y villorrios.

Desde ese prisma, el libro va a satisfacer a los lectores ávidos de interiorizarse de la carrera política del militante de por vida del Partido Socialista.

Entre sus conocidos y sin ruborizarse, hubo quienes aseveraban que el presidente socialista nunca leyó El Capital, y si lo hizo, solo en parte.

No era su obligación hacerlo por cuanto entre sus planes jamás estuvo el aplicar un sistema cien por ciento de acuerdo a las doctrinas de Marx y Engels; quienes lo sostienen actúan demagógicamente.

También hay personas que se sacan la venda de los ojos, y no niegan su acercamiento a lo que hoy se llama frivolidad. Una anécdota lo refleja de cuerpo entero.

"Iba por Ahumada cuando me topo con Salvador", relata Mario Vergara Parada ex Embajador Ibañista en Egipto y Jordania, viejo socialista de la corriente que venia del partido Agrario Laborista. "Antes de saludarme, pregunta: "Y ésos guantes, ¿De dónde provienen?" Luego de dar respuesta a su consulta conversamos de lo divino y de lo humano; preguntó por mi señora (Fanny Donoso, talquina, prima de Manuel Cabieses Donoso, creador de Punto Final y de origen nada proletario) y otro amigos comunes".

Veraneaba el doctor con su familia en Algarrobo, balneario del litoral central de clase media alta (los pitucos iban a Las Rocas de Santo Domingo). Con sus aguas tranquilas y la isla de los Pingüinos al frente, albergaba a familias presidenciales como: los Allende, los Aylwin y los Frei, pero sólo alternaban los primeros y los terceros. De don Eduardo padre, escribió Sergio "Sapo" Livingstone: "Jugaba al arco pero era tan larguirucho que era fácil meterle goles entre las piernas".

Allende era algo seco en el trato, distante pero amable. Siempre ansioso por saber de lo que ocurría en el exterior, fue gracias a esta curiosidad que me permitió un acercamiento con él, especialmente en el año 1972, debido a mis constantes viajes al otro lado del charco, asunto poco habitual entonces.

El día previo a mi primer matrimonio, en septiembre de 1972, tocaron el timbre de la casa y afuera vi un Fiat 125 azul marino, los típicos de La Moneda. "Esto se lo manda el doctor", anuncia un hombre relativamente, pasando un regalo. No me cayó la chaucha. Pensé en mi doctor, Heinz Richter, pero tampoco calzaba pues lo habría entregado él mismo. Al leer la tarjeta me di cuenta que la lámpara hecha por Sergio Castillo, era el obsequio presidencial.

El obsequio refleja que Allende no regalaba cualquier cosa, que era fijado en ese aspecto; no se trataba de un objeto entregado por cumplir.

Valga subrayar que entonces, no como ahora, eran inexistentes los funcionarios exclusivamente contratados para estos menesteres o los arreglos florales de la Moneda.

Al coctel que nos ofrecieron con motivo de la boda en La Copucha, lugar de reunión de los reporteros que cubrían las noticias del palacio Toesca, bajó Allende. El motivo de su presencia era la novia, periodista del diario El Siglo ante La Moneda. Cuando le comentamos que íbamos de luna de miel a Europa aprovechando una beca en Alemania, el Presidente comentó: "Vaya la suerte de ustedes, yo fui a Algarrobo nomás".

Un año antes, para Navidad, hicimos un reportaje en su casa de Tomás Moro, pero lo ocurrido en esa Nochebuena, es tema para diciembre.

Doña Tencha no era muy querida en el Palacio, esa es la pura y santa verdad y atribuyo cierta tiranía de su parte a sus problemas personales. Un periodista de apellido Urbina que obedecía al sobrenombre de "El Tencho", estaba a cargo de cubrir sus actividades. En cambio Miriam Contreras era más popular. El haber trabado amistad con la Payita también tuvo un costo de fuego cruzado de parte de la señora Bussi, y con toda la razón, pero las circunstancias se dieron a que me acercara mucho a la pareja del presidente.

De hecho mi hijastro se casa en El Cañaveral, la casa-parcela en El Arrayán de Allende y Pata, administrada ahora por Isabel Ropert, la hija de Miriam.

Recuerdo que en un reencuentro en Quito, en los años ochenta, después de un beso en la mejilla me pregunta: "André, ¿Me trajo los diarios?". Y no puso buena cara cuando le respondí que nunca iba a imaginar que le interesaran los diarios en Santiago y que se fuera a molestar por esa falta de iniciativa. Para saber lo que realmente ocurría en Chile, era más útil recurrir a la prensa extranjera.

A lo que voy es que al cumplirse esta semana 44 años de su llegada a la Presidencia hay sentimientos encontrados ante Allende. Mi mujer de entonces sufría ataques de la ultra pues éstos consideraban a los comunistas como retrógrados en el proceso. Imagino como sería para Allende navegar en esas aguas. Por un lado estaba un hombre interesado en los procesos europeos, en la cultura de todo tipo desde el "pata pata" de Miriam Makeba que le obsequio un cocodrilo embalsamado, Ángela Davis y su revolución en Estados Unidos hasta las charlas con Regis Debray, que tanta controversia despertaron entonces. Por el otro, el temor al golpe a la par con el que le provocaban los extremistas de ambos bandos.

Finalmente, muchos pensamos en que fue un hombre que se vio arrastrado a menudo por circunstancias que estaban fuera de sus intenciones y espectro. Asimismo que jamás imagino que era tan difícil un proceso de transformaciones, y lo que nadie puede negar, el desorden espantoso, del cual fui parte, en el que se desarrolló el mismo con demasiadas cabezas pensantes y otras, que no pensaban en absoluto, ni vieron las consecuencias hacia donde podían conllevar iniciativas inmaduras que finalmente desembocaron en sangre sudor y lágrimas. Y tampoco fue un vaticinio cumplido eso del más temprano que tarde. Fue muy tarde y tampoco apareció el hombre nuevo, sino que lo mismo, más culto, pretencioso y menos idealista.

Lo de Carlos Tejos Chávez, queridísimo amigo debe asumirse como un rayón, un equívoco que le puede pasar a cualquiera. Yo mismo más de alguna vez estuve tentado en tirar las manos y un switch de última hora lo evitó. Peor fue llegar con trago a programas populares, cosa que Carlos jamás hizo.

No deben satanizarlo por eso.

En Youtube podemos apreciar a miles de judíos ortodoxos reunidos en una plaza de Nueva York. Rechazan los ataques contra Gaza, pero más que el tema bélico, es su protesta porque quieren enrolar en el ejército israelí a jóvenes estudiantes de las antiguas escrituras, la Tora. Además cuestionan la existencia del Estado de Israel pues según ellos, nadie debe volver a ese territorio hasta que aparezca el sheliach, o el Mesías.

Quizás si esto ocurriera, las emprenderían contra los pobres palestinos, pienso yo.

Lo que los judíos no comprenden en que todo esto de los ataques a niños, mujeres y hospitales, incita a un antisemitismo que lo relativiza todo y apaciguarlo es tarea de siglos.

Ya no se les culpa de la muerte de Cristo, sino de otros crímenes de lesa humanidad.

Carmen Castillo escribe un libro sobre el mundo que vivió su padre el arquitecto, ex Alcalde de La Reina y primer rector laico de la Universidad Católica, don Fernando Castillo Velasco. Editorial Aun Creemos en los sueños, que dirige Víctor Hugo de la Fuente junto con su excelente Le Monde Diplomatique.

Cuando se viaja a Santiago desde Punta Arenas el peor error es confiarse en las temperaturas de la capital. Estoy entumido, no traje parka ni Montgomery. La embarré, camisa leñador, sweater de lana y camiseta no son suficientes.

Voy de viaje a Mulchén el lunes por la noche y el bus sale a las 23.26. ¿Qué se hace hasta esa hora? Con copete se puede hacer hora feliz de la vida. Ojalá que me alcance la ropa abrigada que llevo.

Sigrid Alegría le sacó por fin una pensión alimenticia al señor Ossandon, padre de sus dos hijos. La televisión es efímera, pero no así la educación que dura unos 18 años universidad incluida. A ella no le tocarán los beneficios del fin del lucro si algún día se aprueba. Para que sepan ella habla holandés y alemán porque en los Países Bajos y en Alemania residieron sus padres en exilio. Sigrid significa libertad.



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