Piramides de Egipto
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ANDRE JOUFFE LOUIS
PERIODISTA
djouffe@yahoo.com
LE MOULIN ROUGE
Mayo de 2014


LA CIA EN CHILE. BASSO DEJA EN EVIDENCIA UN FREI GOLPISTA

- Los chilenos lo cuentan todo con dos pisco sours encima.
- Las revistas y su ocaso.
- Bachelet, quien mucho abarca poco aprieta.
- Pellegrini, Bielsa Sampaoli y compañía, ¿Para qué quieren mas dinero? Están solos como perros en Manchester y Marsella.



Al leer "La CIA en Chile", del penquista Carlos Basso Prieto, queda en evidencia que ningún párrafo es interpretativo. El libro entero reproduce textos existentes, aun cuando con palabras y nombres borradas por la parte Norteamericana. Pero esta desclasificación de documentos revelan algo más que terrible: uno, la oposición tenaz del general René Schneider a impedir la asunción de Allende y dos, el esfuerzo del presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle, por lo contrario.

Los mensajes que van y vienen al interior de la CIA no son manipulados, los puntos de vista entre los protagonistas corresponden a una realidad. Y, duele porque se trata de una persona a la que uno estimó, ver en tan pan pan vino vino, todo lo que hizo para que hubiese un golpe. Aunque lo llamemos un golpecito, breve, efímero, para tenerlo como presidente sesenta días y llamar a elecciones. Pero los propios camaradas Radomiro Tomic y Bernardo Leighton, según las propias quejas de don Eduardo, no querían nada antidemocrático.

En este libro tiene particular participación el hombre de las cien chapas, David Atlee Phillips. El colaborador y luego agente de la CIA participo en las caídas de varios gobiernos, el de Guatemala entre otros. En Chile era partidario del Trak II, o sea del golpe antes o durante Allende.

En 1956, mi padrastro Richard Adolf Loeb llegó a cada con un dackel. Me lo obsequió y dijo: "Se llama Dado". Muchos años después supe atribuirle origen al nombre. Loeb jugaba al cacho en el Copper Room del Hotel Carrera con Phillips. El agente encubría sus actividades con un kennel, del cual provenía el salchicha. Y su nombre era en homenaje a las partidas de dudo de ambos gringos.

"Al chileno ni siquiera hay que ofrecerle dinero para que hable, bastan dos pisco sours", se jactaba Phillips ante Loeb.

El bar, ubicado en el primer piso de la actual cancillería, justo en la esquina de Teatinos y Agustinas, frente a las oficinas de la Embajada de los Estados Unidos de entonces, acogía al personal de la Braden Copper Company para hacerlo más ad hoc, pasó a llamarse el Copper Room, Al lado estaba el comedor o la opción de subir al restaurante ubicado en la única terraza con piscina de Chile, en el decimoquinto piso.

En ese bar frecuentaban azafatas de Panagra en tiempos en que las escalas entre uno y otro vuelo en aviones a hélice, obligaban a pernoctar. También mujeres cazadoras de maridos adinerados como los ejecutivos de la cuprífera.

Uno que otro personaje internacional se dejaba caer en el Hotel, de la cadena Hilton entonces: el siniestro Porfirio Rubirosa, el modisto Valentino que se llevó a Doris Kleiner, luego Miss Yul Brynner y a un talento como Orson Welles, entrevistado en su oportunidad por Tito Mundt con las piernas colgando del borde de la terraza del ultimo piso.

Phillips luego de su paso por Chile, dirigió operaciones encubiertas en varios países y retorna en los tiempos pre y durante la Unidad Popular para sembrar la intranquilidad. De retorno a los Estadios Unidos, algo tiene que ver con el asesinato de Orlando Letelier, pues trabajó con el activista Posadas, es interrogado al respecto y pasa a retiro pocos años antes de morir de cáncer.

El hombre se las traía, en 1963 es acusado de complicidad en el asesinato de J.F. Kennedy pero para la CIA, seguía siendo un agente útil.

Apelando a mi padrastro, lo llamo en Washington1987 cuando huye Fernández Larios, en busca de antecedentes o alguna suerte de "tip". Phillips señala, que por estar siendo interrogado aun por el caso Letelier, no puede hablar pero me da una variante que no viene al caso mencionar y que justificó mi viaje a Estados Unidos que hice con el enviado especial de la revista Análisis cuyo nombre tampoco viene al caso.

El libro "La CIA en Chile" contiene valiosa información, muchas de las cosas se sabían o suponían, pero lo que aclara sin animosidad, solo con la claridad que merece el hecho, es que a don Eduardo Frei Montalva no le era inmoral un golpe, aduciendo que Chile se iba a transformar en otra Cuba. Sin embargo, cayó en el imaginario selectivo de que los militares iban a llamar a elecciones a la brevedad y por qué no, habiendo un interregno de por medio, ser elegido por otro periodo.

Para algunas personas como el suscrito, el civil que llevó al golpe siempre fue Patricio Aylwin para evitar la asunción de Allende. Excluimos a la derecha de este tema porque era obvia su posición golpista. Pero con el libro de Basso, con mucho dolor, debemos asumir un segundo nombre a la fatídica causa.

No es por colgarse de un título garciamarquiano pero al perecer esta vez es efectivo que de aquí a pocos años, las revistas tienen su crónica de muerte anunciada.

IBT media, especialista en sitios digitales, compró en un dólar simbólico el semanario Newsweek que vendía tres millones y medio de ejemplares hace una década. En otras palabras IBT se hizo cargo de la deuda.

Hace pocas semanas, la devolvió al papel con una tirada para sentimentales, de setenta mil.

Si no fuese por las peluquerías y las salas de espera públicas y privadas, las revistas no tendrían donde descansar. Es un lector cautivo y obligado por las circunstancias a leerlas a menos que observe el canal de televisión de turno puesto al capricho del establecimiento.

Ese stock no necesita siquiera renovarse porque las paginas amarillentas van pasando de un usuario a otro que solo lee parte de la publicación o la que le trae recuerdos. He comprobado en Concepción la existencia de peluquerías con ejemplares de revista Cosas de los años 90, e incluso en Punta Arenas en un centro medico, releí un reportaje mío en 1987.
Ahí esta el montón de papel, esperando una manito que siempre llega.

La formula de salvación pareciera ser aquella de Hola, que para sacudirse de perdidas vendió su marca a todos los países hispanoparlantes que sacan una edición local complementada con artículos de España. Sánchez, su propietario, además se hizo de un canal cable con el cual complementa la publicación.

Por muy evidentes que sean las cifras que indican la lectura prioritaria en pantalla, los avisadores aun confían en el papel impreso. Sánchez en consecuencia tiene razón con su medio que no es general para todos.

Una formula de relativo éxito, medianoplacista es la reducción del formato. Revistas como Gala hace dos años tenía el tamaño de Caras. Hoy Gala es un grueso Readers Digest, practico para leer en el metro y meterse al bolsillo o a la cartera.

Al parecer las revistas financieras son las únicas que mantienen su línea de flotación ya que para la mayoría, es imprescindible tener las cifras a mano y la lectura de un extenso análisis económico es más cómodo en un medio escrito.

Cuando apreciamos en los quioscos voluminosos ejemplares de las revistas del corazón, uno se pregunta hacia donde se proyecta el agente de medios publicitarios. Pues a lo sumo, el suplementero tiene en stock dos unidades de cada título.

Una empresa en calle Holanda, con cuatro publicaciones a su haber, mantiene en estado de sitio a su personal, temeroso del cierre en cualquier momento de una de las revistas. Esto le permite de paso, manejar sueldos y honorarios bajísimos, descansar en periodistas jubilados o que colaboran a guisa de pituto. Ni el difunto Gustavo Helffmann Reimers en su Zig Zag usaba un recurso tan arcaico como medir el pago de sus colaboradores con huincha sobre centímetros publicados. Un colaborador comenta que suplica a los diagramadores achicar las fotos al máximo para aumentar la extensión de su texto.

Sobre el destino del libro me atrevo sacar la cabeza. Aseguro su supervivencia a todos los fenómenos en las próximas décadas. Más allá, no auguro. En el Centro terapéutico de Colina, el contingente estaba conformado por los que pagaban y aquellos enviados por el Conace, hoy Senda.
Los primeros eran generalmente adictos a los objetivos más onerosos: el jarabe, la cocaína, marihuana de buena calidad que en exceso tiene efectos muy nocivos (un intelectual de fuste dejaba la tendalada con un cuete). Varios coqueros que se iniciaron como sociales y terminaron adictos. Algunos de estos eran millonarios y uno incluso, era llevado y traído en helicóptero desde su campo maulino en su fin de semana libre.

Los coqueros eran más difíciles de tratar que los pastabaseros. Recuerdo cuando hice parte del curso de terapeuta en adicciones en la Universidad de Santiago, encontré entre los alumnos a varios ex cocainómanos o que intentaban dejar de serlo. La característica general era su aceleramiento, una mirada fija pero sin otro objetivo que su derrame o catarata verborreica de ideas expresadas aceleradamente e intolerancia al diálogo. Esto, por ejemplo, me permitió saber al instante quien esta duro, incluso en la televisión. Duro es el empepado con coca.

El pastabasero era ansioso, sudaba en frío de puro recordar las jaladas y solía tener sueños vivos mientras dormía.

Los copeteros formábamos un grupo aparte. Nunca oculté mi permanencia en ese lugar.E incluso publiqué, financiado por Conace un libro, "Los sauces de Colina", sobre este capítulo que una persona muy mal intencionada hizo circular por Punta Arenas. Y escribo mal intencionada, porque no quiso fomentar el conocimiento sobre las adicciones con la difusión del librito sino que dejar en evidencia una característica del autor de manera que la posibilidad de encontrar trabajo se hiciera más difícil.

Se corrieron muchos mitos sobre mi llegada a este lugar, entre ellos, problemas con la justicia.

Y la persona logró por un año y medio su objetivo. Suele ser, que todo se paga en la vida y muchos episodios desagradables rebotaron en este ser, sin mi intervención, haciéndole pasar momentos peores que los míos en cuanto a rabia e impotencia.

Por eso también, sugiero a Gabriel Boric que es un hombre joven que se cuide, porque hacerse una imagen de cañero es fácil. Sus amigos intelectuales y bohemios pueden darse el lujo de llegar con olor a caña mala antes del mediodía pero no un parlamentario. Yo mismo en mis primeros años me sobreexpuse y pagué las consecuencias. Es un pueblo chico y copuchento. Y pasar de la joven sorpresa en el parlamento a un Alinco tarda menos que la caída del coco desde lo alto de la palmera al suelo.

En Colina, llegaba a mi habitación (compartida con un pastabasero que dormía en una copa de agua en Rancagua, bajando en las noches a abastecerse de material a cosa de robo, carterismo o mendicidad), un destacado productor de la televisión, segundo de a bordo en su tiempo de Gonzalo Bertrán. Este soñaba que nos esperaba un taxi en la puerta para ir al bar de, nada menos, el del Club de la Unión.

También el alcoholismo provoca esos sueños vivos.

De esa pasantía, un setenta y tres por ciento recayó. Es el por tal motivo que los centros de larga permanencia, cuyo mantenimiento es oneroso, es tan cuestionado por los especialistas, con el agravante que el sistema de atención ambulatorio, no da garantías. Cuesta un mundo que el adicto haga acto de presencia a las citas.

No creo en las estadísticas ni en las campañas contra la droga y el alcohol. Pienso que sirven para que muchos publicistas ganen dinero y algunas instituciones persistan sabiendo que el fracaso es inminente. La solución no esta en una afiche en el cual se lea: "No fume, no jale, no tome". Va más allá.

Salir de una adicción es un acto de heroísmo. A veces se logra gracias a una enfermad tan lamentable como un derrame cerebral o un infarto cardiaco.

Constituyen avisos duros, difíciles de digerir pero sobre lo que he apreciado, son los únicos casos en los cuales he visto a gente salir del vicio para el resto de su existencia.

Los pellets en el caso del trago, ayudan a engañarse un tiempo de que estamos bien por la abstinencia obligada por largas temporadas, pero el mate esta podrido igual.

Existe el fenómeno de la obsesión suicida del individuo por la vía de la ingesta, que conlleva al asesinato síquico y a veces físico de su entorno familiar.

Nos enteramos que Sampaoli gana mas que Borghi y menos que Bielsa, un millón y medio de dólares, setecientos cincuenta millones de pesos al año, sesenta y tantos al mes. Pellegrini debe de andar por las mismas. Entonces me pregunto, ¿Por qué mas encima participan en spots publicitarios?

Nada de eso evitara que tanto Bielsa como Pellegrini estén más solos que un perro. Uno en Marsella y el otro en Manchester. La familia no la compra en dinero.



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