Piramides de Egipto
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Entrevista a Alonso Cueto

"UNA NOVELA NO DA RESPUESTAS, PERO SI PLANTEA NUEVAS POSIBILIDADES"

De paso en Chile, Alonso Cueto, uno de los narradores más relevantes de la narrativa latinoamericana, vino al lanzamiento de "La venganza del silencio"…

Por Mario Rodriguez
excitatus@gmail.com

Enero de 2011

Con destreza, Alonso Cueto - Lima, 1954 -, se desliza en la intimidad de los personajes. "La narrativa permite explorar los límites de los seres humanos", precisa durante la conversación que sostuvo con "Vertice2000". Viajero asiduo a Chile, en esta ocasión vino al lanzamiento de "La venganza del silencio", Editorial Planeta 2010.

El género detectivesco es una fórmula para explorar los límites… "Ciertamente. Uso este género detectivesco para llegar a otra cosa, para llegar a una exploración de las relaciones entre las gentes. En cierto modo creo que lo que hace una novela es enfrentar a los personajes a situaciones inesperadas y explorar cómo se comportan frente a una situación impredecible, sorpresiva. El escritor lo que hace es acompañar al personaje en sus conductas, en sus hechos. En esa exploración, hay también una meditación, una reflexión, un registro de la conducta de los seres humanos, las capacidades que tienen algunos seres humanos o no de llegar a ciertos hechos, ciertos actos, ciertas conductas. En ese sentido una novela no da respuestas pero sí se plantean nuevas posibilidades, nuevas preguntas, nuevas dudas sobre las conductas a las que puede llegar alguno de nosotros frente a casos extremos.

LA VENGANZA DEL SILENCIO, libro de Alonso Cueto En el relato profundiza en la complejidad de la familia…
- Sucede que el tema del policial me interesa especialmente como pretexto para una exploración en la conducta de los personajes. La presencia de la muerte, del crimen, de la violencia y también del amor, es decir, la presencia de lo inesperado, estimula conductas que responden a una identidad secreta. Nosotros somos quienes somos a la largo del día, pero sólo en las situaciones excepcionales nos revelamos como somos de verdad. En ese sentido, no me interesaba tanto descubrir quién era el asesino, sino que la presencia del crimen sea un estímulo para que las personas se revelen como son de verdad. Y yo creo que la narrativa es eso: explorar cuáles son los límites de nuestra experiencia, de nuestra conducta, de nuestros hechos. Ver hasta dónde podemos llegar frente a la muerte, frente al amor y frente a lo inesperado. En ese contexto, el tema de la familia es un tema que siempre me ha fascinado.


¿Por qué?
- Creo que son instituciones definidas por sus pactos de afectos, que son como destinos, ¿no? Uno puede dejar de ser esposo o amigo, pero no hijo, padre o hermano. Y en ese sentido, las familias forman algo así como religiones. En cierto sentido gran parte de la literatura universal es la historia de una familia, desde los clásicos griegos hasta Faulkner.


En ese orden familiar siempre hay heridas ocultas…
- Ciertamente. Por eso que el personaje de esta novela, Antonio, quiere perturbar ese orden y abrir esa caja de Pandora que todas las familias encierran. Lo que descubre no lo dejará indiferente y, claro, le cambiará la vida.

Vertice2000.cl entrevista a Alonso Cueto "La familia está en decadencia en América Latina"
Alonso Cueto pasó su infancia temprana en París y Washington. Su familia regresó a Perú cuando él tenía siete años de edad, su padre ingresó a la política y ocupó el cargo de ministro de educación. En 1968, un mes después del golpe de Estado contra el gobierno de Belaúnde, muere su padre de manera inesperada. Este acontecimiento representó para Alonso, que en ese tiempo contaba con catorce años, una profunda herida y contribuyó de manera importante a que comenzara a escribir. Luego de concluir su carrera en letras en la Universidad Católica de Lima, en 1977, vivió tres años en España y trabajó como profesor de inglés. Posteriormente se doctoró en Austin en la Universidad de Texas con una tesis sobre Carlos Onetti (1984) y mientras tanto escribió su primer libro de cuentos, La batalla del pasado (1983), así como su primera novela El tigre blanco (1985). Al finalizar el doctorado volvió a Lima y escribió dos novelas del género negro, Deseo de noche (1993) y El vuelo de la ceniza (1995), cuya temática se remite sólo ligeramente a un contexto peruano.

"Con grandes miradas", reflexiona sobre la dupla Fujimori-Montesinos…
- Escribir ese libro fue una experiencia límite…

Siendo la familia uno de los ejes de la construcción de sus relatos, ¿cómo la ve en la actualidad?
- Creo que la familia es una institución que está en decadencia en América Latina y que ya no tiene el poder que tuvo en mis años de juventud. Creo que la figura del padre, del hermano, del hijo, ya no son figuras tan sagradas. Hoy día, para bien y para mal, las personas están más solas y tampoco atadas a la historia de sus familias.

¿Qué es lo que busca al escribir?
- Creo que la novela puede rescatar del olvido momentos de la realidad y, por lo mismo, el lenguaje es una lucha contra el olvido y contra el tiempo. Escribir novelas es como viajar…

¿Qué es lo que lee generalmente?
- Me gusta mucho la narrativa del siglo XIX. Me llena mucho porque son relatos que tienen pasión por las historias.

¿Qué cualidad busca en una novela?
- Principalmente que sea entretenida…

Alonso, siempre se ha identificado con Henry James
- Henry James significa el descubrimiento de que las verdades aventuras no son las que se viven en la acción, sino las que se imaginan. El drama, en los seres humanos, está en la mente y no en los hechos.

Para su formación fue fundamental…
- Absolutamente y lo sigo releyendo con la pasión de siempre.

¿Cómo recibió el reciente premio Nobel alcanzado por Mario Vargas Llosa?
- Le tengo admiración y cariño a Mario y él ha sido fundamental en mi formación como escritor. Para mi ha sido un ejemplo…

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