Piramides de Egipto
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Entrevista a Mario Valdivia Valenzuela

LA HISTORIA NOS APRISIONÓ A TODOS

La novela "motor de búsqueda" de Mario Valdivia es un valioso testimonio del Chile anterior a 1973, cuando se desatan las furias y el conflicto social .

Por Mario Rodriguez
excitatus@gmail.com

Agosto de 2010

La novela "motor de búsqueda" de Mario Valdivia es un valioso testimonio del chile anterior a 1973, cuando se desatan las furias y el conflicto social.
Con certeza el crítico de cine y analista político Héctor Soto se refiere a la reciente novela "Motor de búsqueda", Editorial Ocholibros", 2010, de Mario Valdivia Valenzuela. "Hay algo en Motor de búsqueda que interesa, que conecta con nuestras biografías, que nos emplaza, que nos pregunta, que nos aporrea y que también nos interpreta a todos. O al menos a muchos. Sobre todo a los que éramos parte de una generación que se sentía llamada a cambiar el mundo… y a muchos de los que terminaron o terminamos con las alas quemadas después de haber comprobado que esa experiencia, si bien parecía un juego, en realidad no lo era, porque estas dinámicas febriles, apasionadas y épicas incluían también desarrollos sombríos y trágicos que apenas imaginábamos y sobre los cuales apenas no ya nosotros sino el país entero difícilmente podía tener control". Vertice2000 conversó con Mario Valdivia - Chillán, 1945, en un café aledaño a La Moneda…

Mario, en sus protagonistas hay mucho desencanto, ¿Por qué si los años 60 y 70 fueron también años de grandes utopías? "¿Hay desencanto? ¿Hay madurez? ¿Hay un mundo nuevo? Yo creo que cada personaje trae su peculiar manera de vivir con su pasado. Recuerde que los noventa fueron años de grandes caídas. Alguien dice que el siglo XX terminó el año 1989. O sea, entre las décadas que hablamos existe nada menos que ¡un siglo de distancia!


MUNDOS CONTRADICTORIOS

Luis Alberto y Miguel, los protagonistas de la novela viven una de las coyunturas más complejas del Chile del siglo XX: el quiebre institucional de 1973 ¿Cómo los marcó esa tragedia?
"En realidad, es que cada uno sale con sus arañazos y con un nuevo futuro…

¿Y cómo lo marco a usted? Me señalaba que en 1973 era uno de los directores del Banco Central… "Me marcó como una violenta mezcla de porrazo y purgante.
La novela narra las vicisitudes de dos amigos muy cercanos, Luis Alberto y Miguel que dividen sus vidas en los años de la Unidad Popular. Valdivia, con agudeza, cruza distintas visiones de una misma historia. Podríamos decir que quienes cuentan la historia conocieron, en alguna medida, a esos dos amigos. Aunque también podríamos señalar que los narradores hablan de sí mismos.

¿Cuánto de autobiográfico hay en su libro?
"Sencillamente no lo sé. Si sé que carezco de la imaginación necesaria para escribir sobre algo ajeno a mi pasado. Nadie puede hacer algo así, supongo. Vea usted los libros de ciencia ficción: qué poca ficción tienen. Pueden imaginar cosas y situaciones, pero no pueden inventar mundos enteramente otros.


LA TRAGEDIA DEL 73…

Luego de los acontecimientos de 1973 el país queda socialmente profundamente fracturado. ¿Cree que se ha superado esa situación?
"Yo creo que las fracturas sociales venían de antes; de siempre. No hay mucho cambio en esto, vea usted cómo nos preocupamos estos días de la pobreza. Lo que quedó fracturado es la política, la manera de evaluarnos uno a otros. Moralmente el país quedó dividido, pienso que sigue igual. Cambiamos la violencia por la tolerancia, harto para los que carecen de armas, poco para hacer un país… nuestros hijos, tal vez por no traicionar, no pescan la política.

Es ciertamente un país muy distinto al de 1973, ¿no le parece?
"¡Otro siglo!, le repito. Se acabó el XX, el siglo del (frustrado) paso del capitalismo al socialismo, entró el XXI que no sé decir en qué consistirá. Desde ya, parece que la tendencia es capitalismo de mercado y democracia política. Aunque sospecho que ambos no durarán demasiado: mire la crisis financiera, mire la situación medioambiental, mire China, mire el paulatino y sostenido reemplazo del voto popular por las decisiones expertas en todas partes.

Antes de la crisis, ¿visualizó lo que vendría en 1973?
"El año 1972, después de un largo paro de camioneros en el mes de octubre, que falló por poco en paralizar al país y botar al gobierno, me di cuenta, creo que muchos lo hicieron, de que las cosas no daban para más. Era evidente la violencia que se había incubado, las odiosidades que se arremolinaban. Es una vieja verdad política que una amenaza fallida a un orden social deviene siempre en una reacción autoritaria vengativa. Así son las cosas, meter miedo en serio y no ser capaz de cumplir es fatal: te atacarán con todo de vuelta. Vimos con claridad el 72 que no había capacidad - apoyo, fuerza, legitimidad - para llevar las cosas hasta el punto imaginado en el programa inicial de gobierno de la UP. Muchos quisimos consolidar lo hecho, detener el ritmo radical de los cambios, buscar acuerdos con el centro político y social. Yo creo que ese fue el sentido político del gabinete cívico militar de fines del año 72. Quizás no hubo suficiente decisión, quizás el centro ya desconfiaba demasiado de la izquierda.
Pero la respuesta es si, desde fines de 72 personalmente percibí la tragedia que se incubaba.

Es correcta la apreciación de que el país hacia 1973 estaba quebrado. ¿Cuál es su análisis?
"Yo creo que a fines de la década de los sesenta Chile estaba metido en un callejón que no tenía salidas fáciles. En lenguaje marxista, las relaciones de producción e intercambio (capitalistas administradas por un estado populista-de bienestar) no podían ser sostenidas por las fuerzas productivas (economía cerrada enfocada en un mercado minúsculo). Mientras más se avanzaba por esta ruta de desarrollo inventada para enfrentar la crisis de los años treinta, más nos metíamos en este callejón sin salida. Algo tenía que ceder y no sería sin conflicto. O un gobierno autoritario "de derecha" redefinía las relaciones de producción (desarmar el estado populista-de bienestar, traer el libre mercado, acabar con la administración estatal-social de la producción y los intercambios) y abría la economía a la competencia y los mercados mundiales, o tendría que resolver el desajuste un gobierno de corte socialista. Éste tendría que enfrentar retos parecidos, pero podría hacerlo, ese era el propósito, de manera administrada, planificada, expandiendo los derechos sociales, y destruyendo menos las posiciones adquiridas históricamente por los trabajadores, la clase media y los empresarios nacionales.

¿Había otras opciones?
Francamente yo creo que no había más opciones que éstas; el centro político venía de fracasar en su intento de reformar-para-prolongar un estilo de desarrollo que no tenía destino. Y yo elegí el socialismo. La vida mostró que hubo ingenuidad en eso; quizás una forma de provincianismo.

¿En algún momento la historia pudo haber sido distinta?
"Desde fuera de la historia si. Pero la historia nos aprisionó a todos"….

Perdone que le insista en revisar el pasado, ¿la crisis del 73 era inevitable?
"Qué pregunta. Nada es inevitable, creo. Pero dados los esquemas mentales de los que todos estábamos más o menos presos entonces, guerra fría, socialismo v/s capitalismo, no había todavía un resurgir del mercado, yo creo que era bien difícil que las cosas marcharan por otros derroteros. Todas las tragedias del pasado se ven fáciles de evitar en el presente, como si los actores de entonces obcecados o malos. Cuesta entender quien era uno mismo en otros momentos históricos.


CHILE ACTUAL

Mario, ¿Cómo aprecia el Chile actual?
"Un mercado más que un país. Parra dice que es un paisaje con pretensiones de país. Creo que hay que escucharlo, algo nos dice! Chile me parece un buen barrio de clase media (media) en el mundo global, digamos un county de Kansas poblado de abogados, administradores, empleados públicos (municipales) banqueros y comerciantes, todo de un buen nivel pero no sé qué hace de eso una nación y un país. ¿Estamos mejor que antes en muchos sentidos relevantes, sin duda, pero quienes somos?

¿Se siente cómodo en él?
"Demasiado, ese es el problema. En Chile algunos podemos vivir de la puta madre haciendo poco. Mi querido paisaje / país es un lugar fantástico para vacacionar, aprovechar un clima de dioses; pero no es un lugar para hacer algo en serio".

Parece que se acabaron los sueños de los años 60 y nos hemos vuelto todos consumidores…
"Yo no. Echo de menos sin consuelo ese mundo de sueños, realidades posibles y utopías. Parezco raro, creo".

Pero seguramente usted también ha cambiado…
"Estoy mas viejo, menos huevón, ahora soy capaz de amar, me niego al cinismo y la resignación".

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