Piramides de Egipto
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ENTREVISTA A SERGIO GOMEZ

"LAS REDES DE IMPUNIDAD HAN EXISTIDO SIEMPRE"

Sergio Gómez ha escrito un libro inquietante "Patagonia".

Inquietante, porque el tema nazi siempre esta latente. "Si se cambia el contexto histórico se puede leer como el chile de hace unos años", dice Gómez.

Por Mario Rodríguez Ordenes
Periodista
excitatus@gmail.com

Junio 2006

"A principios de 1984, la ofensiva para capturar al criminal de guerra creció desde todos los frentes, aumentando la presión sobre el Gobierno militar. En el verano de ese año, Rauff debió de ser internado en la clínica Alemana de Santiago por un cuadro bronquial agudo. Tres meses después, cuando arreciaban las peticiones para extraditarlo, la tarde del 13 de mayo de 1984, Rauff se sintió mal. Por la noche, a las dos y media de la madrugada del día 14, falleció en la cama de su casa"…, escribe Sergio Gómez en "Patagonia", (Editorial Seix Barral, 2005)…

Pero la historia había comenzado mucho antes. Precisamente en los duros años de la Segunda Guerra en que Rauff se convirtió en un criminal de guerra… Sergio, ¿No siente temor con estos temas?

"Lo que menos que uno puede sentir antes los temas de una novela es temor. Rauff es un tema no de fondo sino en el fondo, y tampoco creo que sea el tema más importante de la novela. Aquí hay una historia de vidas cruzadas por la guerra, la represión y la angustia, es decir, se trata de viejos temas. Si se cambia el contexto histórico se puede leer como el Chile de hace unos años", señala durante la conversación que sostuvo con Vértice2000.

No podemos olvidar que Walter Rauff fue una persona de carne y hueso y tenía muchos protectores…

"Rauff es una figura patética, como todas la de aquellos criminales. Subirlo a categoría de monstruos míticos es un error. Un criminal que mata en una esquina, otros que ordena matar a millones de seres, otro que hace desaparecer a otros miles, comparten la misma vulgaridad".

 

EL LIBRO

Sergio Gómez nació en Temuco, en 1962. Estudió Derecho y Literatura en la Universidad de Concepción. En la actualidad es editor de Editorial Planeta Chilena. Algo lacónico, en ocasiones nuestro entrevistado con contesta las preguntas… En esos casos habla algunos de sus protagonistas…

Sergio, ¿Cuánto hay de usted en el periodista que aparece en el libro?

"Poco, pero aparento que mucho. El periodista es escritor, ha escrito un libro titulado Vidas ejemplares, es un libro de cuentos. Yo también publiqué hace años un libro titulado Vidas ejemplares, pero era una novela. Se trata de pistas falsas, para confundir, pero también para confundirme a mí mismo en el proceso de escritura".

¿Cuáles fueron las fuentes fundamentales que constituyen el respaldo histórico de este trabajo?

"Hay muchas y variadas. Algunas las cito expresamente en la novela. También busqué detalles con los cuales me obsesioné, por ejemplo, averiguar algunos nombres de calles del gueto de Lodz en 1942. Investigué, pregunté, hasta que di con nombres, con testigos que recordaban y hasta con algunas fotografías, solo para saber como eran las calles de un gueto como ese".

 

PODEROSA RED

Uno de los protagonistas de su libro cuestiona "la total impunidad" que Rauff gozó en Chile hasta su muerte. ¿Esa impunidad tiene que ver con la red de protección que tuvo en Chile?

"Las redes de impunidad de los poderosos han existido siempre. Ejemplos sobran: Paul Shafer y su red, que hasta hoy, maquillado, edulcorado, sigue existiendo. Las redes de la iglesia católica para ocultar a sacerdotes pedófilos. Recuerde que sobre esto último, los llevaban a "giras" fuera del país a "retiros espirituales en monasterios. La red de amigotes en política en literatura. Nada cambia, todo se transforma".

La Iglesia Católica también protegió a los nazis…

Uno de los protagonistas del libro da algunas luces al referirse a la huida de Rauff. "Su huida definitiva fue otro misterio… Probablemente, fue el secretario del controvertido cardenal Shuster, Giuseppe Bichierai, quien terminó ayudándolo a él y a otros nazis prófugos…".

¿Ha reflexionado, por qué incluso el gobierno de Salvador no accedió al pedido de Simon Wiesenthal?

"Es fácil imaginarse que el gobierno excesivamente legalista de Allende también protegiera a Rauff y los intentos de extradición no prosperaran. Un gobierno excesivamente complaciente por demostrar la legalidad y su espíritu democrático y que terminó cayendo producto de la peor dictadura antidemocrática.

Los argumentos empleados en ese tiempo, como la mayoría de los argumentos legales navegan en la tormentosa y mareadoras aguas de los resquicios legales, una forma elegante de zafarse de los problemas". El argumento era porque se trataba de una cosa juzgada…

 

EL HOMBRE

Los cargos presentado por el fiscal general de la ciudad de Hannover para pedir el arresto de Rauff "acusaba a Rauff como ideólogo y ejecutor de los siniestros carros de muerte, en los que perecieron cerca de noventa mil personas…

La muerte de estas personas era cruel e inhumana. Luego de conducidos a los prisiones, escribe uno de los protagonistas del libro: "El conductor del camión hizo arrancar el motor y el doctor Becker manejó las combinaciones de palancas junto a al mostrador de la cabina. Del camión irrumpió un ruido ahogado, pero enseguida, se transformó en un susurro constante. Escucharon voces, toses angustiadas. Diez minutos después no se escuchaba nada más". El efecto del monóxido de carbono había sido letal"…

Sin embargo, durante años en Punta Arenas Rauff fue considerado un ciudadano ejemplar…

"La suerte de Rauff acabó" – cuenta uno de los protagonistas del libro – "luego de la muerte de su mujer. Se transformó en un hombre triste y solitario… Tenía amigos en la ciudad y nunca ocultó su verdadero nombre… Cuando le preguntaban sobre la guerra, se limitaba a contar sus historias como capitán de un dragaminas. Todo esto hasta el 4 de diciembre de 1962", en que fue detenido por una orden de detención de la Corte Suprema. Fue el comienzo de su fin

Usted hace un esbozo de los últimos años de Rauff en Chile, ¿No se pudo acercar a la familia, que seguramente está en Santiago, para requerir más antecedentes?

"Le insito. Esta no es una novela de Rauff. Ese es solo el decorado histórico. En ese sentido, poco o nada me interesa la versión Rauff. A mí me queda claro el papel de un jerarca SS como Rauff y su participación activa en exterminio. Pero mi novela va por otro lado. Termina siendo, aunque parece no serlo, una historia de amor". En efecto uno de los protagonistas del libro se enamora, pero ella no logra escapar del gueto. El relato es emocionante: "por la mañana los padres de Daysi habían sido deportados. Ella se enteró, o tal vez los vio dirigiéndose a la estación de trenes, no se pudo contener y se unió a ellos… El viaje tenía como destino el campo de Belzec. Según los oficiales a cargo, los vagones de mujeres de esa partida iban con el sello de eliminación inmediata apenas llegaran a su destino".

 

CAINES

Sergio, uno de sus protagonistas dice en su libro, "sobreviviría, pero tarde me di cuenta que ni siquiera eso era importante". ¿Es posible tener confianza en el género humano después de tantos horrores?

"No lo sé. Creo que son dos cosas diferentes. Nadie se pregunta por la confianza en el género humano cuando está a punto de perder la vida. La única confianza posible es seguir intentando por todos los medios de aferrarse a la vida, de sobrevivir hasta después de sobrevivir. Preguntas sobre el género humano se hacen y contestan señores cómodamente sentados en sus casas con el control remoto en la mano y suficiente tiempo para meditar".

En los últimos días han aparecido algunas crónicas de prensa en que habla de otros nazis que han estado en Chile, como el médico Aribert Heim… ¿Cree posible un resurgimiento del nazismo?

"No es mi tema. El nazismo como estructura interna enquistada en los seres humanos tiene versiones igual de nefasta como el nacionalismo. Eso ha existido y seguirá existiendo y constituye siempre un peligro. El nacionalismo de aquellos que señalan que Chile es una isla en Latinoamérica, ese engreimiento, también es nacionalismo y también es repudiable. Creerse lo que no se es y despreciar a los demás, es igual de detestable que tres o cuatro pelados con botas de caña levantando el brazo.

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