Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Junio de 2017


Entrevista a:

RENATO GARIN GONZALEZ

"LA LEY DE LOBBY DEJO MUCHAS COSAS GRISES"

Autor del libro "El Lobby Feroz" este joven y talentoso abogado señala que esta iniciativa no delimita lo público de lo privado.


ENTREVISTAS EN VERTICE2000La sociedad chilena tiene un modo de ver el dinero y la política de una forma estrecha. Se piensa que esto se trata solo del financiamiento ilegal de las campañas.

Han transcurrido ya más de dos años de la controvertida ley de lobby.

El "lobby" consiste en la tarea de representar y defender intereses individuales o de grupo, influyendo en las decisiones que adoptan tanto el Ejecutivo como el Congreso. Esta actividad, que se realiza a diario, ha sido finalmente regulada en la legislación nacional, aunque ciertamente deja una catarata de incógnitas, pues aún son numerosas las autoridades que no explicitan todas sus reuniones.

"El Lobby Feroz", (Editorial Catalonia, 347 páginas) del joven abogado Renato Garín González, es un ensayo crudo, escrito con rigor litúrgico y con un considerable stock de datos, argumentos y cifras que revelan la presencia de grupos de presión (lobby) hasta para parir una ley, a todas luces insuficiente.

En pocas semanas agotó su primera edición, acaso porque pone en jaque el contubernio política/negocios, la forma espuria en que se financian los partidos políticos, el auxilio desde las empresas para persuadir a la clase política de votar de una forma determinada, con claros pagos de privilegios y sinecuras.

Renato Garín es académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado y de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Chile. Más tarde cursó el magíster en Prensa Escrita de la Pontificia Universidad Católica, donde escribió una tesis sobre la regulación del lobby en Chile.

Tras graduarse en Estados Unidos, fue aceptado en la Universidad de Oxford, en Inglaterra, donde cursó su tercer magíster.

-¿Qué es lobby? En pocas palabras, ¿no es un modo de ejercer presión para conseguir fines particulares?
-Mira... yo creo que la sociedad chilena tiene un modo de ver el dinero y la política de una forma estrecha. Se piensa que esto se trata solo del financiamiento ilegal de las campañas. Y este libro, lo que pretende es mostrar el panorama de un modo más amplio, mostrar la película en su totalidad. Es decir, denunciar la manera en que el dinero influye en general en la política, o sea, en el lobby, en la puerta giratoria en relación a la política/negocios, en la manera en cómo se financian los partidos políticos. En ese sentido, mi libro destapa y pone sobre la mesa información que el público, en general, no tiene.

-¿Cuál sería la diferencia entre lobby y el criollísimo pituto?
-No son lo mismo. Lo que ocurre es que el pituto es una institución de la clase media, que supone que tu tienes una persona conocida dentro de una determinada institución y que te hace un favor.
En cambio, el lobby opera mediante una relación de contactos, en red de redes, no solo en función de solamente una persona, sino de redes que se auxilian mutuamente en las altas elites.

-Lobby es propio de la élite. Y el pituto de la clase media.
Luego, ¿el lobby sería el pituto de los poderosos?

-Claro... sería como una red de pitutos.

-Ya llevamos algunos años con ley de lobby, pero ocurre que todavía son varias las autoridades que no explicitan todas sus reuniones.
¿Por qué crees tú? ¿Otro abuso de poder?

-Ocurre que la ley dejó demasiados forados, muchas zonas grises... por donde puede colarse la influencia del lobby sin regularse las audiencias. Hay varios ejemplos de eso: los ministros pueden solicitar ellos una reunión y no quedan registradas, se pueden hacer por mails, se pueden hacer por teléfonos o fuera de los horarios laborales de las autoridades. Lo que quiero decirte es que hay varias maneras de vulnerar la ley.

-En la actual ley de lobby, percibo una zona gris que no ha sido contemplada en la legislación, que es el pasilleo, en el que incurren los parlamentarios de las distintas comisiones, al cruzarse con representantes de los organismos gremiales que aprovechan de reunirse con parlamentarios sin agenda establecida. Eso, ¿no deberá también considerarse como lobby?
-Esa es la parte más difícil de regular, porque tiene que ver con la dimensión informal del poder. Uno está acostumbrado a la dimensión formal del poder, las instituciones, las oficinas, los registros, ¿verdad? Pero hay una dimensión no formal, que corre en las calles, en los pasillos, que corre en otros escenarios.

-¿Por qué has dicho que lo público y lo privado está difuso en las élites chilenas? ¿Cómo así?
-Sí, está difuso en las élites, en las altas élites. Para nosotros, los de la clase media, lo público y lo privado está muy bien delimitado. Pero, para ellos, para ese grupo que gobierna las empresas, que está a cargo del Estado no está tan bien distinguido. Entonces, lo público y lo privado allí están confundidos sistemáticamente, de manera que se saca provecho de lo que es público y lo que es privado para las altas élites.

-El lobby (ahora con ley), ¿puede dañar la calidad de la democracia chilena?
-Es que yo creo que ya está dañada. Yo creo que hay un secuestro democrático perpetrado por este grupo, mediante tres mecanismos: el financiamiento ilegal de las campañas, el lobby desregulado y la puerta giratoria en lo que concierne a la política y los negocios, que ha permitido que un grupo muy pequeño se queden con las empresas tanto con las empresas como con el Estado.
Luego, ya está dañada la democracia en Chile.

-En la década del 60 y 70 se decía que los grupos de presión eran de derechas. Se hablaba de derecha económica. Luego de leer tu libro, me queda claro que esto ya es abarcativo. Aquí, entre los grandes lobbystas tenemos a Enrique Correa, a Eugenio Tironi, que de derechas no tienen nada. Los grupos de presión ya no son exclusividad de un sector...
-Sí. Ocurre que durante la transición -en los años 90- este grupo que tu identificas (el antiguo MAPU) se volvió a constituir informalmente y se produjeron contactos entre la clase empresarial y esa derecha económica que tú dices, y la cúpula de la Concertación. Lo que ocurre es que la derecha empresarial estaba huérfana de Pinochet, y la Concertación necesitaba un contacto con los empresarios para poder ofrecer crecimiento y desarrollo. Y desde ese punto de vista este grupo, Tironi, Correa y otros, se transforman en articuladores de ambos mundos. Se encargan de vincular a la elite empresarial con la elite política de la Concertación. Y en eso fueron muy eficientes.

-Los grandes lobistas chilenos son -a su vez- opinólogos, columnistas en los medios de comunicación. Algo impensado en otros países como EEUU o en Europa.
-Efectivamente. Esa es una cuestión de lo más raro que se ha dado en Chile: que estos personajes, que se dedican a este negocio, por otro lado son también creadores de realidad a través de medios de comunicación. Son columnistas, son personas llamadas a opinar cada vez que ocurre algo importante. Por ejemplo, Eugenio Tironi es columnista de El Mercurio, Cristina Bitar es columnista en La Segunda, Gonzalo Cordero es columnista en los medios de Luksic, en Canal 13 y La Tercera, en fin. Las oficinas de lobby más exitosas del país participan en los medios de comunicación... ¡y sin decir que son lobbystas!

-¿Es la ley de lobby en Chile, una ley insuficiente, con gusto a poco?
Genera zonas grises en que se benefician personajes como abogados, los gremios y hasta los notarios. Y centros de estudios.
¿Cómo neutralizar esto?

-Bueno, son casos distintos. Los abogados son beneficiados porque no se registran como los lobbystas propiamente tal, sino bajo la figura de "gestores de interés", que dicho en fácil, se trata del lobbysta que no cobra.
Al mismo tiempo existe la figura de los gremios, que según la ley tampoco son lobbystas. Serían también "gestores de interés". Y luego, tenemos a los notarios, que son un gremio en particular. Un gremio en particular que ha sido muy beneficiado. Y es que la ley del lobby genera un grupo de personas que no se registran como lobbystas, pero que tienen gran influencia en lo público. Y a esas personas hay que mirarlas con mucho ojo: abogados, gremios, sindicatos, en fin... una serie de instituciones como centros de estudios y fundaciones, que influyen en los políticos, pero que no se registran como lobbystas.

-Llama la atención de esta ley que no existan sanciones para los lobistas. Uno puede ser presidente de un partido político y ser a la vez presidente de una empresa de lobby.
En Estados Unidos la situación es más estricta Las sanciones son más estrictas. Los lobbistas deben declarar por ley cuanto les pagan por cada servicio de lobby. En Chile no es así.
No hace falta ser muy perspicaz para inferir que esto se hizo de adrede, dejando los intersticios necesarios para hacerle un dribbling a la ley.
En el libro tú pones el ejemplo de Carlos Correa (hijo de Enrique) que se paseaba por La Moneda como Pedro por su casa...

-Claro. Carlos Correa se pasó de "Imaginacción Consultores" -la empresa de su padre- a La Moneda, el año 2014, en el actual gobierno. Paradojalmente, eso no está prohibido en la ley. O sea, que un lobbysta se pase de la oficina de lobby al gobierno no está prohibido. En el mundo civilizado, sí está prohibido.
La relación entre partidos políticos y personas jurídicas en Chile está muy poco regulada. Vimos hace poco lo del Partido Socialista con la sociedad anónima abierta, pero eso también rige para fundaciones, corporaciones y empresas como oficinas de lobby. Entonces, da la curiosa casualidad que en Chile se puede ser presidente de un partido político, y a la vez, presidente de una oficina de lobby. Y eso está muy mal. Hay que regularlo.

-¿Se han dado casos así en Chile?
-Durante mucho tiempo, en el partido Socialista, Enrique Correa sí fue presidente de un partido (el PDS) y presidente de una oficina de lobby.
Y al mismo tiempo era vicepresidente de la Fundación Salvador Allende.


PARRAFO ESCOGIDO

-"Meses antes de publicarse aquel reportaje, se había conocido a través de un diario que tanto Julio Ponce Lerou como álvaro Saieh, cabezas ambos de grandes grupos económicos, habían contratado a Imaginaccion (la empresa de lobby de Enrique Correa) como asesor para enfrentar sus respectivas crisis. Por un lado, el ex yerno de Pinochet enfrentaba cargos por ser el cerebro de una compra y venta de acciones en sociedades cascadas de SQM, la principal empresa de litio en el mundo. Por otro lado, álvaro Saieh enfrentaba una crisis por los cuestionamientos sobre la triangulación de dinero entre Corpbanca y SMU, la controladora de Supermercados Unimarc. Este sería el comienzo del involucramiento de Correa e Imaginacción en el manejo de la crisis empresarial y política que se ha desatado desde 2014 a la fecha. Imaginacción y Correa harían noticia, desde entonces, como asesores de las empresas más cuestionadas del país: SQM y Penta."




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