Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Julio de 2016


Entrevista a:

RAFAEL MELLAFE, "Con la historia podemos recuperar la identidad nacional"

Integrante de la Academia de Historia Militar de Chile y experto en Guerra del Pacífico señala que el chileno medio busca elementos con los cuales identificarse.


ENTREVISTAS EN VERTICE2000Rafael Mellafe: "Los conflictos limítrofes son fuente inagotable de estudios"

La función de la Historia -en términos generales- consiste en conocer la realidad del país, conociendo su pasado.

Consignemos que un historiador no es un pedagogo. El historiador debe escribir la historia sobre la base del documento, siguiendo la línea que nos enseñaron los maestros de la historia, que en Chile los ha habido y los hay.

En pocas palabras, el verdadero historiador debe escribir la verdad y solamente la verdad, eximiéndose de omitir nada favorable o desfavorable para un prócer o para un hombre público. Y de llegar a hacerlo, debe acometer esta empresa con acopio irrebatible de antecedentes. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en el sistema de encomiendas que los españoles establecieron en América para tratar a los indígenas. Un grupo de indios era entregado a un español para que éste los hiciera trabajar en su provecho. A cambio, la Corona estableció la obligación de evangelizarlos. En la letra de la ley, establecía para el encomendero ciertas obligaciones de buen trato hacia los aborígenes. Sin embargo, en los hechos, se convirtió en una verdadera esclavitud. Los aborígenes fueron maltratados, humillados y explotados. Jamás recibieron el salario establecido.

Las normas españolas eran tan minuciosas como incumplidas. Ello puede explicar que a Fray Bartolomé de las Casas se le considere un historiador. Fue el primero que con testimonios irrefutables dedicó más de la mitad de su vida a denunciar las crueldades de que fueron objeto los aborígenes, quienes sufrieron millones de bajas.

Desde luego, quien enseña historia, sobre todo si la enseña con fines didácticos, debe procurar hacerlo con alguna prudencia, aplicando las tres T: tino, tacto y tono.


REMEMORANDO UN CONFLICTO EPICO

La Guerra del Pacífico fue una gesta que inquietó, por diversos motivos, a grandes potencias mundiales, entre las que se pueden citar Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos.

Los representantes de estos países en Chile enviaban informes a sus gobiernos, en los que enjuiciaban el conflicto y detallaban las gestiones que se emprendían relativas a la mediación.

Esos informes -muy poco conocidos- son valiosos documentos que aportan una gran cantidad de datos que ayudan a esclarecer situaciones y actitudes no sólo de los pueblos que intervinieron directamente en las hostilidades, sino también la de estas naciones que tenían intereses económicos o políticos en Bolivia, Perú y Chile.


OPINION DE UN EXPERTO

Rafael Mellafe Maturana es voz apropiada para abordar la famosa Guerra del Pacífico (mejor llamarla Guerra del Salitre) Investigador Histórico Militar, es también integrante de la Academia de Historia Militar de Chile. Además, es especialista en la Guerra del Pacífico, haciendo hincapié en la visión estratégico/táctica de dicha contienda.

Mellafe es fundador y director de la Agrupación Nuevos Estandartes, cuya misión es honrar, preservar y difundir los hechos de esa época.

Y no es todo, pues también es presidente de la Fundación Guerra del Pacífico, que tiene por objeto desarrollar proyectos educacionales acorde con el nombre.

Su libro "Mitos y verdades de la Guerra del Pacífico" es un texto obligado para cualquier amante de la historia, pues entrega cifras, enmienda datos y devela interioridades de cada uno de los combates y batallas.

-¿En qué nivel está la conciencia histórica del ciudadano chileno hoy?
-En mi opinión la conciencia histórica del chileno promedio está en un nivel pobre, pero con visos de mejorar ya que se nota una mayor demanda de "productos de historia" (libros, series TV) dado que de alguna manera se está buscando una identidad nacional que hace rato que se perdió y es a través de la historia que se puede recuperar.

-¿Puede ser que a los chilenos les interesa la historia más que nada en cuanto se refiere a los conflictos limítrofes?
No, no lo veo de esa manera. Creo que hay abundancia de ensayos, monografías y libros sobe todos los tópicos de la historia de Chile, política, diplomática, folclórica, etcétera, etcétera. Evidentemente hay periodos históricos más estudiados que otros, y los conflictos limítrofes son fuente inagotable de estudios.

-Si considera que el nivel de conciencia es deficiente, ¿cuáles serían las causas de ello? ¿Cree que una de las causas está el recorte sucesivo -especialmente a partir de la década de los 90- del estudio de la Historia de Chile en los programas de enseñanza básica y media?
-Te contesto las dos preguntas. Primero; desde el retorno a la democracia, quedó claro que para los nuevos dirigentes educacionales la Historia de Chile comenzaba el 11 de septiembre de 1973, dejando todo el rico patrimonio histórico anterior en una gran nebulosa. Esto se agrava con la sistemática reducción de horas de Ciencias Sociales y Educación Cívica en los colegios, tanto para la enseñanza primaria como secundaria. Estos factores arrojan una resultante donde varias generaciones tienen una pérdida de identidad nacional, agravada y ahondada por la globalización mundial y por la politización de nuestra historia.
Sin embargo, en estos últimos años, he visto que la gente, el chileno medio, busca elementos que reflejen una identidad con la cual poder identificarse. No es casualidad que en los rankings de libros más vendidos se encuentren textos de historia, ya que la historia y el estudio de ésta reafirman o crean el o los conceptos de identificación con Chile.


CUANDO SE PROFUNDIZABA

-¿Tuvimos en el pasado mayor conciencia histórica, o eso es un mito?
-Difícil pregunta ya que hay que ponerle contexto. En el pasado muchísima menos gente tenía acceso a la Historia, sea por razones socio-culturales, económicas o de analfabetismo. Pero sin duda que las clases medias ilustradas y más altas de la sociedad (o dominantes u oligarcas, como quieras llamarlas) tenían ciertamente una mayor conciencia histórica y debido a esa mayor conciencia, se ahondaba en profundidad en muchos temas. Pero también hay que decir que las capas más bajas de la sociedad nutrían su interés mediante la historia oral.
No olvidemos que en las casa se organizaban tertulias de lectura (hablo de los años de 1950 y antes), de poseía, de lírica y, evidentemente, de historia.
Hoy, que la masa social es muchísimo más ilustrada que en 1950, que los accesos a las fuentes de información son millones y sin costo, las "tertulias" se hacen por WhatsApp y los chiquillos se quedan solo con el titular, nadie profundiza en nada.
Por tanto, la afirmación de tu pregunta es negativa, no es un mito. Antes había una mayor conciencia histórica.

-¿Qué tiene la historia de Chile que la haga distinta de las del resto de Sudamérica?
Nada. Cada país tiene su propia historiografía que puede ser tan rica o tan pobre como la cantidad de historiadores que la estudian. Además debemos pensar que todos los países latinoamericanos partimos más o menos al mismo tiempo, por tanto nuestras historias se entrecruzan, desde el Tiahuanaco hasta hoy. Todos -unos más, unos menos- hemos tenido guerras, revoluciones, crisis, etcétera y más o menos acotados a los mismos periodos históricos.

-¿Cómo calificas el nivel del cultivo de la historia de Chile en nuestro país?
-Desde finales de 1950 e inicios de 1960 un grupo de jóvenes historiadores de la Universidad de Chile, liderados por don Mario Góngora, dio un salto cualitativo y cuantitativo al estudio de la historia en Chile. Este grupo de jóvenes, entre ellos Rolando Mellafe, Sergio Villalobos y Alvaro Jara, enfocaron el estudio historiográfico desde la nueva -para la época- mirada de la Escuela de los Anales o la Escuela Francesa para rápidamente también incorporar a la Escuela Inglesa. Todo esto redundó en una nueva generación de historiadores que venían formados bajo estos nuevos paradigmas, surgiendo grandes nombres para el estudio de la historia en Chile y éstos a su vez han hecho surgir a la actual generación de jóvenes historiadores como Gabriel Cid, Alejandro San Francisco, Claudio Tapia y un largo etcétera.
Sin embargo, todo este gran adelanto en el estudio de la historia está recién permeando desde la élite académica antes mencionada hacia el común de la gente. Para decirlo en simple, los grandes historiadores escriben para ellos mismos; los planteamientos, las ideas y el lenguajes es sumamente académico, poco entendible para los chilenos de a pie. Sin embargo creo que es nuestra labor "aterrizar" aquellos escritos "en difícil" para llegar a un público más amplio, es decir, hacer lo que yo denomino "Historia para Todos".


¿HISTORIA TRUNCA?

-No es un sofisma o un grueso error sostener que "la verdadera Historia de Chile termina en 1891? ¿Se conocen los gobiernos parlamentarios, los de Ibañez y Alessandri, y el desarrollo económico de esa época?
-Esa afirmación es un tremendo error. ¿Quiere decir que después de 1891 Chile no tiene historia? No pues, la tiene y muy entretenida.
Existen muchas publicaciones que nos hablan de ese periodo de la historia, no necesariamente de los personajes, pero sí de los hechos históricos como lo fue la "cuestión social", el "ruido de sables", el surgimiento de los primeros movimientos obreros en Chile, el periodo anárquico de 1931 a 1933, pero la gran mayoría de esas publicaciones van en línea con los pensamientos y planteamientos de la izquierda y en algunos casos con lineamientos netamente marxistas, lo que le quita objetividad a lo estudiado.
Quizás por esa razón que el grueso de la gente no se quiera meter en esa etapa de la historia de Chile.

-¿Cuándo se podrá tener un juicio histórico adecuado sobre la Unidad Popular, el gobierno de Allende y la intervención militar de 1973?
-El análisis es muy largo, pero te digo que mientras existan sectores cuya razón de ser es: "ni perdón, ni olvido", nunca conseguiremos sentarnos a historiar esa etapa de Chile sin entrar en las ya consabidas descalificaciones y argumentos panfletarios.
Sin embargo, el día en que podamos dejar afuera lo anteriormente dicho, podremos poner en su justo valor la Unidad Popular, el gobierno de Salvador Allende, el Golpe Militar de 1973 y el posterior gobierno de Pinochet.
Con un amigo, que es de izquierda dura y bastante extrema, hemos conversado mucho este tema llegando a tener varios puntos de unión. De hecho a nuestras conversaciones le tenemos un nombre: "Cuando las antípodas se juntan".

-¿Cuán cierto es aquello de que Chile es un país de historiadores?
-"Chile país de poetas e historiadores". Cierto, muy cierto. Nos gusta mirar para atrás, quizás en una especie de ensoñación de que todo tiempo pasado fue mejor, o bien en la reafirmación de nuestra identidad nacional. Pero esto es a todo nivel, no sólo cierta clase ilustrada, todos por igual. No sabes la cantidad de gente, de todo tipo y estrato, que me pregunta por la Guerra del Pacífico; y cuando les respondo o le cuento alguna anécdota, me escuchan con atención y quedan fascinados con las historias.

-Consideras que Chile es un país que respeta su historia y sus tradiciones?
-De nuevo tenemos que ponernos en contexto. Si nos comparamos con países como Inglaterra, obviamente no, pero si nos comparamos con el resto de Sudamérica, sin duda que sí, tanto las tradiciones buenas como las no tanto.

-¿Cuáles son los hechos más heroicos de nuestra historia?
-Definir "Hecho Heroico" no es cosa fácil, pero en una rápida aproximación podríamos decir que es una acción donde los involucrados van más allá del deber, incluso a costa de sus propias vidas. Bajo ese prisma creo que el Combate de La Concepción y el Combate Naval de Iquique son dos ejemplos diáfanos.
En un escalón inmediatamente inferior pongo la arremetida de O'Higgins y sus huestes en Rancagua y el Combate Naval de Punta Gruesa.

-Leopoldo Castedo me dijo una vez que Chile es un país que no celebra más que derrotas?
¿Qué opina de ello?

-Creo que es una afirmación reduccionista. Me explico, podemos afirmar que el Combate Naval del 21 de mayo en Iquique fue una derrota, lo cual es militarmente correcto, pero eso es una mirada miope ya que las consecuencias de dicho combate opacan totalmente la "derrota" y son muchos más importantes que el hundimiento de la Esmeralda. La inmolación de Prat levanta a un pueblo que hasta ese momento era bastante apático con respecto a la guerra. ¿Qué otra derrota celebramos en forma importante? El 18 de septiembre es una fiesta dado que Chile empieza su proceso emancipador.

-¿Quién es el gran héroe olvidado de la Guerra del Pacífico?
-Todos aquellos soldados que fueron al a guerra y sus nombres quedaron en el olvido, sin calle, sin plaza, sin liceo y sin monumento. Lo ejemplifico en el soldado Pedro González, del Batallón Lautaro quien dio su vida en el Combate de Concepción y nadie sabe quién es.

-¿Es cierto que soldados chilenos tuvieron que tomar "chupilca del diablo" para tomarse el Morro de Arica?
-Mentira… ese es uno de los grandes mitos de la Guerra del Pacífico. De hecho ese brebaje de pólvora con aguardiente nunca existió. Por lo demás ninguno de los componentes antes mencionados actúan en el sistema nervioso central, salvo el alcohol pero como depresor. Demuestro claramente esta afirmación en el libro "Mitos y Verdades de la Guerra del Pacífico".

-¿Qué rol le asigna a la forja de Chile como Nación la mayor inteligencia de sus hombres públicos? Estoy pensando en la carta de Portales a Blanco Encalada…
-Yo creo que todos los países tuvieron hombres inteligentes que ayudaron a estas jóvenes naciones a tornarse en Repúblicas. La diferencia la hace la capacidad de desprendimiento de éstos líderes, es decir, volcarse en torno a un ideal dejando de lado los intereses personales y, lamentablemente, en la mayoría de los casos los "hombres públicos" trabajaron para ellos.


PATRIA VIEJA

-¿Cree que la Independencia de Chile fue un hecho accidental, en razón de la invasión napoleónica a España?
-No, para nada. Como todo gran devenir del hombre, es una cadena de hechos que desembocan en una acción que, a veces no deseada, son relevantes en el desarrollo de los pueblos. Don Mateo de Toro y Zambrano estaba lejos de creer en un Chile independiente, para él era la emancipación temporal de la corona española, ahora en la cabeza de un Bonaparte, pero para otro sector fue el germen que daba inicio a un proceso independentista. Es lo que hoy se entiende como "aceleración histórica", un hecho histórico acelera otros.

-¿Favoreció la Independencia el hecho de que la elite chilena haya sido homogénea, como preconizan algunos?
-La élite chilena, o la oligarquía, era bastante homogénea no sólo en Chile sino que en toda sud américa, y es un hecho cierto que no todos deseaban la independencia de España. Pero había una segunda capa social, muy cercana a la primera: los criollos, que si deseaban vivir países independientes y éstos fueron los grandes impulsores de los procesos independentistas.

-¿Cree usted que la Independencia de Chile fue la obra de la clase alta? Es decir, de la aristocracia castellano vasca que -por su cultura y su poderío económico y social- ejercía gran influjo sobre la masa popular.
-Es correcta esa afirmación, pero a mi me gustaría agregar que las clases más bajas de la sociedad no lucharon por un "Chile independiente", ellos luchaban por un caudillo que les prometía bienestar. Es decir, el concepto "República" o "Patria" no estaba arraigado en las clases inferiores, no sabían siquiera su significado, pero siguieron al patrón, al líder, al caudillo en una cruzada que les prometía un futuro mejor.




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