Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Junio de 2016


Rubén Aguirre, el profesor Jirafales

Figura destacada de las Vecindad del Chavo. Lo recordamos en su última entrevista en Chile


ENTREVISTAS EN VERTICE2000Rubén Aguirre, el profesor Jirafales.
Víctima de complicaciones que desató una neumonía, en la madrugada del viernes 17 de junio falleció el querido profesor Jirafales.


Sonríe cuando hace recuerdos del día en que protagonizó la obra "El hombre que hacía llover", la misma que en el cine protagonizó Burt Lancaster. Fue la vez en que su propia y hermana y parte del elenco lo hizo reír con ganas.

Mientras pongo la primera cassette y activo la grabadora -en medio del camerino de este espigado actor- me cuenta que ha hecho poco Teatro para los niños, considerando los años que lleva de actor.

En lo posible viaja con su esposa, que le ha dado siete hijos, aunque sólo dos de ellos han seguido las aguas del padre. Uno es director de cámaras y otro es editor de telenovelas: "-¡Imagínate... que Dios los perdone!"(Se ríe).

También ha incursionado en el Teatro serio. Guarda recuerdos indelebles de la vez que trabajó en "La Prostituta Respetuosa", una desgarradora pieza del francés Jean Paul Sartre.

-¿Cuál es el secreto para vivir tranquilo y ser tan famoso?
-Mira Jorge... yo soy poco solemne en la vida. (se ríe). No me tomo en serio a mí mismo. Y creo que esa ha sido la fórmula que me ha permitido vivir la vida a gusto y contento. Yo creo que la gente no debiera tomarse muy en serio. Yo siempre me reí de mi estatura, de mi nariz y hasta de mis torpezas. Creo que es la mejor manera de sobrellevar la vida. Si uno toma las cosas muy en serio, acaba por volverse loco.

-¿Qué recuerdos tiene de las seriales "El Chapulín" y "El Chavo del Ocho"?
-Solamente recuerdos maravillosos. Además, somos casi los mismos los que seguimos trabajando. Mira, el señor Barriga ahora hace el papel de "El Botija". Roberto Gómez Bolaños hace el papel de "El Chompiraz"; doña Florinda hace el papel de "La Chimoltrufia"; quien te habla, hace el papel de "El sargento Refugio"; María Antonieta de las Nieves hace el papel de "La Marujita". Es decir, seguimos juntos... seguimos viéndonos.

-Hablemos más del fenómeno de "El Chapulín Colorado". Tengo entendido que usted se juntó fortuitamente con Roberto Gómez Bolaños, en un programa que se llamó "el Ciudadano Gómez", programa con el que no pasó nada. Más tarde viene otro programa, "Los Súper Genios de la Mesa Cuadrada", que se convierte en el punto de partida del éxito...
-¡Veo que estás muy bien informado! (sonrie). La historia es más o menos así, como tú dices. Mira, "Los Súper Genios de la Mesa Cuadrada", tenía como protagonistas a Ramón Valdés, a Aníbal Demar, Roberto Gómez Bolaños y un servidor: Rubén Aguirre, que ya aparecía como "El Profesor Jirafales". Y ahí nosotros contestábamos supuestas cartas del público. Estábamos los cuatro sentados en una mesa y la gente se divertía muchísimo con ese programa.

-Pero se trataba de un micro-espacio, ¿no?
-Exacto. Iba dentro de otro programa más largo. Era algo así como un entremés. Tenía una duración de cinco o siete minutos, pero pegó mucho. La gente lo buscaba tanto, que la dirección decidió darle su propio espacio. Y así fue como el programa se extendió a media hora cada lunes. Entonces, Roberto se dio cuenta que "Los Súper Genios de la Mesa Cuadrada", en cinco o siete minutos era muy bueno, pero en media hora resultaba fatal. Era un plomo. Estaba hecho para cinco o siete minutos, nada más. Entonces, como relleno, inventó "El Chapulín Colorado"... como un relleno para reforzar a "Los Súper Genios..." Pero, pegó tanto "El Chapulín Colorado", que le dieron su propio espacio los días viernes.
¡Y empezó a pegar "El Chapulín"! Pero, todo esto dentro del mismo programa de "Los Súper Genios de la Mesa Cuadrada". Y entonces Roberto inventó "El Chavo del Ocho". Fue ahí que la dirección optó por sacar "La Mesa Cuadrada" y dejar los lunes al "Chavo del Ocho" y los viernes al "Chapulín Colorado".

-Y fue adecuando los personajes anteriores al nuevo formato, me imagino...
-Claro. Don Ramón hacía el papel de un borrachito. Se llamaba Ramón Valdés y era tirado al anís. Siempre estaba ebrio. Roberto Gómez Bolaños hacía el doctor "Chapatín". El tremendo juez de "La Tremenda Corte", Aníbal Demar hacía un tipo mal encarado, y "El Profesor Jirafales", bueno... ya estaba ahí. Entonces, cuando aparece "El Chavo del Ocho" hay que hacer personajes niños... y lo primero que se le ocurrió a Roberto fue meter a Jirafales para darles clases a esos niños revoltosos. Y ahí asomó la escuela tan conocida y famosa.

-Muchos desconocen que usted ha incursionado en el cine con bastante éxito. Y hasta trabajó con Cantinflas, en la única vez que Mario Moreno hizo televisión...
-Exactamente. Ese es un recuerdo muy hermoso. Se trató de la única vez que Mario Moreno, Cantinflas, incursionó en la pantalla chica. Ello fue con motivo de la llegada del hombre a la luna. Se hizo una serie de cuatro programas especiales para conmemorar esa fecha tan trascendente. Entonces, Cantinflas accedió a hacer cuatro programas y, bueno… yo estuve con él.

-¿Él lo eligió a usted?
-Sí. Pero sin conocerme. Quiero ser muy claro en esto. Todo fue muy curioso porque yo era ejecutivo. A falta de trabajo como actor, yo hacía otras labores. Lo que ocurre es que Cantinflas dijo que necesitaba un actor de ciertas características. Y sin conocerme, me retrató. Dijo que deseaba un actor muy alto, muy delgado, que fuera así y asá. Y entonces los que le escucharon dijeron ¡Rubén Aguirre! El preguntó quién era Rubén Aguirre. Y le dijeron que se trataba de un actor con las características que él pedía.
Entonces fueron a decirme a la oficina que iba a trabajar con Mario Moreno, "Cantinfas". Te confieso que al principio no lo creía, pues pensaba que se trataba de una broma de mis compañeros...y me "jalaron" y me dijeron: -"Te están esperando en el foro 6". Y Te aseguro que fui pensando que se trataba de una broma. Llegué allá y me encontré con el señor Delgado, director de todas las películas de Mario Moreno, y a quien yo admiraba mucho. Me vio, me dio el visto bueno y luego habló con Mario Moreno. El propio "Cantinflas" estuvo de inmediato de acuerdo y me dijo:-"Tú vas a ser el personaje de Apolo". Yo debía hacer de Apolo por lo delgado y alto. Y agregó Mario Moreno: "Mira, se trata de una vecindad, donde tú eres el novio de una chica muy bella. Pero no pueden ver la llegada del hombre a la luna porque la televisión está fallando. Llaman a un técnico...y yo soy el técnico". El propio Cantinflas me contó en qué consistiría la grabación y esta serie de programas.

-En el plano humano, ¿qué recuerdos mantiene de Mario Moreno?
-Era un profesional ciento por ciento. Me recuerdo por ejemplo, de su amabilidad intachable. Cuando terminábamos de trabajar, se despidió de cada uno de nosotros; y nos dio las gracias por haber colaborado con él. Eso habla de su grandeza como ser humano, de su humildad. Él ya era toda una leyenda en México, pero igual vino a despedirse y a darnos las gracias por haber trabajado con él. ¡Imagínate! Él nos daba las gracias a nosotros. Yo hasta le hubiese besado la mano, ¿no?

-Pero eso es propio de los grandes talentos...
-Es cierto... es cierto. Son gestos muy propios de los artistas de excepción. Ahora, profesionalmente me pasó una cosa muy simpática. En el primer ensayo no tuve más que reírme, porque todo lo hacía con una gracia única. Al segundo ensayo o a la siguiente toma, pensaba que no me reiría... pero ocurre que esta vez Cantinflas hizo todo de un modo distinto, pero tanto o más gracioso que la primera vez... luego, había que hacer un esfuerzo para controlarse y no soltar la carcajada. Pues bien, se hizo la toma cuatro veces, y las cuatro veces las hizo distintas. ¡No repitió una sola toma igual! Tenía una versatilidad increíble.

-Ya que hablamos de Cantinflas, pocos saben que un chileno -Eduardo Arcaraz- trabajó con Mario Moreno. Tal vez usted lo haya conocido...
-¡Pero claro. Y trabajó también en televisión y yo trabajé con él!

-¿Cómo lo recuerda?
-Era un gran actor... y era muchas cosas también. Entre otras, era joyero. Hacía joyas, aunque para él era un hobbie. Y recuerdo que siempre nos vendía joyas a todos los actores... y nos fiaba. Y si uno le decía que no tenía dinero, replicaba: -"No te preocupes. Me lo pagas cuando puedas". Yo lo recuerdo fiándole a todo el mundo anillos, relojes, pulseras, que se yo... Y recuerdo también su enfermedad. Le amputaron una pierna y fue todo un proceso muy doloroso. Y fue doloroso porque Eduardo fue siempre una persona muy dinámica, muy activa. Y lo preferían como actor porque tenía cualidades únicas. Le recuerdo una película con Pedro Infante, donde hace el papel de un mayordomo llamado Aurifaz. Y te digo que haciendo un papel secundario, se comió a Pedro Infante, se comió a Oscar Ortiz de Pinedo, que era un muy buen actor cómico. Te lo digo yo: el que brilló en esa película fue Aurifaz, interpretado por el chileno Eduardo Arcaraz.

-¿Cómo pasa usted del cine y la TV al mundo del circo?
-Eso es muy fácil de explicar. No solamente yo, sino que muchos artistas que nos dedicamos a la comicidad blanca, para niños, preferimos el Circo por varias razones. Una de ellas es que el Circo -por tradición- ha sido un espectáculo familiar. El circo, por esencia, ha sido un espectáculo limpio, un espectáculo blanco. No hablo de un circo en especial, sino de uno cualquiera. El circo es alegría, emoción; y es un espectáculo familiar. Otra razón, es que el circo llega a todas partes. Tiene su propio local. Por otra parte, su capacidad permite que sus precios estén al alcance de todos. Por ejemplo, a mí me gusta el Teatro, pero ocurre que el teatro es elitista. El teatro es caro, pues no tiene el número suficiente de butacas que permita abaratar los costos. En cambio, en un circo caben fácilmente tres mil personas. Ahora, si yo me presento en un teatro y, bueno... voy a tener que cobrar el equivalente a cuarenta dólares. ¡Y ese no es mi público! Mi público es el pueblo.

-¿Existen otras razones para haber optado por un medio no tan rentado como el circo?
-Sí, claro. Y te voy a ser muy franco. Lo prefiero porque no hay nada más gratificante para un actor que trabajar para un público. Trabajar para un vidrio, no dice nada. Y -en definitiva- trabajar para la televisión es trabajar para un vidrio, que es la lente de la cámara. Ahora, el cine es otro vidrio. Allí no hay emoción y los aplausos no son espontáneos.

-¿Está haciendo televisión en México?
-Desde luego.

-¿Qué cosas, específicamente?
-Estoy haciendo "Los Chifladitos", "Los Caquitos", donde hago el papel de un sargento de la Policía. En fin... tenemos personajes que andan muy bien en México.

-Respecto a los grandes cómicos mexicanos, hay quienes han llegado a sostener que Tin-Tan era tan bueno o superior a Cantinflas. La diferencia habría estado en la disciplina...
-Mira, yo voy a decir una herejía, y por lo mismo espero que me perdone mucha gente. Para mí, Tin-Tan era superior a Cantinflas.

-Y eso, ¿no lo dimensionó el pueblo mexicano?
-No. Porque Tin-Tan no se dejaba. Tin Tan era un indisciplinado, era una hoja al viento. Pero, cualidades naturales tenía muchas. Más que cualquier otro. Te cuento una anécdota de él: un día fue donde un productor y le dijo: -"Dame 250 mil pesos y te filmo una exclusiva". Al director se le desorbitaron los ojos y le dijo:-"Aquí está el dinero y fírmame". Tener a Tin-Tan en exclusiva era tener una mina de oro. Salió de esa oficina y se metió alucinado donde otro productor y le dijo: -"Si me das 250 mil pesos te filmo una exclusividad". El hombre se entusiasmó y dijo: -"Conforme, ahora mismo. De allí se fue donde otro productor y repitió la misma cantinela. ¡El hecho es que esto lo hizo con cuatro productores el mismo día! Es decir, cuatro exclusividades por 250 mil pesos cada una. Era un gran negocio. Cuando los tipos se dieron cuenta del timo o del engaño se reunieron los cuatro y dijeron: -"¿Qué hacemos? Si lo metemos a la cárcel ninguno va a recuperar su dinero. Por lo tanto, lo que tenemos que hacer es ponerlo a trabajar". Y empezaron a filmar cuatro películas al mismo tiempo. Entonces a Tin-Tan lo llevaban de un foro a otro, y el hombre no había estudiado los libretos... no tenía tiempo para hacerlo. Luego, se cansaba a los cinco o seis días de estar con ese tren de trabajo. ¡Imagínate! Desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde de un estudio a otro. Era complicado. Se cansaba... y se iba a Acapulco, que era su pasión. El tenía un yate que se llamaba "El Tintavento". Se subía al yate, contrataba a una orquesta completa, con amigas y amigos, y se iba a navegar desde Acapulco a Guacanejos, que serán algo así como 400 kilómetros. Bailaban, tomaban y Tin-Tan se olvidaba del mundo. Entonces había que ir a buscarlo a Acapulco... ¡pero había que ir a buscarlo a alta mar! Porque él andaba feliz de la vida en su yate. Lo "secuestraban", por así decirlo, y lo llevaban a los estudios nuevamente. En fin... era un completo desorden. ¡Un verdadero caos! Tin-Tan llegó a hacer algo así como veinte películas en un solo año. Un récord absoluto. Era un desastre laboralmente hablando.
Por el contrario, Cantinflas era un tipo muy ordenado. Y se propuso siempre hacer solamente una película al año. El mismo escogía el argumento, contrataba al mejor director, al mejor productor y al mejor elenco. Se esmeraba y hacía las cosas con mucho cuidado. Era un tipo muy metódico.

-Aclaremos que Tin-Tan era hermano de Ramón, o "don Ramón" en la vecindad del Chavo...
-Exactamente. Y digamos de paso, que todos los Valdés son iguales. Manuel Valdés -el loco- lo mismo. Son todos iguales.

-¿Cómo recuerda a Ramón Valdés... o "don Ramón"?
-Mira... recuerdo que habíamos salido en gira. Ya no me acuerdo hacia dónde. Y recuerdo que Ramón Valdés compartía habitación con "Quico", es decir, con Carlos Villagrán. Y yo entré a buscarlos, porque habíamos quedado de ir almorzar juntos. Villagrán me dijo que Ramón estaba en el baño. De pronto empiezo a escuchar unos gritos... y al ratito sale Ramón con espuma en la boca, escupiendo y diciéndole a Villagrán:"-Oye Carlos...¿qué porquería de crema dental estás usando?" Carlos Villagrán se sonrió y lo sacó de su error: -"No, Ramón... te equivocaste. Esa es una pomada para las almorranas. Ramón Valdés creyó que realmente se trataba de una crema para lavarse los dientes. Es que él era así. Era un tipo muy distraído, de veras.


...ooOOoo...

Esta entrevista fue hecha en Santiago de Chile, un 24 de septiembre del año 2002




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