Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
12 de Abril de 2015


(Desde Buenos Aires. Argentina).
Marcos Rossi, sobreviente de la Guerra de Las Malvinas:

"HABÍA NOCHES DE VERDADERO TERROR"

Trabajaba tranquilamente en el Taller Mecánico de su padre cuando fue enrolado y tuvo que ir al frente de batalla. Fue el instante que cambió su vida.

El conflicto entre Argentina y el Reino Unido por el control del archipiélago está lejos de diluirse. Es cierto que en la actualidad la paz ha terminado por imponerse, pero los argentinos están lejos de parapetarse en el conformismo.

Las Malvinas, o Falkland como se conocen en inglés, son un archipiélago ubicado al sur del Océano Atlántico, a 500 kilómetros del territorio continental argentino y a 13,000 kilómetros del Reino Unido. El nombre en inglés proviene del momento en que el capitán inglés John Strong llegó en 1690 a las islas y nombro el canal que separa a las dos más grandes, conocido entonces como San Carlos, como Falkland. El nombre desde entonces pasó a ser usado para denominar todo el territorio.

A su vez, el nombre de Malvinas deriva de cuando el francés Louis-Antoine Bouganville fundó el primer poblado en 1764 como Malovines en alusión a la ciudad de donde provenía. El archipiélago tiene dos islas principales: la Isla Soledad, o Falkland Oriental, y la Isla Gran Malvina o Falkland Occidental. El gobierno de las Malvinas también controla los territorios de Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur. La capital, y única ciudad, es Stanley y la principal actividad es la crianza de ovejas. Las islas son oficialmente un territorio del Reino Unido.

ENTREVISTAS EN VERTICE2000Jorge Abasolo, de Vertice2000, junto a Marcos Rossi: "Pasamos mucho frío, pues no contábamos con la ropa adecuada".

Los británicos se asentaron en la Isla Falkland Occidental, pero en 1770 los españoles los expulsaron. Para 1771 los británicos otra vez tuvieran una presencia en la Isla, pero nuevamente abandonaran el territorio por motivos económicos. Argentina declaró su independencia en 1816 de los españoles y ya para 1820 reclamó el control soberano de las Malvinas. Esto, sin embargo, no prosperó y para 1841 los británicos habían designado un gobernador y cuarenta años después ya existía una población integrada por más de 1500 personas.



BIBLIOTECA, PARA NO OLVIDAR LA HISTORIA

En la localidad de Lobos (distante a 98 kilómetros de Buenos Aires se encuentra la "Biblioteca Popular Héroes de Malvinas", atendida por la señora Haydée de Azcárate. A esta biblioteca concurren numerosos estudiantes -y público en general- para buscar antecedentes acerca de la conflagración que puso frente a frente a ingleses y argentinos.

También allí se levanta la Plaza de la Soberanía, inaugurada un 26 de noviembre de 2005. Al acto asistieron más de 1500 personas, entre las que se encontraban delegaciones escolares, autoridades municipales, provinciales, eclesiásticas, militares de las tres fuerzas, Veteranos de Malvinas, banda militar y público en general que celebró y vibró con cada momento allí vivido, pues se rendía culto al recuerdo indeleble de combatientes que ofrendaron sus vidas por la patria.

ENTREVISTAS EN VERTICE2000Jorge Abasolo, de Vertice2000, junto a un grupo de sobrevivientes de Malvinas. DE PIE: Ricardo Guette y Pascual Flor. SENTADOS: Alejo Calvo, Jorge Abasolo, Marcos Rossi y la señora Haydée de Azcárate, madre del soldado caído en Malvinas, Sergio Azcárate


HABLA UNO DE LOS TESTIGO DE LA GUERRA

Marcos Juan Rossi era un joven de 18 años al momento del año de la conflagración. Criado en el campo, vivía en Lobos y trabajaba en un Taller Mecánico junto a sus padres, cuando fue llamado a la milicia, al Regimiento N° 6, unidad militar que reclutaba a mucha gente de Navarro, Luján y de Lobos.

-"Fue un 17 de marzo del año 1981 cuando yo ingresé a la colimba" (forma familiar que los argentinos llaman al Servicio Militar. Es una abreviatura de correr, limpiar y barrer).

"La instrucción que se nos hacía era en un campo, no en un regimiento y duraba aproximadamente un mes. El resto del año hacías distintas cosas…ibas al campo tres o cuatro veces más y a los 15 días o 20 días recién te dejaban ver a la familia, recién.

Recuerdo que fue el 12 de abril que nosotros partimos a las Malvinas. No se hablaba nada de conflicto y la situación parecía normal".


-¿Cómo se les avisa que deben ir a Las Malvinas?
-Nosotros estábamos en el campo aquel 1 de abril. Dormimos como siempre, el 2 de abril nos levantamos y nos enteramos, tanto oficiales, suboficiales y soldados de que los ingleses habían desembarcado en las Malvinas. El 80 por ciento de quienes estábamos haciendo el servicio militar queríamos ir a Malvinas.

-¿Alguna razón en especial?
-Por varias razones. Por defender la soberanía, porque no pensás en lo que es una guerra, porque juraste defender la bandera hasta perder la vida si fuese necesario…y creo también porque los argentinos somos muy eufóricos… Y así fue como llegamos hasta Río Gallegos y después nos subieron a un avión más chico.

-¿Cómo reacciona tu familia cuando te vas a Malvinas?
-Y la verdad es que no estaban convencidos. Se juntaban y rezaban…y esperaban comunicación, lo que era difícil porque no habría más de 50 teléfonos en todo el pueblo de Lobos.

-¿Tuvieron adoctrinamiento especial para ir a Malvinas? ¿Fueron más preparados que el resto?
-No. Después uno se pone a leer, a analizar y se da cuenta que no había nada preparado. La única idea preconcebida que había era recuperar Malvinas. Esa era la consigna, para luego retirar las tropas. Jamás pensaron que Inglaterra iba a venir y que Estados Unidos iba a apoyar a Inglaterra.

-¿Iban con armamento moderno al frente de batalla?
-Había mucha diferencia de armamento entre el inglés y el armamento argentino. Nosotros íbamos con un FAL 762. Era un modelo viajo, que todavía tenía culata de madera. Disponíamos de 20 tiros por cada cargador y llevábamos cuatro cargadores. Teníamos uno puesto en el fusil uno puesto para arriba y el otro para abajo.

-¿Era ropa adecuada la que llevaban? ¿No pasaban frío?
-La ropa no era la adecuada. Pasamos mucho frío, claro…Creo que la ropa no era la ideal. Respecto a la preparación, evidentemente que no estábamos preparados para eso. Lo que pasa es que cuando vos hacés el servicio militar en tiempos de paz, no pasa nada. Cuando te hacían la instrucción te decían que tenías que hacer un toma y cambio de posición, que consistía en levantarse, salir, ir zigzagueando y tirarte cuerpo a tierra. Te decían que si tardabas más de 7 segundos corriendo, eras blanco perfecto para el enemigo. Vos tenías que salir, contar hasta siete y luego cuerpo a tierra. Cuando tenés 18 años y estás en tiempos de paz, no le das bolilla a eso. Cuando te lanzabas al suelo y dejabas levantados los talones, venía el suboficial y te pisaba los talones. Ocurre que en plena segunda guerra mundial mataban a los soldados luego de estar con el cuerpo a tierra, por levantar los talones. Ya que los talones era lo único que se levantaba, lo único que se veían.

Hay un montón de cosas que en instrucción -que a mí me lo enseñaron- que no le dabas bolillas porque habíamos estado siempre en paz. Cuando vos estás allá, y te ponés a pensar de las cosas te dijeron, claro…tenés ciertas nociones de lo que te enseñaron. No te digo que estás preparado para la guerra, pero sí tenés ciertas ideas, como desarmar un fusil con los ojos cerrados. Eso te servía, claro…aunque hubo fusiles que no andaban.

ENTREVISTAS EN VERTICE2000Marcos Rossi (derecha): "El mayor a nuestro cargo dormía en la misma cueva y comía las mismas porquerías que nosotros".

-¿A qué te refieres con que no andaban? ¿Se trababan?
-Claro, se trababan. El clima en Malvinas es muy lluvioso, con viento… está esa lloviznita finita que te hace vivir mojado. Entonces, si vos dejás el fusil por ahí apoyado, y se te moja… y después y lo limpiás pero no lo secás…se te va a trabar. Entonces, dependía mucho de uno, también. Y de cómo estabas preparado psicológicamente, y un montón de cosas más.

-Cuando estabas en el frente de batalla, ¿pensabas que volverías pronto?
-No se sabía nada…si venían los ingleses, si no venían, si íbamos o no a combatir. Hasta el hundimiento del buque "Belgrano" siempre hubo una opción de arreglo, de acuerdo.

-¿Contaba con las cuatro comidas diarias?
-No. Nosotros estábamos a doce kilómetros más o menos de Puerto Argentino, el cerro Dos Hermanas. Esteee… dependía mucho también de quién estuviera al mando de la cocina y de la comida. Por ahí, en puerto argentino… por ahí teníamos problemas de comida. No sé por qué razón, porque tenían todo relativamente cerca. Ahora, en el cerro Dos Hermanas no había con qué transportar la comida. Entonces, nos aseguraban una comida caliente por día, a eso de las dos de la tarde.

-¿Disparaste en el frente de batalla?
-Sí. La compañía B del Regimiento N° 6 estaba como reserva en el cerro Dos Hermanas, a doce kilómetros de Puerto Argentino. Se tenía que cubrir todo ese lugar, ya que se pensaba que los ingleses iban a tomar Puerto Argentino.

Nosotros estábamos atrás como reserva, como una compañía de reserva, a doce kilómetros de Puerto Argentino. Ahora, al desembarcar los ingleses en Puerto San Carlos, quedamos casi en primera línea.

-¿Cómo se enteraban del desarrollo de los acontecimientos?
-Eso lo sabíamos por las informaciones que te entregaba la superioridad. Te decían, por ejemplo: hubo tres ataques de aviones, pasó tal o cual cosa, los ingleses tomaron Darwin, en fin…En ese momento te insistían con las guardias…

-¿Pensaste en un momento en que no ibas a volver?
-En algún momento se te pasa eso… que tenés cincuenta por ciento de posibilidades de volver, y cincuenta por ciento de probabilidades de no volver.
Y tenés miedo…se siente el miedo.

-¿Podían dormir?
-Al final, en los últimos días, cuando la cosa estaba más complicada, eso era más difícil. Eso depende de cada uno.

A ver… Yo estaba en el regimiento como conductor de un mayor, que era el jefe de operaciones... Y a Malvinas fui con él. El recibía las llamadas de los generales que le informaban acerca de lo que estaba pasando. Y dormíamos en la misma cueva…y comía las mismas porquerías que comíamos nosotros. Una de las cosas que me decía este hombre era: "¡Como dormís, Rossi! ¡No escuchás nunca los teléfonos!". Y es que dormíamos en la misma cueva y uno se acostumbra. Cuando ocurrió el primer bombardeo de los barcos, vos escuchabas el ruido del cañonazo, y luego el silbido cuando pasaba cerca de tu cabeza… y escuchabas el ruido cuando la bomba caía.

Es increíble cómo te acostumbrás a vivir así.

En los últimos días, cuando nos replegamos al Cerro Tableton, la artillería terrestre hizo de las suyas. Lo que pasa es que ellos hacían un ablandamiento de terreno de uno o dos días. Te daban, te daban, te daban con la artillería, y después venía el ataque detrás.

En los dos últimos días uno se tiraba al suelo, se cubría y se sentía cómo caían las esquirlas de las bombas que pasaban cerca tuyo. Había noches de verdadero terror. Esa fue la parte más difícil. En un momento llegué a pensar: ¡Que se termine todo ya…que me caiga una bomba arriba y listo…basta…se acabó todo…porque esa parte ya me había superado!




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