Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
4 de Agosto de 2014


Entrevista a: Paula Escobar

"ME GUSTARÍA QUE LA GENTE JOVEN LEYERA ESTE LIBRO"

Autora del libro "YO, PRESIDENTE/A" señala que los chilenos somos criteriosos a la hora de elegir a nuestros representantes políticos.

Para testear el grado de desarrollo de un país nada mejor que acudir a las cifras. Ya lo decía el genial pensador italiano Papini: "Más convencen cifras que argumentos". En ese sentido no se puede negar que nunca Chile había tenido un mejor presente que el actual. Factor determinante en la estabilidad chilena ha sido la permanencia de un modelo económico criticado, zarandeado, aunque aún no reemplazado. El retorno a la democracia encontró a la democracia chilena harto más madura. El país ahora no se jugaría el destino en cada elección presidencial. Las reformas se harían por acuerdo de las partes involucradas y las minorías políticas serían incorporadas, y no ignoradas.

ENTREVISTAS EN VERTICE2000 Y así, el Chile de hoy, con muchas lacras y tareas pendientes, está en mejores condiciones para enfrentar los desafíos que nos depara el futuro.

Conceptos como innovación, libertad económica, productividad y otros están en la agenda de cualquiera que hoy pretenda asumir la jefatura de Estado. En palabras de Alberto Edwards, Chile hoy es un país "en forma". Gracias al inconformismo de nuestro pueblo, estamos lejos de refocilarnos en los éxitos logrados. En este tipo de quehaceres, es bueno que el chileno tienda a ver el vaso medio vacío, pues ello es garantía real de no caer en la incuria, la estagnación o la complacencia.

En esta atmósfera, la talentosa periodista Paula Escobar ha escrito el libro "Yo, Presidente/a" donde entrevista a fondo a cada uno de los presidentes de Chile desde 1989 en adelante.

Ella es Editora de Revistas de El Mercurio desde hace trece años y autora de otros libros, como Los secretos de Totó y Retratos de innovadores, entre otros.

Paula Escobar es de una pluma amena y cuenta con un argot de preguntas tan incisivas como originales. De facundia fácil, sabe llegar al entrevistado y jamás se quedará en blanco, porque en su imaginación kafkiana, sobran ideas, argumentos y matices, trilogía sustantiva para ser una buena periodista.

Consejera de Comunidad Mujer, ha sido elegida dentro de las cien mujeres líderes por Mujeres Empresarias. Además, ha sido premiada por el Foro Económico Mundial de Davos, que la nombró Young Global Leader en 2006, y por la Universidad de Yale, que la eligió Yale World Fellow en 2012.

ENTREVISTAS EN VERTICE2000 Paula Escobar: "Juzgar con la visión de hoy lo que sucedió hace 25 años es un gran error".

- Oriana Fallaci dice que mal periodista es aquel que no tiene enemigos. Desde esa óptica, ¿Es Paula Escobar una buena periodista?

- Es poco afortunado hablar de sí mismo, porque cuesta ser un buen evaluador de uno mismo. Lo que sí te puedo decir es que soy una periodista que hace el mayor esfuerzo por hacerlo lo mejor posible, tanto como editora, como periodista y -en este caso especial- como autora de este libro, que me tomó mucho tiempo. A veces sentía que no estaba haciendo las preguntas más apropiadas o que no omitía ciertos temas ineludibles.

- ¿Habiendo entrevistado a los cinco ex presidentes de la República, desde el regreso a la democracia, se puede encontrar un punto común entre ellos?

- Creo que hay muchas diferencias entre sí, porque tienen caracteres muy diferentes e historias de vida muy distintas. Sin embargo, creo que hay dos rasgos que me parecieron similares entre ellos. Por una parte, que todos son personas de enorme resiliencia. Lo digo en el sentido que en sus vidas hay hechos muy adversos, pero han sabido salir adelante de manera bastante airosa.

Lo segundo que veo como algo común entre ellos, es esta idea de que hay que ir avanzando de manera gradual. Ellos tienen muy claro que en su período no se agota la historia, sino que deben hacer una parte de un trabajo que es continuo, donde cada pone su sello. Ellos han tenido claro que no se puede lograr todo, que no se debe aplicar un criterio maximalista, y que -finalmente- esto es parecido a una carrera de postas.

La misma presidenta Bachelet, a quien se le critica por estar llevando a cabo reformas radicales, dice en el libro, que a Chile le ha ido bien es cuando se hacen las cosas gradualmente. Y agrega que esa fue una lección que aprendió con el Transantiago.

Es decir, nuestros ex presidentes tienen muy claro que una cosa es lo que uno quiere lograr, como el voluntarismo político, pero otra cosa es percibir la realidad, nuestro momento histórico, los contextos y la dinámica propia de los acontecimientos políticos.

- Ricardo Lagos se preparó para llegar a la presidencia, Bachelet lo hizo por circunstancias adventicias, por hechos circunstanciales en que se vio envuelta. Y fue Bachelet quien regresó a La Moneda, desplazando a otros con mayores méritos o grados de preparación. ¿Cuánto de fortuito hay en esto?

- Bueno… ella misma dice en el libro que algunos varones del partido no veían con buenos ojos que ella irrumpiera en los círculos de poder propios de su partido y de su coalición. Eso lo viven y lo han vivido muchas mujeres en cargos altos. Más aún ella (Bachelet) que llegó dos veces a la Primera Magistratura.

Mira… yo pienso que el tema de que un candidato que quiere llegar a la presidencia y se prepara a lo largo de su vida, o si es algo que tiene que ver con la suerte, o es algo que obedece al contexto… creo que tiene que ver con todo eso. Pero, también pienso que por distintas razones los chilenos hemos elegido a estos personajes durante estos veinticinco años. Y creo que cada uno de ellos representa ciertas cosas que la sociedad chilena debía ir resolviendo en esos períodos. Obviamente que una persona como Aylwin fue un gran presidente. Y eso lo admiten gente de derechas, de centro y de izquierda, que asumen que tuvo que manejar, lidiar, administrar y resolver los peligros existentes. Aylwin fue un hombre conciliador, con sabiduría, que jamás pierde los estribos. Su estilo no fue el de un gritón, mandón o de ejercer la autoridad de forma estridente. A la vez supo ser firme y tranquilo, frente a las crisis con Pinochet y los militares. Fue el hombre idóneo para ese momento.

Cada uno hizo su aporte. Claro, creo que hay un factor de suerte, pero creo que también no se puede negar que se trató de las personas que encarnaban lo que en ese momento el país deseaba.

En el caso de la presidenta Bachelet, tanto en su primer mandato, como en el segundo, hay ciertos temas que son temas del país. No son agendas caprichosas, y ella no se puede desligar de las demandas que surgen en el momento.

Del mismo modo, Ricardo Lagos -en su momento- se hizo cargo de un país con demandas impensadas un par de años atrás.

- En el prólogo de tu libro, Ascanio Cavallo habla de la "singular eminencia que tiene en Chile el cargo de Presidente de la República". ¿Te puedes extender en este concepto?

- Creo que la presidencia de la República en Chile tiene una singularidad. Lo que pasa es que Chile es muy presidencialista. Se trata de una característica propia de nuestra democracia y de nuestro país. Además, el presidente tiene un doble rol: es Jefe de Estado y es Jefe de Gobierno a la vez, cargos que están separados en otros países. Acá, los encarna una misma persona. Y como lo dicen varios de los ex presidentes entrevistados en mi libro, tiene dos roles adicionales. Uno, es el jefe de su coalición política, lo que significa que además debe entrar a terciar en las diferencias, tendencias o desórdenes que se dan en su coalición, y limar esas diferencias. Y luego tiene otro rol, que es convertirse en el principal comunicador del país, en el sentido de que todo lo que el presidente hace, constituye noticia.

- Ascanio Cavallo también señala en tu libro que la política contemporánea -hasta los 90- se dividió entre jacobinos y girondinos. Y añade que en el Chile post 90 han prevalecido los girondinos. ¿Significa ello que han prevalecido los moderados?

- Eso lo infiere Ascanio Cavallo de lo que dice el ex presidente Aylwin en su entrevista. El (Aylwin) señala que cuando joven lo marcaron mucho las lecturas de la revolución francesa. Entonces, yo le pregunto a don Patricio: "Bueno, pero los líderes de la revolución francesa fueron muy radicales, y usted es un político muy moderado, ese es su sello". Y me responde: "Lo que pasa es que a mí me interesaban los girondinos porque ellos eran los que querían hacer cambios, pero con gradualidad, con moderación, sin baños de sangre".

Entonces, lo que quiere decir Ascanio Cavallo es que en la transición a la democracia y en el Chile de hoy ha predominado esa idea de moderación.

Y lo podemos ver hoy con esto de la reforma tributaria. La idea original contaba -en teoría- con todos los votos y muchos decían que no era necesario negociar con nadie. Pero, finalmente se optó por llegar a acuerdos que -aun cuando pudieran significar observaciones a la reforma- fueron acuerdos necesarios para el país. Y es que cuando se hacen cambios que cuentan con mayor respaldo ciudadano, más allá de los partidos que puedan brindar los votos, esos cambios se convierten en más duraderos y más sustentable.

Creo que eso no es negativo o descalificador. Por eso también me interesaba hacer este libro, y que la gente joven entienda cuáles fueron los contextos en que cada presidente operó, y cuáles fueron las decisiones que tomaron… y por qué en algunos momentos se pudo llegar hasta ciertos puntos y no a otros.

Creo que juzgar con los ojos de hoy lo que aconteció hace veinticinco años es un gran error. Es un error intelectual y un error histórico.

Pienso que la política moderada, o la política de avanzar con acuerdos, finalmente es la que ha llevado a que Chile en veinticinco años pase a ser un país con democracia sólida, a bajar la pobreza a un 13 por ciento, con un ingreso per cápita de veinte mil dólares. Es decir, se ha ido avanzando mucho, aunque por cierto que hay tareas pendientes.

Insisto, es un error mirar esta política moderada como un desacierto.

- Para nadie es un misterio que Chile jamás ha tenido un mejor presente como el de ahora, con todo lo que falta por hacer, como dices tú. ¿Qué puede poner en jaque o desestabilizar al Chile de hoy, que va por buen rumbo?

- Creo que muchas personas sienten que este desarrollo económico no les llega. Y que todas esas cifras macroeconómicas o espectaculares pasan por su lado. Hay gente que lleva vidas muy duras y que no recibe ayuda del Estado. Son gente que no están en la pobreza -en donde hay subsidios y ayudas- ni tampoco son gente de ingresos suficientes como para llevar una vida razonablemente tranquila, educar a sus hijos y tener acceso a una salud digna.

Desde luego que esa gente no está contenta con las cifras económicas que exhibe Chile. Esa es una realidad que se debe enfrentar, y -por lo tanto- es fundamental combatir la desigualdad. Creo que tan importante como combatir la pobreza, es combatir la desigualdad, porque cuando la gente siente que la sociedad es injusta, que a pesar de que todos los miembros de la familia trabajan mucho y no logran llevar una vida tranquila y algo segura, es natural que se origine frustración.

Y creo que este es un problema de todos los chilenos, y no sólo de quienes lo sufren.

Desde luego que hay diferentes miradas para enfrentar este problema. El ex presidente Piñera lo dice en mi libro, en el sentido que para él la desigualdad es un gran problema, que trató de enfrentarla de la mejor manera y dice que la derecha debe tomar eso como una bandera.

Y creo que este tema, si no se enfrenta, esto puede ser un caldo de cultivo para populismos que le pueden costar caro al país.

- Los indicadores económicos estimulan a pensar que ahora estamos en condiciones de terminar con la pobreza e igualar la cancha de las oportunidades. ¿Estaremos en condiciones?

- Yo creo que sí. Me parece que los ciudadanos chilenos, en general, son muy criteriosos a la hora de elegir a los políticos. Por ejemplo, acá no se ha elegido a un presidente populista. Cuando uno ve la foto de todos los ex presidentes de los últimos años en Chile nadie dice o exclama: "¡Ah, no… este señor, o señora, no debiera estar!". Es decir, todos reconocen que han sido personas ejemplares, que han brindado lo mejor de sí por el país.




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