Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Noviembre de 2013


EL PROGRAMA DE BACHELET: EMBORRACHAR LA PERDIZ

Este dicho proviene de la rutina de los cazadores de perdices, quienes para poder capturarlas corrían en círculos alrededor de ellas con el fin de marearlas. En la vida cotidiana, el término se usa mucho cuando alguien habla demasiado y logra "marear" a la otra persona.

Puede resultar de Perogrullo afirmar que mientras más partidos conforman una agrupación política, mayor dificultad habrá para ponerse de acuerdo en un programa. Esto que es tan obvio, muchas veces se deja de lado justamente por eso: por ser tan manifiesto.

Podemos abordar el tema con una pregunta muy simple y directa: ¿Qué es más fácil en una sociedad, poner de acuerdo a siete socios… o a dos?

Sin comentarios.

Lo anterior explica que el programa de la Nueva Mayoría ( ex Concertación) haya demorado demasiado, en circunstancias que su líder natural -Michelle Bachelet- hace rato que está en carrera.

La explicación puede cobrar sentido si tratamos el caso Bachelet como lo que es: un fenómeno político. Ha sido la menos explícita en materias acuciantes, la que se ha dado el lujo de no asistir a un debate, la que elude situaciones o contesta con respuestas comodines y /o elusivas.

Y ahí está: incólume, indemne, casi sin magulladuras y corriendo con viento a favor.

Sea como fuere, conviene aclarar que los programas -en países sudamericanos- no se traducen en un fuerte respaldo por parte de la ciudadanía apática.

Antohny Dows -que harto sabía del tema- sostenía que los partidos políticos elaboran programas para ganar elecciones, más que ganar elecciones y aplicar programas.

Mientras la democracia cristiana ensalza el que sólo se convoque a debatir temas como el matrimonio homosexual, otros sectores rescatan el compromiso de enviar una ley sobre la materia, que no sería para prohibirlo, claro… y aluden a la real ampliación del aborto, en que Ignacio Walker sólo percibe una despenalización.

En materia constitucional, expertos de la DC argumentan que se seguiría la vía institucional, pero militantes del PPD, del PR y del PC invitan a marcar el voto con el llamado a la asamblea constituyente, al mismo tiempo que otros advierten que al no lograr el quórum que se exige para la reforma habrá que recurrir al plebiscito.

No hace falta ser analista ni muy perspicaz para percibir la celada. Hay un intento velado por mantener el apoyo de aquellos con visiones diferentes, postergando las discusiones para después de la elección, de manera de no perder en ésta los votos de ningún grupo, movimiento o colectividad política.

El programa de Bachelet es un cajón de sastre con muchas partículas dispersas o pegadas con fórceps. De allí que resalten algunas imprecisiones o ambigüedades ostensibles. Por ejemplo, al referirse al tema educacional se expresa que: "Todos los establecimientos educacionales deberán ser de excelencia…"

Esto equivale a decir que todos los profesores deben ser competentes, los políticos probos o que se debe luchar por una sociedad más justa, solidaria y vigorosa. Por decir generalidades, se acaba haciendo un homenaje a la nadería, a la cosa huera y espuria.

¿Es que acaso no hay gente lúcida y brillante en la Concertación?

Claro que la hay. Lo que ocurre es que cuando se trata de unificar a partidos tan distintos -como la DC y el PC, por ejemplo- conviene emplear el lenguaje elusivo, abusar del escarceo retórico o esas galimatías envolventes y dicharacheras.

O sea, conviene emborrachar la perdiz…




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