Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Septiembre de 2012


Entrevista

BEATRIZ BRAGONI
"CARRERA FUE UN ADELANTADO"

La brillante intelectual e historiadora argentina vino a Chile a presentar el libro "José Miguel Carrera, un revolucionario chileno en el Río de la Plata".
Sin duda, un texto original que devela facetas desconocidas del prócer de la Independencia.

El libro de Bragoni contiene muchos testimonios inéditos, y otros igualmente impactantes, al calor de su pluma fértil e inquisitiva.


LA historia es muy larga y su infinito equipaje de hechos puede resultar abrumador. Hay poca gente con el tiempo o las inclinaciones para dominarla por completo, y para esos pocos la tarea es el trabajo de gran parte de una vida.

Es lo que ha hecho Beatriz Bragoni en este ensayo simplemente formidable, al abordar la vida apasionante de un personaje cuajado por la adversidad y donde los reveses se ensañan con una vida que a ratos muta en aventura.

Irrita un tanto enterarse que San Martín y O'Higgins culminan llevándose la gloria de un proceso que -al menos en Chile- comenzó y fue conducido por José Miguel Carrera.

El arrojo de este prócer de carácter levantisco, se convirtió para la Logia Lautarina en un enemigo incómodo y hasta peligroso, al que se debía eliminar para la consecución de los planes de una cofradía cerrada, donde no cabían otros héroes. Esta trama novelesca se va develando en este libro, que cuenta con una admirable y copiosa biografía.

La autora -Beatriz Bragoni- investiga a través de la biografía de José Miguel Carrera, su trayectoria política, fraguada en medio de lo impredecible de la Revolución y de la guerra, tanto en Chile como en el Río de la Plata. Aquí da cuenta del periplo político, que comenzó con su desempeño militar en España, su actuación decisiva en la Independencia de Chile y su discurrir en su paso por Argentina, incluyendo ese viaje a Estados Unidos en procura de una flota libertadora.

A lo largo del libro de la Bragoni, se van intercalando cartas, decretos y manifiestos de los diversos actores de esta historia. Muchos de estos documentos -inéditos para nosotros- y otros de igual manera impactantes, están imbricados de tal manera que hacen de este libro, un texto apasionante de comienzo a fin.

Adquiere relieve propio la relación epistolar con su joven esposa Mercedes, la fiel compañera que lo acompañó hasta el exilio. Ella fue su confidente y compañera fiel, a quien le hizo partícipe de sus planes y le sirvió de nexo en su correspondencia. ¡Si hasta le cosía los uniformes para sus soldados!

Cuando Carrera regresa de los Estados Unidos con una flota, ésta le es incautada por el Gobernador Puyrredón, quien envía las armas decomisadas a San Martín, para dotar al Ejército Libertador. Carrera es apresado, aunque se fuga a Montevideo, y comienza su etapa de editor para difundir las ideas federales en la Argentina.

En fin… no se trata de repasar con rigor litúrgico una vida azarosa y plena de reveses. Dejemos en claro que sorprende el trabajo acucioso de una historiadora brillante e intelectual de reconocidos méritos, que ha adobado una historia de un personaje tan conocido, aunque desde la óptica de la originalidad y basada en ese pivote inasible llamado talento.


ILUSTRADA Y RECONOCIDA

Beatriz Bragoni es doctora en Historia de la Universidad de Buenos Aires, profesora regular de Historia de las Instituciones Argentinas en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo, e investigadora independiente del CONICET en el Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales del Centro Científico y Tecnológico de Mendoza.

Realizó estudios posdoctorales en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París.

Ha sido profesora invitada de varias universidades europeas y latinoamericanas. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas del país y del extranjero entre las que destacan Annales, Histoire, Sciences Sociales(EHEES, París), Anuario de EstudiosAmericanos (CSIC, Sevilla), Desarrollo Económico, (IDES, Buenos Aires), América Latina en la Historia Económica (Instituto Mora, México), Boletín Ravignani (UBA, Buenos Aires), Entrepasados (Buenos Aires), Anuario IEHS (UNCPBA), Dimensión Antropológica (INED, México).

Además, la Bragoni es autora de numerosos capítulos de libros publicados en España, Perú, México y Colombia. Ha sido autora de Los Hijos de la Revolución. Familia, negocios y poder en Mendoza en el siglo XIX (1999) por el que recibió el "Premio Academia Nacional de la Historia" (obra inédita 1999-2002) y el Premio Ensayo "Juan Draghi Lucero" (Taurus/Diario UNO 1999); San Martín. De soldado del Rey a héroe de la nación (2010). Ha editado Microanálisis. Ensayos de historiografía argentina (2004), De la colonia a la república: rebeliones, insurgencias y cultura política en América del Sur (2009), coordinado junto a Sara E. Mata y Un nuevo orden político. Provincias y Estado Nacional, 1852-1880 (2010) en colaboración con Eduardo Miguez.

En la actualidad lleva a cabo una activa participación en medios de comunicación masiva sobre temáticas relativas a su especialidad.

-Pareciera que en el momento en que José Miguel Carrera llega a la Argentina empieza su ocaso, merced a la confabulación entre San Martín, O'Higgins y la Logia Lautarina en su contra. Uno llega a pensar que fue arrinconado y obligado a convertirse en montonero… o suicidarse.
-Creo que ninguno de los personajes de la revolución están determinados desde un comienzo. Es cierto que la Logia Lautarina está en movimiento, pero también es cierto que en ese momento no es un todo compacto. El ejemplo de que la Logia no es una unidad en sí misma lo demuestra la rivalidad entre Alvear y San Martín, hacia el año 1815. Los dos eran de la logia, los dos habían llegado en el mismo barco, haciendo el trayecto de Cádiz a Londres; y de Londres a Buenos Aires. Incluso, Alvear había sido padrino de bodas de San Martín. Aún así, la rivalidad política fue superior al vínculo de amistad en el seno de esa logia.

Ahora, el hecho de que Carrera no haya formado parte de la Sociedad de Caballeros Nacionales jugó en su desfavor, pero no es primordial para establecer por qué San Martín opta por O'Higgins y no por Carrera. En esta materia me parece que es sustantivo el desafío que lleva a cabo José Miguel cuando hace su arribo a la capital de la gobernación cuyana -Mendoza- después de las derrota de Rancagua. Allí, José Miguel Carrera aspira -como general de un bastión independiente derrotado- a ser reconocido por un oficial de mediano rango, que era en ese momento San Martín. Y digo esto porque el San Martín de 1814 no es el San Martín de Chacabuco ni tampoco el San Martín de Maipú. Es un coronel, un funcionario de las provincias unidas… y en entonces, allí Carrera lo que pretende es a entrar en negociaciones, pero no con ese personero del poder central de Buenos Aires, sino a vincularse directa con el gobierno de Buenos Aires. Luego, este desconocimiento de autoridad irrita en mucho a San Martín. Y esto se suma a la opinión adversa que ya San Martín tenía sobre los Carrera y de otros chilenos.

Sintetizando, el desafío a la autoridad que le hacen los Carrera a San Martín en su propio territorio, se suma a la demostración de fuerzas que le hace José Miguel (Carrera) hizo que San Martín se alejara de Carrera.

-¿Demostración de fuerzas?
-Claro, es que lo que hace José Miguel Carrera con su tropa, es desfilar por las calles de la ciudad, mostrando lo que San Martín -en ese instante- no tenía. En ese momento Carrera contaba con 400 soldados armados, mientras que San Martín tenía 30 blandengues.

Por lo tanto, poco y nada podía exhibir ante el poderío del patriota chileno.

-Luego de ello, ¿cuál es la actitud de San Martín?
-Desde ese instante San Martín se esmera en desarmarle las bases políticas a Carrera.

-¿De qué manera?
-Por una parte, hay invitaciones con doble sentido. Hay oficiales que eran carrerinos y que se pasan para el lado sanmartiniano, como el emblemático caso del fraile Luis Beltrán. Beltrán era un presbítero que era carrerino hasta octubre de 1814. Luego de eso se convierte en un oficial que pasa a formar parte del bando anti-carrerino.

Entrevistas en Vertice2000Jorge Abasolo de Vertice2000 junto a Beatriz Bragoni: "Mi libro deja en claro que Carrera era un decidido propulsor de la soberanía de los pueblos"


-¿Cómo nace tu inquietud por una biografía tan estudiada y hasta "trajinada" como la de José Miguel Carrera?
-Lo cierto es que mi inquietud por el personaje proviene de lo que en la jerga de los historiadores especializados llamamos un siglo tan político como fue el siglo 19.

Pero también mi interés por el accionar político de Carrera residió en tratar de entender las motivaciones políticas que precipitaron la resolución tan radical adoptada en Mendoza por los partidarios o funcionarios fieles a San Martín. Esa postura tan extrema fue la que terminó con las vidas de Juan José y Luis Carrera, en 1818; y con la de José Miguel, en 1821. Eso fue lo que me indujo a abordar esta empresa.

-¿Cómo definirías tu propio libro?
-Como un ensayo que identifica a Carrera como líder revolucionario latinoamericano y decidido propulsor de la soberanía de los pueblos.

La derrota de 1814 abre el momento de la inmigración, al desafío sanmartiniano, el destierro en Buenos Aires. Pero Carrera va más allá, cuando emprende la audaz empresa de gestionar por su cuenta una flota en Estados Unidos para volver su dulce y querido Chile, a través de los mares del sur.

Pero el regreso se cruza con la mala fortuna. Chacabuco ha sellado la preeminencia de sus rivales. Entonces, el horizonte carrerino se achica, y empieza a gestar el camino poco feliz de la conspiración.

-¿No tuvo problemas al escribir acerca de un personaje como Carrera, en un país donde abunda la literatura pro San Martín y pro O'Higgins?
-La verdad es que no lo he pasado mal escribiendo el libro. Estimo que hay varias cosas que han pasado en la Argentina, para que esa literatura pro San Martín no lo abrace todo.

Las festividades del Bicentenario en la Argentina, mostró que las visiones más petrificadas del Panteón nacional están en un franco retroceso, ya sea por las formas en que el pasado es relatado, o por los nuevos formatos que han aparecido en la televisión y en los medios audiovisuales en general. Para buena parte de las instituciones académicas argentinas, el pasado nacional ha dejado de estar y ha dejado de ser patrimonio exclusivo de los historiadores.

Ese historiador ensimismado en el siglo 19, siglo pensado como la reserva moral de la patria, en realidad, en los últimos veinte o treinta años en la Argentina se ha ido extinguiendo.

-¿Razones?
-Por la misma profesionalización de la historia, que se consiguió en la instituciones académicas argentinas a partir de la recuperación de la democracia, en el año 1983. Ese fue un dato importante, y es donde se inscriben estas miradas que nos permiten tratar de pensar el pasado sin consideraciones morales. Eso lo podemos constatar cuando José Miguel Carrera trae a cuenta del Hurón y habla del "Tribunal de la Opinión", ¿Verdad? En otras palabras, esa idea de estar en un oráculo diciendo qué hay que pensar y cómo hay que leer, está obsoleta. Hoy estamos en mejores condiciones de poder hacer diferentes lecturas que hace cuarenta años atrás.

Por eso digo que lo pasé muy bien haciendo el libro, porque aprendí mucho. Haber estudiado a San Martín me mostraba una cara de la revolución. Y esa cara era gobernar la revolución bajo un sistema autocrático, un régimen de unidad, que para algunos era una monarquía constitucional y que él (San Martín) intentó hacerlo en el Perú, donde le fue mal. También convengamos que a Bolívar la monarquía constitucional le simpatizaba. Bolívar se dio cuenta que no podía avanzar en esa dirección, aunque lo que él imaginó el año 1826 era un Imperio Republicano bajo su dirección, que tampoco le resultó. El propio O'Higgins fue un partidario de la monarquía.

Que José Miguel (Carrera) haya estado en la vereda del frente, no sólo por una cuestión personal con O'Higgins, es más bien parte de una discusión eminentemente política. Ocasional o no, en el caso de José Miguel, no lo sabemos.

Lo fascinante de todo esto es que esas mutaciones políticas se producen en un lapso de diez años. Y esos cambios vertiginosos sólo lo explica un proceso revolucionario.




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