Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Agosto de 2012


Entrevista

ALVARO SCARAMELLI
"NO HAY QUE CONFUNDIR LA FE CON LAS CREENCIAS"

En su libro "La Evolución de la Conciencia" (RIL Editores) señala que los vectores que cruzan la existencia del ser humano consisten en ser felices, tener paz y sentirnos útiles.
Y proporciona las claves para lograrlo…

Entrevistas en Vertice2000El valioso trabajo de Sacaramelli sugiere, orienta y aclara.


Vivimos una sociedad en que hay muchos adelantos científicos y la vida se hace más confortable. La técnica está al servicio del ser humano. Aún así, el hombre parece vivir en medio de angustias e incertezas. Jamás había sido tan fácil perder el rumbo. Todos ansiados encontrar la Verdad, pues sabemos que ella es una gran compañera. Pero, ¿Qué representa la verdad para el hombre? Definida en términos simples, la verdad sería la antípoda de la falsedad, es decir, aquello que nos otorga un informe cierto de la realidad. A su vez, la realidad ha sido motivo de problemas porque nos llega a través de nuestro aparato sensorial -que no es perfecto-, y las lucubraciones de nuestra mente, que no es todopoderosa, ni infalible ni objetiva.

Se vaticinó que la ciencia sería condimento esencial para la felicidad del ser humano. El error no radicó en la incapacidad de la ciencia, sino en haberle conferido un poder que antes se atribuía a lo sobrenatural.

Y entonces hoy han vuelto a asomar corrientes filosóficas, tendencias neo-religiosas que prometen la panacea a un hombre que se maneja en medio de una suprema incertidumbre. Así vemos que se otorga patente de salvación a todo lo vinculado con la irracionalidad: brujerías, tarot, horóscopos, telepatía, cábalas, milagros y energías invisibles. La lista es interminable.

En medio de un mundo cuajado de incertezas, el otrora exitoso cantante Alvaro Scaramelli ha irrumpido en este escenario para aclarar situaciones y proponer una carta de navegación al atribulado hombre de hoy.


RIL EDITORES: SU CASA DE SIEMPRE

Luego del éxito de los libros "Sanarte. El arte de sanarse uno mismo" y "Sanarte, las enseñanzas de Jesús místico", Scaramelli presenta ahora su nuevo libro "La Evolución de la conciencia". En 197 preclaras páginas intenta esclarecer el intrincado proceso de cambios del que tanto se habla por estos días, pero del que poco se internaliza.

El libro advierte que en las próximas décadas la humanidad comenzará a reformular su forma de vivir en sociedad, ya que saldrá del actual sistema basado en el miedo, para ingresar en la Era de la Certeza Espiritual, un estado de entendimiento acerca de la vida y el universo que nos va a permitir hacer nuestras elecciones sin dañarnos a nosotros mismos ni perjudicar a los demás.

Entrevistas en Vertice2000Alvaro Scaramelli: "Cuando hablamos de fe, hablamos de una emoción"


-En pocas palabras, ¿cuál es la propuesta de tu libro, "La Evolución de la Conciencia?
-Propongo un mapa conceptual. Propongo crear una especie de GPS interior, que te permita saber en qué escenario nos movemos, de dónde venimos y hacia dónde nos deberíamos mover para lograr el anhelo que hay dentro de nosotros.

El anhelo de todo ser humano consiste en ser felices, tener paz y sentirnos útiles.

-¿Y por qué nos cuesta tanto lograrlo?
-Porque nos subimos a distintos carros que nos ofrecen llegar a ese anhelo. Puede ser el carro del dinero, el carro de la fama, el carro de la casa en la montaña…creyendo que con eso logramos la meta. Y ocurre que llegamos a ese lugar y no lo concretamos, porque nos falta algo dentro de nosotros. De hecho, la sociedad se mueve hacia la consecución de cosas que no satisfacen al ser humano, que no lo hace feliz.

-¿Cuál es la principal trampa en que caemos los humanos y que nos impide lograr la felicidad?
-La falta de conciencia. Pero no de conciencia ecológica ni social. Nos falta conciencia espiritual. La conciencia espiritual es un saber implícito al interior de cada uno de nosotros. Nos debemos entender como un ser que está habitando el cuerpo en forma momentánea. Hay que entender que no eres el cuerpo que evolucionó y que está pensando por sí mismo;sino que tu cuerpo es algo que estás empleando para esta experiencia de vida.

-Difícil la sociedad en que nos desenvolvemos. Una gran mayoría de las enfermedades de hoy son psicosomáticas. Eso dice mucho…
-Lo que pasa es que todas las enfermedades tienen que ver con un desequilibrio. Ese poder que tiene el cuerpo de autocuración, de autosanación, de mantenerse en armonía, se pierde por alguna razón.


FE Y CREENCIAS

-Dices en tu libro que la verdadera fe no pasa por el miedo. Certero, pues hay muchos que aseguran que -por ejemplo- a Dios hay que temerle y no mirarlo como el gran amigo…
-Es que el ser humano es ignorante. Ignorante en el sentido que no es capaz de administrar bien su libertad. En consecuencia, se daña y daña a los demás. Y lo hace porque no sabe. Luego, necesita leyes y necesita reglas. El ser humano siempre ha necesitado temer a algo. Por ejemplo, dice: "Si yo robo, me van a encarcelar". Es una manera de regularnos.

De alguna manera las religiones también han creado un temor para esas personas ignorantes, que no están capacitadas para entender a Dios en su real magnitud. Ninguna persona que haya logrado evolucionar en su consciencia, y adquirir lo que yo llamo consciencia divina, teme a Dios…o considere que haya un Dios malo. No existe ese Dios castigador, ni existe el diablo.

Ahora, con respecto a la fe y al miedo, yo expreso que hay dos emociones que tenemos los seres humanos y que manifestamos hacia el futuro. Una es la fe y la otra es el miedo. Es la manera de proyectarnos hacia el futuro. O te proyectas con miedo, con desconfianza; o te proyectas con confianza, que es fe. No te puedes manifestar de las dos maneras al mismo tiempo. Entonces, cuando yo hablo de la fe, estoy hablando de una emoción. Y mucha gente confunde esa emoción con la religiosidad. Muchas veces yo le pregunto a una persona:"¿Tu tienes fe? Responden: Sí, muchísima fe…" Y después les pregunto si tienen miedo, y me dicen: "Sí, tengo mucho miedo". A eso yo les respondo que entonces no tienen fe. Porque no se pueden tener ambas cosas. Lo que tienen esas personas son creencias. Creen en Dios, van a misa, rezan y practican algunos ritos. Pero creer no es fe. La fe es una manifestación hacia el futuro. Es confiar en el devenir, confiar en la divinidad, confiar en la asistencia divina, en la sincronía de los eventos de la vida. Sean malos o buenos, esos eventos tienen un sano propósito.

-¿No crees que la verdadera Fe debe tener un basamento mínimamente racional?
-Es que hay un error en los términos. La Iglesia emplea la palabra fe para referirse a la creencia en el dogma, a la creencia en lo que no puede ser demostrado. Entonces, ahí la palabra correcta no sería fe, sino creencia.

Fe deriva de confianza, y la confianza es un estado interior que te permite desplazarte por la vida con tranquilidad, sin temores, sin miedos.

-Señalas en tu libro que existen siete planos de la consciencia. El ciudadano común y corriente, en qué plano está?
-Hay que partir por diciendo que estamos en la escuela de la vida. Esa es la piedra angular, la piedra sobre la cual se construye la casa. Hay que entender que estamos aprendiendo a vivir. Estamos aprendiendo a administrar nuestra libertad. Cuando tú comprendes eso, debes asimilar los derivados de esta escuela. Para aprender a vivir, tengo derecho a equivocarme. De lo contrario, no puedo avanzar y no puedo descubrir el camino correcto. Uno aprende cuando toma consciencia. Cada toma de consciencia es un avance. Ese avance permite ir pasando a los distintos planos de consciencia. Ahora, no todos los seres humanos estamos "en el mismo curso". Los más avanzados logran tener un uso, o una maestría sobre su libertad, donde no se dañan ni dañan a los demás. Luego, esas personas acceden a una categoría donde pueden ser más conscientes que otros. La base de todo ello es que en esta sociedad, donde hay distintos niveles de consciencia, debemos aprender a tolerar, a respetar y a honrar el proceso de cada uno.

-En tu libro hablas de la conciencia y el hacernos conscientes. ¿Cuál es la diferencia?
-El hacernos conscientes es el proceso del ser humano, a partir de la ignorancia que adquirimos al asumir nuestra individualidad. Somos los únicos seres vivos de este planeta que tenemos individualidad y libertad para hacer lo que queremos. El ser human o tiene un área de libre albedrío, lo que le otorga individualidad. Al adquirir individualidad también adquirimos ignorancia. Y lo que hemos hecho hasta el momento es recuperar este conocimiento. Se trata de poco a poco volver a sernos conscientes. Ese es el proceso de la consciencia.

Y existe la conciencia como tal, que está definida como un saber implícito en algo, que se hace con un propósito definido. Y eso lo podemos ver en una célula, en una planta, en un animal. En todo, la naturaleza ejerce un accionar con un propósito. No hay un descontrol, no se vislumbra un caos detrás de cada acción de la naturaleza. Ese saber implícito es una consciencia, que no necesariamente significa que ese ser es consciente de sí mismo. Pero hay una consciencia. Es un saber. Y ese saber no sólo está en los seres vivos, en los átomos, que son capaces de agruparse en moléculas específicas para formar los distintos tejidos que crean la realidad.




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