Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Enero de 2012


NUEVOS VOTANTES… ¿NUEVOS ESTILOS DE CAMPAÑA?

Inscripción automática y voto voluntario

Es trascendente y enormemente significativo que 4,7 millones de nuevos electores pasen a engrosar el esclerótico padrón electoral chileno.

Si estos votantes -antisistémicos por antonomasia- tuviesen opinión formada y unidireccional, podrían darle un puntapié al tablero democrático chileno y -de paso- dejar absolutamente descolocada a la clase política, la más seria de américa latina, pero con falencias ostensibles, que pasan por irresponsabilidad, nepotismo y un afán indisimulado por aferrarse a los cargos y seguir obliterando el recambio generacional.

Es un hecho que las redes sociales adquirirán gran valor con esta ley de voto voluntario. Como son masivas y de fácil acceso, las redes serán uno de los factores más recurrentes en las futuras elecciones. Por más que un candidato no tenga necesidad de apelar a su uso, colindará con lo mal visto el no tener una página en Facebook o una cuenta en Twitter, y hasta inexcusable que no cuente con una página web. Agreguemos algo casi obvio, pero por tal no siempre sindicado: los jóvenes vibran y se regocijan con estos artilugios de la modernidad. En consecuencia, que un político no apele a este tipo de tecnologías comunicacionales involucra alejarse de la conquista del esquivo voto juvenil.

Queda claro que el nuevo universo de votantes -calculado en más o menos en cuatro y medio millones de personas- permiten presumir la posibilidad de que se produzcan cambios ostensibles en las futuras elecciones. Es cierto, la modificación y posterior aprobación tardó demasiado en ver la luz, pues todos los partidos -calculadora en mano- intentaban intuir hacia donde iría el voto juvenil, refractario por naturaleza y volátil por costumbre. En otras palabras, el temor fue siempre transversal por parte de la Alianza y la Concertación, ya que la abrupta aparición de estos nuevos votantes afectarán sus parcelas electorales.

Del mismo modo, todos quienes apoyaron y votaron por la modificación han tenido que ceder a la inercia y presión de los nuevos tiempos. La ciudadanía -entre la abulia y la desazón- terminó por decir basta muchos abusos de la clase política, y quienes han sido defensores de una partitocracia -a ratos exasperante y con claros privilegios- se han visto superados por una masa de votantes cada vez más informada y exigente.

Otra de las ideas sustantivas que comparten los expertos en comicios electorales es que las primeras energías deben estar focalizadas en saber a qué tipo de electores se enfrentan. Desde luego la vía es la encuesta. Y no una…sino variadas consultas que vayan dando forma al nuevo y potencial elector.

Queda claro que el nuevo grupo de votantes ha cambiado (o cambiará) y lo medular ahora es saber más acerca de el mercado de electores. El Talón de Aquiles está en el desconocimiento, lo que tiene angustiados a los expertos electorales de cada colectividad política.

Ya se sabe que el voto rural será renuente a asistir a las urnas y que los electores menos informados (o con menos estudios) ahora se transformarán en electores apáticos.

Existe un grupo de nuevos votantes que jamás ha sufragado, por lo que se desconoce su tendencia, y además el nivel de interés que se le debe traspasar para que asista a las urnas es demasiado grande, hecho que muchos expertos ven difícil para las municipales.

En cambio, la disputa presidencial contiene siempre elementos y conceptos de valor para el elector, que motivan más a las personas.

Por otra parte, entre las motivaciones para ir a sufragar está el llamado dramatismo que tenga o pueda tener una disputa en particular. Mientras más reñida es una elección, la gente más se entusiasma en particular. Si a eso se le agrega que la discusión sobrepasa los valores comunales y llega a temáticas universales como derechos humanos, dilemas políticos o estragos sociales, estimularía a las personas a defender su postura votando por determinado candidato. Finalmente, una digresión muy personal: como ciudadano de espíritu jacobino y republicano a ultranza, acato esta nueva ley, pero no puede dejar de esbozar el muy chileno derecho a pataleo. No estuve jamás de acuerdo con esta ley pero me someto y la cumpliré. La democracia exige ciertos derechos y deberes. Un mínimo deber consiste en el sufragar cada cierto tiempo. ¿Era demasiado pedirle a los ciudadanos de esta enjuta tierra llamada Chile?

Creo que no. Pero en fin…

Ya la suerte está echada.




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