Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Abril de 2011


Entrevista a Claudio Geisse:
"TENGO MUCHOS AMIGOS EX CONVICTOS"

Audacia y una proverbial capacidad de estar con los que sufren demuestra este escritor, que ha sabido granjearse el respeto de quienes están privados de libertad.

El año 2004 la Fundación Paz Ciudadana realizó y entregó un Informe serio y documentado al entonces Ministro de Justicia Luis Bates. En él, se detallaban las propuestas para Chile en torno a políticas y programas de rehabilitación y reinserción de los reclusos.

El informe conmovió y hasta logró entusiasmar, pero quedó durmiendo el sueño eterno de tantas causas justas.

La discusión acerca de la efectividad de los programas de rehabilitación de personas que han cometido es de larga data. Durante la década de 1970, los malos resultados de las evaluaciones de programas motivaron una visión pesimista, casi escéptica al respecto: las personas volverían a delinquir, independientemente de los programas en que participaran. No obstante, y como lo indicó en su momento el informe aludido, evaluaciones posteriores concluyeron que lo anterior no sólo no era efectivo en todos los casos, sino que ciertos programas sí podían lograr reinserciones sociales exitosas.



Claudio Geisse: "Que alguien escriba al interior de una cárcel es un verdadero milagro"


En Chile, la tasa de reclusión asciende a alrededor de 238 reclusos por cada cien mil habitantes, lo cual ubica al país en el tercio superior del ordenamiento de países según sus tasas de reclusión. Si se suman aquellos que cumplen condena fuera de las cárceles, la población vinculada al sistema de penas asciende a más de 56 mil personas. En su gran mayoría, ellos -tarde o temprano- cumplirán su sanción, y lo que se haga durante sus condenas para reducir las probabilidades de que reincidan es fundamental.

Si bien hay esfuerzos en esta línea, no existen, por ejemplo, mediciones sistemáticas de las tasas de reincidencia, por falta de una política estratégica en esta materia.

En un escenario así, además de propuestas programáticas específicas, el informe aludido propone la creación de una entidad responsable de todas aquellas personas vinculadas al sistema penal -de la cual dependen los tres órganos competentes: encargados del sistema carcelario, de los beneficios intrapenitenciarios y de las medidas alternativas a la reclusión, respectivamente- y la adopción de un modelo de gestión de la rehabilitación basado en programas individualizados e integrados, cambios institucionalizados y diversos procesos que permitirían al país abordar más efectivamente la reducción de la reincidencia.

Si los estudios para reinsertar a los reclusos ya están hechos, ¿por qué no se llevan a cabo?
Nadie duda que la Reforma Procesal Penal ha sido un gran avance en materia judicial. Por un lado, aumentó el número de reos (no es la solución ideal, claro...) y el gobierno de Ricardo Lagos anunció la creación de diez cárceles, aunque a tres años de iniciada la construcción el proceso sufrió graves problemas y pasó a tribunales.

¿Dónde está el quid del asunto?
¿Hay otras prioridades? ¿Es que los reos no votan?
Si no se actúa con diligencia tras los luctuosos sucesos acontecidos en la Torre 5 de la Cárcel de San Miguel en diciembre pasado, el problema se transformó en el sambenito -ya no del gobierno de turno- sino de una sociedad entera.


UN ESCRITOR COMPROMETIDO

El escritor Claudio Geisse es propietario de una sensibilidad hiperestésica. Y ha ido más allá en su afán de estimular a los reclusos y lograr una suerte de catarsis haciendo Talleres Literarios al interior de varios recintos penitenciarios chilenos. Su experiencia ha sido marcatoria y ha logrado dar un haz de esperanza a los desesperanzados.
Todo un ejemplo para las autoridades.
Ha desarrollado sus talleres en las cárceles de San Miguel, Colina 1, Colina 2 y en la Cárcel de Mujeres de Puente Alto.

Geisse es autor de "Antología de los Sueños" con textos de alumnos de Colina 1 y 2. Año 2002; "Autenticas Vidas Ejemplares o el Rescate del Futuro", editado junto a Mauricio Redolés, y lanzado oficialmente en la ex cárcel Cerro de Valparaíso en el marco de Chile Poesía 2003, con textos de Cárceles de: Colina 1, Colina 2, Cof, y texto de estudio utilizado en la en el doctorado de literatura en la Universidad de California, en el área de literatura marginal latinoamericana. En su trayectoria destacan diversas invitaciones a paneles, conferencias acerca del tema de la literatura en las cárceles. Así, ha estado presente en conferencias, presentaciones de libros y revistas en dependencias de Biblioteca Nacional, junto a sus alumnos.

-¿Cómo se forja este libro, "Cuentos de Cárcel", tan original y escrito desde el interior de un recinto penitenciario?
-Este libro nace de un proyecto de la agencia de cooperación alemana "Gtz". Ellos me llamaron para hacer los talleres en cárceles. Fueron talleres que hice en todos los recintos penitenciarios de la región metropolitana, tanto de mujeres como de hombres. Para ello tuve que viajar a Talagante, a Buin, la Penitenciaría, Colina 1, Colina 2, San miguel, Puente Alto y también la Cárcel de Mujeres. ¡Ah…! y también a la Cárcel de Rancagua, que han sido concesionadas, con el sistema nuevo.

¿Cuándo te enfrentas por vez primera con los convictos, ¿vas prejuiciado? ¿Cómo rompes el celofán de la intimidad?
-Para serte franco yo voy siempre sin prejuicios. Si fuera por los delitos que ellos han cometido, no iría a trabajar a la cárcel. Yo siempre fui a trabajar con personas que están privados de libertad. Desde luego, la primera mirada de ellos hacia uno es de desconfianza, porque están acostumbrados a que les digan que va a venir gente que va a hacer cosas productivas con ellos, pero al final no se hace nada.
Pero el círculo se rompe con una honestidad bien brutal. Genero empatía con ellos. Les prometo, aunque les cumplo.
Yo vengo trabajando con presos desde el año 1995. Luego, estoy un poco validado. Donde voy, conozco gente.

-¿A qué le llamas honestidad brutal?
-Es que ellos están acostumbrados a que se les prometen cosas que no se cumplen. Por eso yo marco una diferencia, o trato de hacerlo. Les digo las cosas de frente… y les cumplo. Acá no bastan las buenas intenciones. Por eso les hablo con brutal honestidad. A chuchá limpia.


UN LIBRO MARCATORIO

-Desde 1995 vienes trabajando con ellos. ¿Qué te gatilló a trabajar con ellos?
-Yo estaba en el colegio. Estaba en quinto básico y perdí un concurso de pintura porque perdí mal la palabra cárcel. La escribí sin acento. Eso fue en quinto básico. Más tarde me impactó un libro de Manuel Rojas llamado "Hijo de Ladrón". Entonces, me empecé a cuestionar este asunto de la cárcel. A su vez, por ahí yo tengo una formación -desde chico- un tanto mercedaria. Lo único que se me quedó de la formación de los mercedarios fue ese concepto de romper cadenas. Eso me gustó mucho.
Es parte de la doctrina mercedaria.

-¿Cómo fue tu primera experiencia con los reclusos?
-Justamente me fui a presentar adonde los reos de las Torre 5, la que se quemó el año pasado, de San Miguel. Estuve trabajando con ellos durante tres o cuatro años en esa torre. Me presenté. Yo estaba chico entonces…y les prometí que los iría ver todos los días jueves por la tarde.
Recuerdo que en otoño les llevaba hojas secas. Los gendarmes me preguntaban por qué les llevaba hojas secas, si no era marihuana.
Yo tenía claro que no era marihuana, que eran hojas secas, pero los reclusos le daban un gran valor a esas hojas.
Lo que pasa es que adentro ellos no tienen otoño, porque no hay árboles.
Y pasaba algo muy curioso. Ellos guardaban las hojas con harto cariño y cuando venía el otoño las sacaban.
En primavera les llevaba espigas…y era muy bonito ver jugar a un hombre adulto lanzándole espigas al chaleco de un amigo. Jugaban como cabros chicos. Esas cosas me hicieron ganarme la confianza de ellos. Me generaron empatía.
Hicimos una revista, un libro y también hicimos un disco con Alvaro Henríquez, del grupo Los Tres y con Mauricio Redolés.
Aún tenemos ese disco… que pensamos editarlo este año, aunque fue hecho el año 1996 o 1997. Fue grabado en varios cárceles, y con textos de muchos presos.
El disco y el libro pensamos sacarlo este año 2011.
-¿En qué momento se te ocurre hacer el Taller que culmina con la edición del libro?
-Lo que ocurre es que este libro se hizo gracias a un proyecto de "Gtz", la Agencia de Cooperación alemana para el Desarrollo. Ellos me llamaron pues sabían de mi experiencia trabajando en cárceles. Yo pensé que se trataba de un solo Taller y en una sola cárcel, pero no. Se trataba de varios talleres y en muchas cárceles. El trabajo fue intenso y duró casi dos años.
Así fue como nació este libro.
-¿Con cuántos reos trabajabas?
-Este proyecto me significó trabajar aproximadamente cuatrocientas horas y en diferentes cárceles. Una vez me juntaba en un recinto, a la otra semana en otra…y así.
Fueron algo así como siete sesiones por cada recinto penal.

-¿Cómo se produjo la selección para el libro?
-Hubo un jurado que estaba integrado por gente de la Sociedad de Escritores de Chile. Recuerdo que estaba Jaime Quezada, entre otros.

-¿Tienes hoy amigos convictos?
-Amigos ex convictos, sí tengo. Pero convictos, no. No tengo amigos en la cárcel, pero sí tengo gente muy querida. Gente que quiero mucho y que deseo que salga luego.

-¿Hay diferencias en la conducta entre hombres y mujeres al interior de una cárcel?
-La mujer expresa más la violencia psicológica. En ella se da más fuerte que en el hombre. El hombre se agarra a combos y se acabó el problema.
La mujer no siempre llega a los golpes. Ella ejerce la violencia psicológica.

-¿Te sorprendieron los textos que ellos llevaron al libro?
-Mira, Jorge… todo lo que se escribe en una cárcel a mí me parece estupendo. Las cárceles son tan feas, son tan hediondas, son tan sucias… es tanta la violencia que existe por parte de ellos y del entorno, que todo lo que se escriba en una cárcel, es un verdadero milagro. Y siempre será un milagro. Pero claro… hay trabajos sorprendentes. Hay trabajos muy bien escritos.

-¿Se repiten algunas temáticas a la hora de escribir?
-Sí, sí, sí…Está muy presente la temática de la libertad, la temática de la mujer, de la soledad. Son temas recurrentes.


PSICOLOGIA AL INTERIOR

-Así como existe la bondad, ¿crees que existe la maldad?
O como dicen los aristotélico-tomistas, ¿la maldad solo sería falta de bien?
-Mira…yo creo que existe la gente enferma. La naturaleza humana es muy extraña. Todo lo que he visto en la cárcel me lleva a pensar que pasa por una cuestión de salud mental. O de enfermedad, derechamente.

-¿Hay casos que te han sorprendido en la cárcel?
-La cárcel siempre sorprende. Y el día que me deje de sorprender, yo nunca más voy a ir a la cárcel a trabajar en mis talleres.
Siempre entro tenso a un recinto carcelario. Hasta el día de hoy. Tu no sabes lo que pasará adentro. La cárcel es tensionante, porque el entorno es feroz.
Ahora, en verdad me sorprende todo en una cárcel. La mitrada de los presos, lo que me cuentan…Claro que hay personas que te dicen que no están arrepentidos de lo que hicieron. Por eso insisto en que se trata de personas enfermas. Ahora, no sé si en la actualidad la cárcel sirva para rehabilitar o curar personas. No sé si cumpla esa función rehabilitadora.

-¿Cómo crees que ve nuestra sociedad a la gente privada de libertad?
-La nuestra es una sociedad muy mal educada, respecto del tema carcelario, de los enfermos mentales o de los que llamamos "no normales". Nos falta madurar en ese aspecto.
Yo propondría que mucha gente vaya y destine algo de su tiempo para trabajar con ellos o para conversarles. Es gente muy sola. Estos temas hay que conversarlos y discutirlos, pero jamás esconderlos. Y esta discusión debe hacerse con todos los actores, y hacerlo -no desde la morbosidad- sino desde la belleza primigenia de lo que somos.

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