Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Marzo de 2011


Joe Black: "VARIOS POLÍTICOS SE ME HAN QUEJADO"

Todos los domingos saca de su sarcófago ingeniosas píldoras que le permiten dar sentido a su leída y controvertida "Columna de Joe Black", en el diario El Mercurio de Santiago.

Está demostrado. El humor puede degradar a un político, hacerlo dimitir, ponerlo en tela de juicio o al menos reducir su prestigio. También puede evidenciar el carácter hipócrita de ciertos argumentos, la falacia de otros tantos y -por ello- más de un gobierno teme de veras a la crítica humorística.

Winston Churchill era un maestro en el arte de atacar a sus adversarios, burlándose de ellos y en poner fin a una situación tensa con una digresión divertida. En cierta ocasión, se enfrascó en una ácida polémica con su adversario Clement Attlee. La cosa no llegó a los puñetes porque ambos eran caballeros británicos.

Terminada la refriega Attlee se fue a los baños. A los cinco minutos apareció en el toilette el viejo Churchill. Al ver a Attlee en una esquina orinando, se puso en el extremo opuesto para hacer lo mismo. Attlee no aguantó más:
-Señor Churchill...está bien que allá en la sala seamos unas fieras y nos digamos de todo. Pero estamos en el baño haciendo una cosa tan natural y no creo pertinente seguir enojados.
El zorro conservador le contestó flemáticamente:
-Lo que pasa señor Attlee es que ustedes los laboristas, desde que están en la oposición, agrandan todo lo que ven.

El libro de Joe Black ya ha agotado un par de ediciones.


Harold Mc Millan fue otro primer ministro británico que también sabía desacreditar a sus rivales. Fue célebre la vez en que Nikita Krushev se sacó un zapato en plena Asamblea de las Naciones unidas y empezó a golpear la mesa. Mc Millan lo miró reposadamente y espetó:
-Me gustaría que me lo tradujesen.
Los delegados soltaron la carcajada, y parte del revuelo que pudiese haber tenido la acción del dirigente soviético pasó a segundo plano.

En Chile uno de los políticos que hizo gala de su sentido del humor fue el liberal Luis Izquierdo Fredes. Nacido en San Bernardo, fue diputado por dos períodos (1906-1912) en representación de la comuna de Lebu y luego fue electo por Santiago. Como parlamentario logró -desde un primer instante- descollar en la Cámara. Conocía bien los negocios públicos, se manejaba criteriosamente y fue un hábil polemista.
No en vano el presidente Montt lo designó en 1910 como ministro de Relaciones Exteriores.
Don Lucho era de extracción humilde y más de una vez debió resistir los embates de una aristocracia que zahería con facilidad a quienes no pertenecían a "su clase". En una fiesta de gala en La Moneda sacó a bailar a una dama encopetada, aunque no precisamente joven. Ella le lanzó un dardo envenenado:
-Gracias, pero no bailo con guaguas.
La respuesta del histriónico don Lucho fue instantánea:
-¡Bah, no sabía que a su edad se pudiera quedar embarazada!

Cuentan que la esposa del presidente Montt -doña Sara del Campo- no le tenía simpatías. En otra cena y estando sentados muy cerca uno del otro, ella le espetó a modo de comentario:
-Fíjese Izquierdo, que me cargan los siúticos. ¿Y a usted?
El macuco diputado sacó otra de sus respuestas chanceras:
-¿A cuáles se refiere usted doña Sara? ¿A los de la ciudad o a los "del campo"?

Don Luis Undurraga Correa fue otro bastante bromista entre los Honorables de la fauna chilensis.
Fue a comienzos del segundo gobierno de Ibañez del Campo. En Iquique la situación era insufrible. Había miseria, cesantía y un general descontento. La zona reclamaba ayuda para sobrevivir en forma de franquicias tributarias y aduaneras.
Para tratar estos temas se organizó un cabildo abierto en el teatro principal de la ciudad. En representación del Ejecutivo concurrieron el ministro del Interior Guillermo del Pedregal y el de Justicia, Santiago Wilson.
La principal figura de la oposición fue el diputado liberal por Iquique, Luis Undurraga Correa.
El diálogo entre Del Pedregal y Undurraga fue subiendo de tono hasta llegar convertirse en polémica.
En un momento determinado Undurraga acorraló con su reconocida agresividad verbal al ministro del Interior. Entonces, el de Justicia trató de ir en su ayuda. Entonces, el diputado Undurraga lo paró en seco:
-Esta es pelea de perros grandes, no de quiltros...
El batifondo que se armó terminó con el cabildo.

Años después, en un programa de TV en la década del 70 (en plena UP) el presidente del Partido Nacional Sergio Onofre Jarpa lanzó la misma frase al aspirante a senador Aníbal Palma, cuando éste trató de entrometerse en la discusión que Jarpa y Carlos Altamirano (PS) mantenían acaloradamente.

En Chile se cultiva escasamente el humor político.
De alguna manera Joe Black corre solo, sin competidor.
Su columna nace en octubre del año 2002 en la penúltima página del Cuerpo D, (Reportajes) del diario El Mercurio de Santiago.
Tras ocho años de vida, la columna sigue gozando de buena salud, aunque ahora trasladada a la página 2 del mismo diario...y el mismo cuerpo.
Acaba de sacar su libro "Los políticos del Bicentenario" (Editorial El Mercurio/Aguilar) que ya agotó la primera edición.

Pero... ¿Quién es Joe Black?
¿Es joven, de mediana edad...o ya maduro? ¿Es periodista, cientista político o algo parecido? ¿Se le conoce militancia o inclinación hacia alguna colectividad?
El compromiso para esta entrevista fue no revelar para nada algo que tuviese que ver con su identidad.
Y he cumplido.
Eso sí, dejemos en claro que el hombre sabe el terreno que pisa. Ha viajado mucho y ha podido conocer realidades políticas en todos los continentes.
Goza con la política argentina, la que encuentra semejante a una ópera italiana. La norteamericana -dice Joe Black- es más frontal, sin afeites y ajena a los circunloquios y los eufemismos sudamericanos. La española es dramática, y la británica -añade- es muy rica en simbolismos.
Menos prolegómenos... y disfrutemos de la conversación con Joe Black.

-¿Por qué el humor político es un género tan escaso en Chile?
-No lo tengo claro, pero es lamentable. Creo que antes había mucho más. Lo bueno es que la política chilena igual produce mucho humor, ¿O acaso no son hilarantes anécdotas como el "marepoto", el "reguleque" y el "vale callampa"? ¿O el zapato volador de Bachelet, las xuxadas de Camilo Escalona a José Antonio Gómez, etcétera?

-¿Te han reclamado algunos políticos por tu forma de hacer humor?
-Varios políticos se han quejado. Para muchos de ellos mi columna es un placer culpable, no pueden evitar leerla aunque saben que a veces no debieran.


SEMANA A SEMANA

-¿Tiene humor la clase política chilena, o es más bien grave?
-Es más bien grave. Y es grave que nuestra clase política sea tan grave.

-En un país de carácter grisáceo, ¿cómo se puede hacer humor semana a semana sin "tocar la sensibilidad hiperestésica de ciertos Honorables?
-Es que yo creo que varias veces toco sensibilidades. Ahí yo siempre cito al gran filósofo Andrés Allamand, quien acuñó la sabia frase "la política es sin llorar". Lo curioso es que el propio Allamand, invitado a presentar el libro de Joe Black, ("Los políticos del Bicentenario según Joe Black", que ya va en la segunda edición) lloró bastante durante el lanzamiento. Dijo que Joe Black era un miserable. Probablemente sea de algún modo cierto, pero igual su comentario es contradictorio con su doctrina.

-¿Te consideras continuador de Jenaro Prieto? ¿Qué te dice su nombre?
-Jenaro Prieto es un nombre demasiado enorme como para compararme con él. Es una de las plumas más notables que ha producido esta larga y angosta faja de tierra.

-¿Quiénes han influenciado en tu forma de hacer humor político? Jorge Délano, Hernán Millas, Eugenio Lira Massi… nadie?
Todos los anteriores. Además creo que tengo fuerte influencia (por mis lecturas infantiles) de Mafalda, Asterix, el Reader Digest, Condorito, Lukas, Topaze, etcétera.

-¿Cómo detectas si tu columna está teniendo punch? ¿Tienes una forma de testear la llegada de tus columnas?
-Hoy es un poco más fácil saber cómo le fue a una columna gracias a internet; a través de los blogs y las redes sociales. Pero no me obsesiono con eso. Me basta con que la columna me la comente mi madre y un señor que atiende una lavandería cerca de mi casa. Lo bueno es que en los 8 años que lleva la columna siempre me las han comentado.

-¿Se puede establecer si la derecha tiene más sentido del humor que la izquierda o el centro? ¿O son todos semi serios?
-Son todos semi serios. En general se parece un poco a Firulete, se ríen de sus propios chistes pero son mezquinos con los chistes de los otros. Ven la broma en el ojo ajeno pero no las burla en el propio.


SIN REVISTA CONCEBIDA...

-¿Echas de menos una revista de humor en Chile, como lo fue Topaze?
Tengo gran admiración por Topaze y por cada una de las personas que trabajaron ahí. Permítame entonces rendirle un homenaje. El humor es de las cosas más difíciles de hacer que hay en el mundo y admiro a quienes lo han hecho por muchos años. Excúseme que me emocione un poco, pero este tema me afecta.

-¿Quiénes son los políticos chilenos con más humor?
-Curiosamente, creo que José Antonio Fómez, perdón, Gómez es de los que tienen mayor sentido del humor. El propio presidente Piñera tampoco lo hace mal. Sabe reírse de sí mismo.

-¿Y los más graves?
Prefiero no maltratar a nadie. Por lo menos por ahora.

-¿Qué esperas de tu libro?
Espero que la gente que lo lea pase un buen rato.

-"Se puede medir el desarrollo cívico de un país por su grado de humor". ¿Qué te sugiere la frase?
-No me quiero poner seriote, pero pienso que una persona que tiene sentido del humor es alguien que alcanzó un grado elevado de desarrollo individual. Lo mismo pasa con los países. Creo que Chile tiene gran sentido del humor. El chileno anda con el chiste a flor de labios y eso es extraordinario. Lo que pasa es que tenemos que recuperar eso mismo en la política. Creo que no es tan difícil y yo trato de cooperar con mi granito de arena cada domingo.

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