Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Marzo de 2011


VERANO EN BUENOS AIRES

En verdad, la situación económica de la Argentina deja mucho que desear.
El gobierno ya se parece a la señora de uno: no deslumbra, pero entretiene.

Escribo esta columna desde el centro de Buenos Aires. Específicamente desde el barrio La Recoleta. Y más específicamente desde el Café La Biela, atendido por Lucho Juárez, un tipo con más anécdotas que Quintín el Aventurero. Conoció a Juan Manuel Fangio y Oscar Bonavena, entre otros.

En lo concerniente a la cosa económica, el tipo de cambio nos favorece pero no es lo de hace un año. Eso sí, libros, comida y cigarros siguen a precios módicos… para nosotros, al menos.

El jueves me voy a la oficina de Domingo Cavallo, al lado de la Embajada de Canadá y a una cuadra de la Plaza Chile. La entrevista estaba pauteada y estrecho la mano a un Cavallo más gordo y más pelado, aunque siempre afable.

Me dice que la sobrerreacción del canciller Timerman ha hecho que la Argentina se compre un nuevo problema con los Estados Unidos. Lo que debió ser un guatapique terminó en una bomba innecesaria. Se refiere al affaire del avión incautado, desde luego.

Cavallo me dijo -entre otras cosas- que la inflación en Argentina es tres veces mayor que la que reconoce el Indec


Cavallo me cuenta sus razones para irse del gobierno de Menem. Me confiesa entretelones del ex marido de la Bolocco y concluyo que Carlitos Saúl es un tipo tan peligroso como piraña en un bidet.

El ex ministro de Economía maneja cifras y se tutea con los temas económicos. De paso se refiere a las declaraciones de Nilda Garré, a cargo del flamante ministerio de Seguridad de la Nación. La Garré tuvo el desparpajo de asegurar que "en el Gran Buenos Aires se está viendo una disminución en la tasa de criminalidad". Cavallo sonríe y me dice:

"La inexistencia de estadísticas públicas se ha cristalizado hasta ponerse a tono con la manipulación del INDEC".

Más adelante remata diciéndome: "A nuestros gobernantes no hay que pedirles explicaciones, sino soluciones".

En verdad, la situación económica de la Argentina deja mucho que desear.

El gobierno ya se parece a la señora de uno: no deslumbra, pero entretiene.


RITMO ENDEMONIADO

Buenos Aires no duerme, no descansa. Su ritmo es trepidante.
Acá pasa de todo, y nada conforme a la lógica. Es lo que atrae, subyuga y la torna fascinante.

En los bares y cafés no se habla de otra cosa que de fútbol y política, pero lo segundo es patético para ellos. Se ven con menos futuro que el movimiento de Enrìquez-Ominami…

Para mitigar sus penas cuentan con el fútbol… y tiene razones para alardear con el peloteo.

En cada bonaerense hay un técnico el balompié, un político emergente y un seductor en potencia.

Se creen el cuento y piensan que si el planeta Tierra no está mejor es porque no escuchan a los argentinos. En el café Roma me encuentro con Aníbal Litvin, un humorista experto en sacar libros de chistes.

Me cuenta que la Argentina estaba en el primer lugar entre los países más corruptos de América latina, pero la Casa Rosada pudo 30 mil dólares para quedar en cuarto lugar.

¡No hay caso con Aníbal!

La entrevista con Cavallo me exigió a fondo y necesito un descanso.

Buenos Aires no duerme, no descansa. Avda. Corrientes es la calle de las librerías y de la propaganda política ostentosa…


Entonces, el sábado me arranco con mi mujer a ver - ¡al fin! - el espectáculo Stand Up en "Liberarte" (Av. Corrientes 1555).

En dos ocasiones anteriores no había podido ver este café concert, montado con más talento que recursos. En la primera vez olvidé mis lentes y en la segunda por haber discutido con mi mujer, ¿Lo recuerdan?

Fue aquella vez en que le dije que tenía las medias arrugadas. Y bueno… andaba sin medias.

El espectáculo es más entretenido que un día de pago. Lo recomiendo a todo chileno que se de una vuelta por ese trocito de Europa incrustado en Sudamérica que es Buenos Aires.

Fernando Quintans y Joe López despliegan un humor contingente, ácido y costumbrista. En Chile, solo nuestro legendario Coco Legrand practica este tipo de lances desopilantes basados en la más cruel e irreverente realidad.

Acá no se trata de rendirle pleitesía al chiste ramplón de la lógica básica ni el humor decadente que no puede prescindir de los genitales para sonsacar una sonrisa.

Los muchachos de Stand Up que actúan en Liberarte conforman un grupo de tono mayor, con peso específico propio.

No están en la TV, lo que ya garantiza cierta calidad.

El monólogo de Joe López es ágil, de tono raudo que no da tregua.

Se ríe del arribismo en el arte y emplea un lenguaje directo, sin afeites para hincar sus garras denunciantes en la postura ficticia y la moda postiza que suele infestar el arte moderno.

Hay algo en él que uno tiende a relacionar con el mítico Enrique Pinti. Pero que conste que no es por remedo, sino por el tipo de humor mordaz y desprejuiciado que practica.

Tiene talento y debe llegar pronto a un lugar más cotizado del que ya ocupa.

Joe López. Su monólogo es ágil y captura la atención del público.


Fernando Quintans lleva distinta aceleración y maneja otros códigos.

Con pinta de actor de galán de teleserie, capta a los presentes de inmediato y comienza a emprender el ritmo de sus monólogos a parejas con la reacción del público.

El tema de esa noche fue la manera en que los hombres vamos sufriendo el cruel y exasperante paso de los años. Es esa maldita edad en que todo nos duele.

Y lo que no nos duele no funciona.

Arranca carcajadas auténticas, porque su humor se nutre de la cotidianeidad.

Hay que seguirlo sin pestañear, porque cada palabra está bien puesta y el adjetivo da chispa y vida a cada uno de sus mensajes. Como diría el genio de Vicente Huidobro, "el adjetivo cuando no da vida, mata". Aplicable al monólogo de Fernando, desde luego.

Luego pasa revista a los Tenedores Libres, esos lugares abiertos donde uno se sirve lo que quiere. Claro está, le cobran como quieren, también.

En su texto hay pasta, originalidad y talento.

La variedad de diarios y revistas obliga a detenerse en los kioskos un poco más allá de lo acostumbrado en Chile.


POLITICA

Con la muerte de Kirchner el mapa político ha cambiado.

En el Café La Opera (Callao esquina Corrientes) me tomo un café con Alberto Sarramone, con quien me une una estrecha amistad. Alberto es un intelectual de fuste y acaba de sacar su último libro. Me deja al día con toda la menudencia política, esa que no asoma su cara en los diarios y revistas. Amigo de Elisa Carrió, me confiesa que "la gorda" no tiene nada que hacer en estas elecciones, pero cuenta con un atributo insoslayable: es una mujer honesta, lo que en Argentina es tan difícil de encontrar como un fakir a régimen. Sarramone me confiesa que la oposición está muy dividida y que Reutemann debe decidir luego si será el candidato unitario de la oposición o no.

Como Reutemann es el Shakespeare de la política argentina (se maneja desde la duda) lo más probable es que el candidato opositor sea… o Mauricio Macri (PRO) o Ricardo Alfonsín (UCR).

¿Se unirán para enfrentar unidos a Cristina K en segunda vuelta?
Enigma pendiente…


AMIGA DEL ALMA

Paso a calle Ugarteche a entrevistar a María Esther Vázquez, un monumento al periodismo y la cultura de ese país. María Esther fue la mejor amiga de Jorge Luis Borges. Los unió una amistad tan estrecha que hasta el día de hoy la María Kodama dice que María Esther se frustró por no conseguir ser la amante de Borges.
Dola María Esther es una dama y prefiere no responder.

Las anécdotas que me contó de Jorge Luis dan para columna aparte.

Queda claro que entre ellas se llevan como el ventilador y la estufa.

Imposible visitar Buenos Aires sin comprar libros, que siguen baratos para nosotros.

Les recomiendo la calle Corrientes, y en especial las librerías Hernández, Lucas y Dickens.
Claro, estando acá no puede dejar de visitar "El Ateneo", la mas grande de sudamérica . El diario británico "The Guardian" la etiquetó como la segunda más bella del mundo, detrás de la alemana Boeckhandel Selexyz de Maastricht. Puede aquí encontrar unos 200 mil volúmenes. Alguno tendrá que gustarle.
Cuando veo los libros de nuestro Alejandro Jodorowsky, saco mas pecho que un curco al revés.

Al Ateneo por algo le llaman el Edén libresco.

Me voy nostálgico de Buenos Aires.

Una ciudad demasiado grande, demasiado subyugante, demasiado culta y demasiado amistosa para tener las autoridades que tiene.

En cada argentino hay un galán en ciernes, un jugador de fútbol frustrado y un quijote en comisión de servicios.

Llego al aeropuerto de Chile con dos horas de atraso.

Me recibe una gorda fea, fofa, atrabiliaria y exasperante llamada tedio…

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