Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Enero de 2011


Desde Buenos Aires

Marcelo Moreno
"EL VOTANTE ARGENTINO ES ESTÚPIDO"

Lúcido, erudito y cáustico es este notable periodista argentino, Autor del polémico libro "Contra los argentinos". Maneja el idioma como pocos y escribe con pasmosa facilidad acerca de la sociedad del país vecino. Considera que el argentino vive envuelto en polémicas bizantinas, mirando al pasado y repitiendo errores. Por eso estima que si la elección presidencial fuese este domingo, Cristina Fernández gana caminando.

La muerte de Néstor Kirchner abre una incógnita en el vecino país. ¿Se estrecharán los lazos con el gobierno chileno? Los dos países mantienen estrechos contactos bilaterales y pese a los frecuentes rozamientos producidos entre ambos gobiernos en los últimos años, a causa -principalmente- del gas natural, existe la idea mancomunada que las relaciones hay que refrendarlas una vez fallecido el ex presidente de ese país.
En el pretérito quedaron las peregrinas ideas o hipótesis que daban cuenta de un eventual conflicto y las tensiones limítrofes que marcaron los vínculos durante décadas.
Chile tiene en Argentina su principal socio comercial de la región, y es el quinto inversionista extranjero en ese país. A su vez, para Argentina nuestra nación representa el segundo mercado de destino de sus exportaciones, después de Brasil.
El intercambio comercial ha venido aumentando gradualmente durante los últimos años y en la actualidad bordea los US$ 5.300 millones.


ARGENTINA HOY

Tras varios años de holgura fiscal, producto de una economía que entre 2003 y el año 2008 creció a un ritmo promedio de 8,8% generando sólidas recaudaciones tributarias, el presente ejercicio es uno que requiere ajustes y antecede un período de costosos pagos de deuda el año 2011.
Cuando la Casa Rosada fracasó en su intento de pasar la polémica Resolución 125 que alzaba desmesuradamente el impuesto a las exportaciones del agro, el precio de las materias primas que embarca Argentina se halla hoy más de un 20% debajo de su cotización.
No obstante, el Fisco se resiste a moderar el gasto público, continuando con una política fuertemente procíclica. La consultora Ecolatina estima que el gasto total aumentará un 29% el año 2011 respecto del erario actual. Por su parte Barclays, el banco inglés, estima que el próximo año Argentina enfrentará necesidades de financiamiento neto de US$ 13.100 millones, asumiendo un tipo de cambio de 3,4 pesos por dólar, lo cual derivará en una brecha de US$ 5.400 millones que debe ser cubierta de alguna manera.


EL CIUDADANO MEDIO, EN OTRA

Sin embargo, y pese a su cercanía con el meteórico Brasil, un desempleo de 11 % y a una enorme dependencia de capitales extranjeros, la población trasandina continúa con su ancestral actitud de "Argentina es grande" y diciendo que los problemas pasarán... algún día.
Es la nostalgia por el pasado, fácil de percibir en los cafés de calle Corrientes o avenida Callao.
A juicio de los expertos, esta reacción no es extraña. En un país acostumbrado a las crisis, las devaluaciones en Asia o el cuestionamiento del Fondo Monetario Internacional son sólo unos datos más que se suman a una seguidilla de problemas económicos.
Y es que -a pesar de estar agobiados por problemas financieros- la mayoría tiene internalizado que Argentina y su población siempre saldrán adelante. Las explicaciones a esta actitud tienen fundamento: "la mayoría es descendiente directo de inmigrantes europeos, antepasados que en su mayoría llegaron al país con sólo unos pesos en el bolsillo.
Comparados con los chilenos, los argentinos son menos fatalistas. Basta echar un vistazo a las frías cifras: hace tres meses una encuesta demostró que el 68 por ciento de los chilenos era infeliz y, según un estudio realizado a nivel mundial por la Organización Mundial de la Salud, Santiago figuró como la ciudad con mayor número de consultas por depresión en una encuesta que contempló a quince urbes. Cifras poco alentadoras, sin duda, si consideramos que el 72 5 de los argentinos se considera Argentina, realizada en octubre del año 2010.


EN BUSCA DEL RUMBO PERDIDO

Argentina tiene peso específico propio, se sabe. Sigue siendo un país gravitante en el concierto latinoamericano, aunque hace demasiados años que no encuentra su rumbo. Con políticas públicas populistas y un asistencialismo propio de país caribeño, el deterioro del gobierno es evidente. Hasta octubre del año pasado la aprobación no pasaba del 30 por ciento, lo que en un clima de crecimiento económico de 6 ó 7 por ciento por la bonanza de los commodities es especialmente decidor sobre la inquina y los métodos que el kirchnerismo han provocado en amplios sectores.

En un país de reacciones viscerales, la muerte de Néstor Kirchner hizo girar en varios grados el mapa político del vecino país. Paradojalmente, el fallecimiento del marido de la presidenta gatilló una extraña reacción de apoyo en la ciudadanía. Vastos sectores antikirchneristas hoy están conmovidos y, respondiendo literalmente a la regla que habla de la veleidad del voto de masas, han manifestado un apoyo hacia Cristina K que ya han detectado las encuestas. Este "veranito de San Juan" para el oficialismo se ve avalado por el desorden imperante en las filas opositoras, donde penden demasiadas sogas para un mismo trompo.
Por las calles de Buenos Aires se ven afiches y gigantografías con imágenes de Cristina K abrazada a su marido, en un claro intento de apelar al sentimiento burdo e hiper reactivo de una masa amorfa y voluble. Tras la muerte de Néstor Kirchner el pasado 27 de octubre, la política argentina ha pasado del luto a una serie de pugnas intestinas protagonizadas por las principales colectividades políticas, especialmente opositoras. El hecho ha tonificado la imagen de la presidenta.
Para Félix Alvarez, periodista que se desempeñaba en el Congreso hasta el año pasado, la política argentina es "un embrollo en donde se hace difícil vaticinar lo que pasará en una hora".
Mientras tanto, ya existen encuestas que señalan que la Jefa de estado alcanzó un 56 % de imagen positiva durante el mes de diciembre pasado, en circunstancias que en octubre -previo a la muerte de Néstor Kirchner- ese porcentaje alcanzaba un magro 35%.

"Nuestra clase política aún está anclada al peronismo y al pasado", asegura Marcelo Moreno.


Los próximos pasos de la presidenta deben orientarse a demostrar que jamás fue la marioneta de su marido, que tiene ideas propias y una personalísima forma de proceder con estrategia. De comparsa debe pasar a convertirse en la líder de un gobierno zigzagueante, que a ratos repunta, pero jamás convence.
Hasta ahora no le han salido las cosas del todo bien, como quedó demostrado con la gresca entre dos de sus ministros, cuando el jefe de gabinete Aníbal Fernández salió a desautorizar al ministro de Economía, Amado Boudou por haber dicho que la inflación sólo golpea a la clase alta.
"Con Kirchner vivo esto jamás hubiese pasado", dijo un vocero de gobierno citado por el popular matutino Clarín.


MORENO: UN TABANO SOCIETAL

Al revés de nosotros los chilenos, Argentina está lejos de la complacencia. En Argentina hay pensadores que fustigan de manera mordaz la forma de ser de ese país, sin quedarse en el destaque de los atributos. Entre ellos destaca Marcelo Moreno, periodista bonaerense que ha publicado un libro irasciblemente crítico y mordaz: "Contra los argentinos". En este libro. Moreno interroga la identidad y el destino del país vecino y no da tregua a su afán inquisidor. Documentado, filoso y despiadado, reúne evidencias contra lo que él sindica como "falso nacionalismo ufano, con trazas de prepotente, que a menudo llega confundirse con patriotismo".
Marcelo Moreno es periodista del cotizado diario "Clarín" y desde 1993 es profesor de la carrera de Periodismo de la Universidad de Belgrano. Asimismo, es titular de la cátedra de "Producción y edición de medios gráficos".

En el libro aludido, Moreno hace una descripción de las taras y vicios de los argentinos, aunque también pasa revista a las virtudes. En un estilo desenfadado, sin afeites, "Contra los argentinos" es un recuento puntilloso y sobrio de cuestiones, hechos y circunstancias que incitan a ese país a mirar críticamente el pasado si la intención es mejorar el presente.
Dividido en cinco partes que se complementan sin esfuerzo, es éste un lúcido ensayo que recorre parte de la historia argentina descuidada por la épica triunfalista o derrotista de sus letras. Y hace un "vuelo rasante" por las vidas paralelas de Dorrego y Lavalle, al hundimiento fatal de una familia argentina durante la dictadura militar, de la síntesis trágica de Lugones a la arrogancia culposa de ciertos cuadros políticos que se adaptaron con obsecuencia ciega al magisterio de la muerte.
Con razón la crítica ha dicho que "Marcelo Moreno ha escrito palabras que a ningún lector latinoamericano pueden dejar indiferente".


-Su libro es una autocrítica muy ácida respecto de la forma de ser de los argentinos. ¿Lo fustigaron mucho? ¿Se le cerraron puertas?
-Sí, por supuesto me han hecho críticas fuertes hacia mi libro... por lo impiadoso del análisis acerca de los argentinos.

-Sintéticamente, ¿cómo son los argentinos?
-Los argentinos somos bastante engreídos, y tendemos a creernos los mejores del mundo. El nombre del libro se explica porque yo me voy en contra de todos esos mitos, de que el mejor jugador de fútbol del mundo -Maradona- es argentino; de que el mejor cantor del mundo -Gardel- es argentino, en fin...
Lo que quise hacer con este libro es mostrar la contracara de todo esto que envuelve muchas de nuestras miserias.

-¿Por qué escribió el libro?
-Aunque parezca pedante, lo hice por una cuota de patriotismo.
Y es que creo que todas estas ideas megalómanas en torno a los argentinos, hace que nos vaya muy mal. Y es que de tanto repetirnos el cuento nos creemos realmente los mejores del mundo... ¡y no somos los mejores del mundo! (SE RIE) Esto ha quedado demostrado en infinidad de veces. Creernos los mejores del planeta y no serlo, nos pone en una situación de desventaja que es muy cruel y real.

Marcelo Moreno conversa con Vertice2000 en dependencias del diario "Clarín" de Buenos Aires: "Cristina Fernández está viviendo lo que yo llamo el prestigio de la muerte".


-Manuel Gálvez ("La Argentina en nuestros libros") sostenía que esa personalidad avasalladora del argentino obedece a una falta de espiritualidad.
-Puede ser, no lo sé. No conozco bien la obra de él, pero me parece que esa forma de ser canchera del argentino existe. Es real.
Y pienso que lo que esconde es un complejo de inferioridad muy serio. Esta cosa de la prepotencia argentina esconde una serie de falacias en torno a su personalidad. Y estas falacias son las que frente al mundo nos colocan en una situación de debilidad. Por ejemplo, somos unos de los países más ricos en potencialidades, recursos naturales, fertilidad del suelo... ¡y somos un país con hambre!

-Sin duda en Argentina no debería haber pobreza dura...
-No debiera tener, claro. ¡Para nada! Por algo otrora le decían "El Granero del mundo". Y hoy exporta alimentos... y el hambre existe. Hace un par de semanas se murieron de hambre tres chicos en Misiones. Se murieron de hambre... ¡de desnutrición!
Ahora claro, el país tiene una inmensa riqueza, pero lo que ocurre es que está distribuida de una manera haitiana, por decirlo así.


EL EJEMPLO DE ESPAÑA

-Paradójico el caso argentino. Hay una pléyade notable de científicos, de investigadores, colegios profesionales a la vanguardia de Latinoamérica, pero su clase política es un desastre. ¿Cómo explicar esto?
-La clase política aún está anclada al peronismo y al pasado.
Fíjese que España tuvo una Guerra Civil espantosa y no se podía zafar del franquismo. Y bueno, salió del franquismo y hasta logró un crecimiento que lo hizo ser potencia respetada en Europa. Ahora están en crisis, claro...pero no por eso vamos a dejar de reconocer lo que es España ahora. ¿Por qué España pudo superar la Guerra Civil y llegar a ser potencia? Porque eligieron buenos gobernantes. Adolfo Suárez permitió la transición española con gran éxito.
Es cierto que lo puso Franco, y era un tipo de derechas, pero lideró una transición impecable. Un político idóneo, sin duda. Luego vino Felipe González, un tipo de izquierdas, pero un tipo con hechura de Jefe de estado. Y más tarde vino Aznar, de derechas pero al que nadie le puede discutir su seriedad como gobernante. Y luego vino Zapatero, un tipo serio, que enfrenta una tremenda crisis, pero al que nadie puede acusar de ignorante o corrupto.
En Chile ha pasado algo parecido. Usted no tiene un papelón en los últimos gobiernos chilenos. Han sido presidentes preparados y respetables que no han metido las manos. Ustedes no han tenido un Menem de presidente. Aunque duela reconocerlo nosotros hemos tenido payasos de presidentes. Menem y De la Rúa fueron payasos. Y a Menem no lo tuvimos un ratito. Lo tuvimos que soportar diez años. ¡Y más encima fue recontra popular! Y fue hasta reelegido mientras hundía al país. Por eso he dicho en mi libro que este es un país de estúpidos.

-La muerte de Kirchner puede dejar al desnudo las falencias de la presidenta Cristina Fernández. Néstor Kirchner no fue una lumbrera como Jefe de Estado, pero era un macuco de la política, un manipulador que atajaba golpes. Nunca brillante pero que sabía manejarse en la componenda y todos esos cubileteos políticos propios de la Argentina actual.
-Lo que usted dice es el enfoque y son los temores de varios analistas políticos argentinos. El motor del gobierno actual era Néstor Kirchner, sin duda. En este momento la presidenta tiene el respeto y el silencio que una muerte temprana otorga, claro.
Todos se preguntan si esta mujer va a poder o no seguir gobernando. Eso lo dirá el futuro... y hay que esperar.

-Hasta abril o mayo de 2010 el panorama presidencial argentino era muy claro. Más allá del nombre, ganaba cualquier candidato que la oposición postulara. Paradojas del destino: hoy la muerte de Néstor Kirchner ha favorecido a Cristina K, al menos en las encuestas.
-La presidenta está viviendo lo que yo he llamado el prestigio de la muerte. Este es un país completamente necrofílico. Fíjese que si usted revisa nuestra historia, llegará a la conclusión de que los acontecimientos políticos más importantes de la Argentina son muertes, funerales o asesinatos. Ahí tiene la muerte de Perón, la masacre de Ezeiza, la muerte de Rucci, el asesinato de Aramburu, la repatriación de los restos de Rosas, el entierro de Hipólito Yrigoyen y hasta el entierro de Gardel. Y no se trataba de la consagración de Gardel como cantante, sino que se trataba de la muerte de él. La presidenta acaba de celebrar acá, con grandes fastos, la derrota argentina en la Vuelta de Obligado, frente a las potencias francesas e inglesas. Fue un combate pequeño, ni para darle tanta importancia, pero fue una derrota de las fuerzas argentinas. Y sin embargo se celebró... ¡Paradojas de nuestra historia!
Sin duda que existe el beneficio de la muerte en este país. Antes de la muerte de Kirchner, ellos estaban absolutamente perdidos por la inoperancia de suspolíticas.

-En Chile el votante es emotivo, visceral y hasta hormonal. ¿Pasa lo mismo acá?
-No. ¡Acá es estúpido! (REIMOS) Si la elección fuese hoy, Cristina gana caminando. Lo que pasa es que queda poco menos de un año por delante. Pero, mire...el argentino es tan frívolo que -de la misma manera como ahora está acongojado y enfervorizado con los fastos del luto- mañana puede olvidarse y pensar de un modo completamente distinto.
Maradona pasó de Dios a Demonio con mucha facilidad. El argentino es volátil y ello se da en el fútbol y en la política.

-Julio Cobos, De Narváez, Macri, Sáenz, Alfonsín, Duhalde...¿cuál es el político más serio de la política actual argentina?
-Ninguno. Al menos ninguno de ésos. Ricardo Alfonsín puede ser un buen hombre, pero le faltan cualidades.

-¿Le falta experiencia y fogueo a Ricardo Alfonsín?
-Sin duda. Sáenz es un hombre bastante más preparado que Alfonsín, pero no lo conoce nadie y, por lo tanto, no lo va a votar nadie. Hasta creo que no va a ser candidato por eso mismo.
Sin duda Duhalde es un hombre con experiencia, pero también tiene una imagen negativa muy fuerte. De hecho, hay que admitir que Duhalde fue el que sacó a este país de la crisis. ¡No fue Kirchner! Que Argentina haya salido de la crisis del año 2001 gracias a Kirchner fue un mito inventado por el propio Néstor Kirchner. ¡Fue Duhalde el que la sacó!

-Hablando de la próxima elección presidencial en Argentina, Carlos Reutemann asoma como un tipo con virtudes: serio, honesto y transversal. Entre sus debilidades estaría el ser dubitativo y blandengue.
-Es que es muy dubitativo y muy blando. Es un tipo que pudo haber sido presidente el año 2003, pero dijo que no. Hay cierta timidez en él que pasma.

-Reutemann dijo que si Cristina Fernández postula a la presidencia él no va. Luego. ¿no es tan opositor?
-Es que no tiene punch. Es demasiado parco para un país en que los políticos hablan mucho. No va con el estilo que se emplea acá. Además nunca se sabe lo que piensa. Es un personaje muy opaco, de bajísimo perfil.

-No hay duda que el gobierno ya tiene candidato: Cristina K. ¿No hay opción?
-En caso que el kirchnerismo tuviese problemas económicos, si se le desatara la inflación, Daniel Scioli pudiera ser una posibilidad. Le aseguraría al gobierno y a sus principales aliados, al menos no ir preso. Scioli es un tipo que tiene índices de popularidad muy altos, a pesar de haber demostrado ser completamente inepto como Gobernador. Pero estas cosas en la Argentina no tienen gran importancia. Es parte del misterio argentino.

-¿Cuál será el candidato de la oposición?
-Puede ser Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical. Es el candidato más natural del radicalismo.

-¿Cobos, no?
-No, no, no. Cobos en este momento no tendría nada que hacer. Todas las encuestas dan a Alfonsín muy encima de Cobos.

-Muerto Kirchner, ¿cómo se pone atajo al poder de Hugo Moyano, desde la Casa Rosada?
-No creo que se le ponga atajo. Siempre han sido los mejores aliados. El poder de Moyano ha crecido de una manera sideral al amparo de los Kirchner. No le van a poner atajo. Es cosa de preguntarse de dónde obtuvo tanto poder Moyano y la respuesta es muy simple: de la administración Kirchner. Antes de eso, Moyano no era el hombre poderoso que es hoy.


EL SINDROME DE LA ARGENTINA

-Osvaldo Soriano dijo que Argentina es un país que nunca resuelve sus problemas. "Y si resolviera sus problemas, dejaría de ser Argentina". Al margen de la ironía, ¿tiene ello un dejo de verdad?
-Sin duda. Tanto así que no se resuelven cosas básicas como la de unitarios y federales, que fue la gran discusión y la gran guerra del siglo diecinueve. La guerra civil se hizo por eso. Los unitarios propugnaban un gobierno central, poderoso y muy fuerte. Y estaban los federales, que propiciaban un régimen federal. ¿Qué se logró finalmente? Que se declarara un país federal, pues la Constitución dice que somos un país federal, y en la realidad tenemos un régimen absolutamente unitario (SE RIE)
Tenemos un régimen absolutamente unitario, donde el gobierno central maneja discrecionalmente los fondos que envían las provincias.
¡Esto no lo entiende nadie! Y esta discusión que debió haberse zanjado con la Constitución de 1853, todavía es una cosa que está sin resolver.
Esta es una de las cuestiones que hace que la Argentina sea como un animal que se muerde la cola.
En la Argentina las discusiones son interminables. Lo mismo pasa con el peronismo y el antiperonismo. Pensaba que se trataba de un tema ya finiquitado. Pero llegaron los Kirchner y resucitaron una cosa que ya se había terminado.

-Políticamente hablando, ¿por qué este afán de seguir anclados a un pasado de manera atávica? En Chile el fantasma de Pinochet quedó sepultado. Acá resulta extraño que todo siga girando en torno a la figura de Perón.
Parece que la clase política es renuente a renovarse.

-Lo que pasa es que hay una clase dirigente que ha sido terrible y muy dañina en la Argentina. Se trata de una clase tradicionalmente muy mala. Además, muy ávida, muy depredadora y de muy baja calidad en cuanto a preparación.
Y esa clase responde a la política del sálvese quien pueda.
En Argentina tenemos una dirigencia con una visión de muy corto plazo, a diferencia de países como Chile, como Uruguay o Brasil, donde los dirigentes tienen una visión futurista, de largo aliento.
La clase dirigente de la Argentina es muy fragmentada, muy dada a la gresca y que tiene pocos objetivos en común. Y es muy depredadora, como te dije.

-Cada vez que vengo a Buenos Aires percibo al hombre medio como un nostálgico del pasado. Piensa en lo grande que fue su ciudad, su país. Previo a la segunda guerra mundial Argentina disponía del mismo nivel de ingresos de un país como Australia. Entonces, ¿cuándo comienza la debacle de este país?
-Lo que pasa es que la riqueza agropecuaria argentina, ha sido poco menos que una maldición. De los diez países más ricos en recursos naturales, Argentina ocupa el noveno lugar. Y bueno, esa riqueza que en otros países es una bendición, en Argentina es lo contrario. Y digo esto porque ha hecho que los argentinos nos creamos ricos y ya hechos. O sea, los argentinos piensan que somos ricos y para siempre. Eso se produjo en el centenario, pero hoy no es verdad. Para el centenario Argentina estaba entre las diez potencias mundiales, por su capacidad exportadora, por su capacidad agropecuaria e industrial y por muchas razones. Aún en la primera época de Perón Argentina exhibe índices de país desarrollado. Luego se produce el estancamiento. Y hoy somos un país completamente frustrado. Hoy es un país que se llega a morder la cola por su impotencia. Es un país ensimismado, que da vueltas sobre sí mismo. Y cae en discusiones propias del pasado que no llevan a ninguna parte.
Hace poco un periodista norteamericano decía que el grado de enfrentamiento político de la Argentina le hacía recordar a Afganistán. (SONRIE) Y es así. Todo el estado de crispación a que ha llevado la presidenta es algo inusual. Y eso lo que hace es obturar el futuro. Eso es clarísimo.


EL POEMA DE BORGES

-En su libro "Contra los argentinos" usted se refiere al breve período en que los ingleses gobernaron Buenos Aires. Y señala que dejaron algunas lecciones, como las ventajas del libre comercio. ¿Qué sucede después?

-Después vienen los gauchos. Hay un poema de Borges muy bello que está dedicado a Narciso de la Prida, que fue quien declaró la Independencia de la Argentina, en 1816. El presidía el Congreso de Tucumán y fue muerto por los montoneros de Aldao, que fue un caudillo de la provincia de Tucumán. En ese poema Borges dice algo así como "yo que fui un hombre de ideas, un hombre de ideas, ahora estoy en un lodazal, y viene un gaucho a matarme. Ya siento el íntimo cuchillo en la garganta".
La idea está clara. Ese hombre que se preparó, que fue un abogado brillante, termina en las manos de montoneros sanguinarios. Esto habla de la civilización y la barbarie. Todas estas cosas siguen sin resolverse.

-El intelectual australiano Tim Duncan dice que uno de los peores errores de la Argentina es haber desconfiado de la inversión extranjera. ¿Está vigente esa denuncia?
-Me parece que sí. En esto se ha caído -desgraciadamente- en el nacionalismo. El nacionalismo es la más fácil de las ideologías. Esto lo practicaron Stalin, Hitler y Mussolini. Kim Il Song y ya sabemos los resultados. El nacionalismo es una ideología bruta y primaria. Se basa en decir que "nosotros somos mejores que los otros". Es una de las mayores estupideces de la historia de la humanidad. En este momento el gobierno argentino hace todo lo posible para que no venga la inversión extranjera a este país. No hay seguridad jurídica, y de ello se quejan los propios industriales argentinos. Todos se quejan de que se les cambian constantemente las reglas del juego. Y al mismo tiempo vemos que hay una constante estatización de empresas, con lo cual sabemos que no se llega a nada en un mundo capitalista. El Estado-Empresario no funciona en un escenario así. La Argentina debiera abrirse a la inversión extranjera, que es lo que hacen los países modernos. No obstante, ese estúpido sentimiento nacionalista y el creerse "los mejores del mundo" hace que finalmente esto no se produzca.

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