Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Noviembre de 2010


LOS ADOLESCENTES

Una crítica personal a los adolescentes de hoy es la escasez de sueños, de utopías.

Mi amiga Milena Gallegos me invitó a dar un par de charlas en la ciudad de Mulchén, cerca de Los Angeles (octava Región).

Ella ganó el proyecto "La Literatura ayuda a enfrentar nuestros temores", financiado por el FNDR del gobierno Regional de Bío-Bío. El proyecto plantea trabajar con estudiantes de los establecimientos educacionales rurales en sesiones de talleres para colaborar en la contención de emociones a través de la literatura.

Quien enseña aprende dos veces. Me acordé de esta frase porque enfrentar a adolescentes y pre-adolescentes no es tarea fácil para uno, más acostumbrado a exponer ante gente adulta.

Milena Gallegos es de esas personalidades con trazas de Quijote. No se arredra ante los reveses ni se prosterna frente al anémico apoyo de ciertas autoridades locales. Ella ha demostrado que la voluntad y las ganas de hacer las cosas pueden hacerle un dribbling a la inercia y la molicie.

Junto a sus amigas, Margot Del Castillo y otras cuyos nombres no recuerdo, se mueven como sopa de buque. Y los resultados están a la vista.

Entrando en materia, se conoce a cierta adolescencia como la Generación Banda Ancha, porque en todo quieren rapidez. Todo tiene que ser vivido y procesado.

No hay capacidad de espera.

La adolescencia actual cree que si las cosas no resultan rápido, entonces no sirven.

Una crítica personal a los adolescentes de hoy es la escasez de sueños, de utopías. Los sueños han sido reemplazados por las cosas.

Pero no se trata de estigmatizar a los jóvenes, porque los padres no están exentos de culpa.
Hay padres que eluden esta responsabilidad y dicen: -"Que la escuela se encargue de eso".
Olvidan que la mejor escuela es la familia.

El niño llega al colegio con un patrón de conductas adquirido, con un stock de actitudes ya aprendidas en casa.
La escuela puede enmendar... pero no hacer milagros.

Otra característica de los adolescentes de hoy es que se enorgullecen de sus logros, pero responsabilizan a otros de su fracaso. Por ejemplo: la buena nota "me la saqué", pero la nota mala "me la pusieron".

A los jóvenes de Mulchén les conté que hace unos meses me tocó participar en un estudio donde tuvimos que hacer muchas preguntas a los jóvenes.

Una pregunta decía:
¿Si sus padres murieran hoy... ¿qué cosas recordarían de ellos? El 95 por ciento respondió que recordarían que sus papás trabajaban mucho, que trataban de satisfacer el máximo de las necesidades materiales... pero que los veían muy poco, que no hablaban mucho con ellos.

Patético.

Eso hace que la angustia crezca en los niños.
Es imposible tapar con regalos y con cosas materiales la falta de diálogo, presencia y afecto.

Sin duda que la mayoría de los padres quisieran que sus hijos los recordaran por otras cosas, porque eran buenos padres, que los aconsejaban, que los orientaban, que hasta los retaban, pero con el dulce látigo del cariño.

La mayoría de los padres quieren ser recordado por sus hijos NO por cuestiones materiales. Pero las encuestas dicen otra cosa...

Al final, lo positivo de toda esta experiencia fue constatar honestidad, ganas de aprender y una transparencia que me hace pensar que podemos estar optimistas de nuestros jóvenes.

Tienen mucho al DEBE, es cierto.
Pero hay más HABER, sin duda…

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