Piramides de Egipto
Bookmark and Share



 
 
 
 


JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Octubre de 2010


Entrevista a Maglio Cicardini
ME PREOCUPA LO QUE VA A PASAR CON LOS MINEROS

Alcalde de Copiapó cuenta detalles del rescate, habla del centralismo que aún impera en el país y cuenta entretelones de la realidad minera.

Por éstas y muchas otras razones los funcionarios de los municipios de Copiapó, Caldera, Vallenar y Tierra Amarilla comenzaron su trabajo apenas 24 horas después de ocurrido el derrumbe, dando vida y fisonomía a lo que se conocería después como el campamento Esperanza. En verdad quedaba poco para ver el gesto de mayor hermandad que ha conocido chile a través de su historia. Pero los gestos empezaban por casa, desde luego.

Nadie se abatía tanto con la adversidad minera, como sus hermanos, vecinos y familiares. "En cuanto palpé la manera en que la gente iba llegando a la mina, resolví traer la carpa que ocupamos para las fiestas al aire libre, que tiene ocho metros de ancho por 20 de largo, y la dividimos para transformar un área en comedor y la otra en dormitorio. Luego instalamos 50 colchones y cien frazadas. Ahí comenzó todo, y el resto… ya el país lo conoce", recuerda el alcalde de Copiapó Maglio Cicardini.

Como se estaba contra el tiempo, él mismo tuvo que ir a comprar dos calentadores de agua de 20 litros y traer desde la alcaldía café, te y algunos emparedados para alimentar durante las primeras horas a los angustiados familiares.

Fueron los indicios de una cruzada de solidaridad en un país quejicoso, acostumbrado a pedir y a rezongar. Ahora no. La atmósfera de inquietud dio paso a cadenas de solidaridad. Todos querían ayudar y se les notaba.

El alcalde Cicardini recuerda el caso del empresario agrícola José Pérez, quien se encargó de abastecer con leña cada dos días para las fogatas y para los braseros de los familiares.

Otros aportes voluntarios -entre muchos- fue la tonelada de limones para sazonar comidas entregadas por los feriantes de caldera, quienes llegaban cada semana con cientos de kilos de verduras para el campamento.

Fue una historia épica, ya se ha dicho. Pasada la algarabía, asimilado este rescate con características de milagro, el alcalde de Copiapó rememora junto a nuestros medios entresijos de lo que partió como tragedia y trastocó en milagro con trazas de eficiencia pocas veces vista en esta enjuta faja de tierra.

-En lo vivido con los 33 mineros, ¿hubo excesivo centralismo? ¿Se pasó a llevar a las autoridades regionales? Nadie duda de que las cosas se hicieron bien, pero es la hora de los balances…
-Tiene usted toda la razón. Creo que acá de todos modos primó este maldito centralismo que hace rato nos asfixia y nos oprime. Ya conocida la envergadura del accidente, el gobierno se hace parte de sacar a los mineros. Yo estuve en esa reunión y se nos hace ver que ellos iban a trabajar desde el punto de vista técnico, a pesar de que ya se había empezado el proceso de rescate con gente de la zona. Pero el gobierno dice que las instrucciones son distintas, y es así como llega personal de Codelco y se hace cargo de todo.

-¿Y cómo reaccionan ustedes?
-Actuamos con sensatez y rapidez. La gente, los familiares de los mineros empezaron a llegar al campamento a reclamar por sus parientes. Había que brindarles atención… y así fue como nosotros levantamos el campamento Esperanza. Es decir, los cuatro municipios, el de Caldera, Vallenar Tierra Amarilla y Copiapó. Fuimos los que instalamos la parte más importante de lo que fue el Casino y hasta algunos dormitorios. Los otros municipios nos fueron anexando otras necesidades, como lo relacionado como la Guardería Infantil. El municipio de Caldera se preocupó del agua, trayendo camiones aljibes.

-Volvamos al tema. ¿Cómo se vivió el centralismo?
-Lo vivimos hasta hoy. El hecho de traerse la cápsula Fénix a Santiago dice mucho. Creo que debió haberla conocido primero la gente de Copiapó. Pero entre gallos y medianoche el centralismo la saca y la llevan a Santiago. Eso nos causó un poco de molestia, claro. No costaba nada que siquiera nos hubiesen avisado.

-Hay parlamentarios que hicieron muchas acusaciones respecto a las condiciones infrahumanas en que trabajaban los mineros, aunque ellos lo sabían de antemano, pues un parlamentario maneja mucha información. ¿No hay algo de hipocresía en esto?
-Sí, por supuesto. Pero creo que no se ha dado en este caso, no más. Esto es parte de la historia de la minería en Chile. Sabemos del coraje del rudo minero justamente porque las condiciones de trabajar en la mediana y pequeña minería son complicadas y muy complejas.
Eso sí, a partir de esto queda una lección. Y esa lección ha corrido por cuenta de los propios mineros. Yo conozco a muchos de ellos y me cuentan que los primeros 17 días fueron horripilantes. Esa lección de humanidad no se nos puede olvidar.

-¿Conforme con el comportamiento de los familiares?
-¡Absolutamente! Nosotros creamos un equipo multidisciplinario para poder intervenir a las familias desde el punto de vista psicosocial. Les proporcionamos sicólogos, asistentes sociales, trabajadores sociales y hasta psicopedagogos. Muchos familiares empezaron a llegar al campamento con sus niños, entonces…tuvimos especial cuidado de tratarlos lo mejor posible.
Y por todo esto creo que el gobierno central no ha reconocido a los municipios como es debido. Y no digo que reconozcan a los alcaldes, sino a esa inmensa cantidad de gente anónima, de funcionarios municipales que estuvieron dispuestos a dar horas extras para colaborar con los mineros y sus familiares. Esa gente se portó a la altura de la circunstancia. Merecen mi más hondo respeto.
La otra lección que debemos sacar es que los mineros no pueden seguir trabajando en las mismas condiciones.

-El gobierno ya ha anunciado, pero ¿en qué medida los municipios pueden presionar en este sentido?
-Esa es una muy buena pregunta y le agradezco que me la haga.
Ocurre que hasta el día del accidente nosotros no teníamos ninguna incidencia ni existía preocupación por el tema, porque estábamos para otra cosa. Teníamos un Departamento Productivo, que roza con el área de la minería, pero más nos sirve como para buscarle pega a la gente, ya que tenemos algunas empresas que nos mandan los currículos o hacen las demandas de trabajo, bolsas de trabajo y/o servicios que están asociados a la minería y todo eso. Pero hoy en día el municipio me obliga instalar una oficina que se encargue de poder supervisar, de vigilar y de inspeccionar a algunas minas desde el punto de vista de la seguridad.

-Sobretodo ahora que están en la mira de muchos ojos…
-Pero, claro…y eso le ha hecho bien a la comuna. Se lo digo porque a partir de eso, descubrimos que había una importante empresa minera que… ¡nos debía quince años de patente comercial! Y ni siquiera tenía regularizada lo que era el uso de su terreno.

-¿Cuál es esa empresa?
-No. No puedo dar el nombre. Pero a raíz de la conmoción que produjo esto de los 33 mineros, esa empresa pagó de inmediato. Ejemplos como esos hay muchos. En la actualidad hay varios que están preocupados de cómo regularizan su polvorín. Usted sabe que es la municipalidad el ente encargado de autorizar los terrenos para la instalación de un polvorín, a través de su Departamento de Obras.
Ahora andan todos apuraditos, de lo cual me alegro.

-Como hombre nacido y criado en Copiapó, ¿con qué mineros y familias ha tenido mayor cercanía?
-De una u otra forma he estado siempre vinculado con el 50 por ciento de las familias afectadas. Y me siento muy cercano a Franklin Lobos, a Ticona, y a los hermanos Rojas. Fíjese que entre los 33 mineros hay un par de jóvenes que fueron alumnos de mi hermana, otros fueron compañeros de trabajo de mi hermano, que trabaja en una compañía minera. Yo jugué fútbol con Franklin Lobos y conocí a su padre. Pero Franklin llegó lejos en el fútbol, se destacó…

-¿Y usted…?
-Yo era bueno pa' las patadas, no más. (Se ríe).

-¿Qué pasará con los mineros que ya se ven tan sobreexpuestos? ¿Teme que haya una escisión entre los famosos y con dinero, y los que no?
-Se corren varios riesgos, y creo que hoy en día requieren apoyo. El día 10 de noviembre haremos un partido de fútbol, como una manera de mantenerlos unidos. El 8 de diciembre los vamos a declarar Hijos Ilustres, para ir generando vínculos, una red que nos permita velar por su unidad. Y se lo digo porque tengo el mismo temor que usted me ha hecho ver.

-¿Y qué pasará con los mineros de la mina San José, ¿esa gran mayoría que no fue parte de los 33?
-Es un tema muy relevante pero no de mi competencia. Pero claro… igual estoy preocupado y ellos saben que cuentan con mi apoyo. Me voy a reunir de nuevo con ellos y creo que ha habido -en este sentido- poca preocupación del gobierno. Se lo digo porque el gobierno cuenta con las herramientas como para solucionar este problema. Pero creo que es cuestión de insistir para que el gobierno asuma este tema.

-¿De cuántos mineros estamos hablando?
-Alrededor de trescientos…

Compartir en Facebook