Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Septiembre de 2010


Entrevista
Daniel Fuenzalida

"NOS GUSTA PARECER MÁS PROFUNDOS DE LO QUE SOMOS"

Escritor en ciernes analiza a los chilenos desde la perspectiva literaria y habla de sus libros y proyectos.

Daniel Fuenzalida Villarroel llega a la Biblioteca Nacional en junio de 1991, y lo hace directamente a la Sección Referencias Críticas que está dirigida por Justo Alarcón Reyes y Juan Camilo Lorca.
No podía sentirse más cómodo en este hábitat, pues se confiesa lector impenitente de novelas, cuentos y poesía.

Como parte de sus tareas en esta sección está el uso de computadores en los que se asignan diferentes puntos de acceso a los artículos literarios para su catalogación. En esa labor no tiene mayor dificultad, pues maneja a la perfección el teclado y las normas de Catalogación las aprende rápidamente. Ello lo hace familiarizarse con el entorno y el trabajo en equipo. Su proverbial espíritu de servicio lo transforma en un muy buen comunicador entre las colecciones y los usuarios, dándoles siempre una repuesta clara y precisa a sus necesidades de información.

Pasa el tiempo y en él se reconoce a alguien con mucho espíritu proactivo, dando siempre ideas de cómo modernizar la Sección y la atención hacia el público.

Hacia 1992 junto al equipo de Referencias Críticas emprende la misión de fichar por completo la revista En Viaje, antiguo órgano de Ferrocarriles del Estado y al año siguiente publican dicho índice, apoyados por el Consejo del Libro y la Lectura.

Más tarde comienza a interesarse activamente en el rescate patrimonial literario y el año 2001 publica las entrevistas realizadas en la prensa al poeta chileno Jorge Teillier (Jorge Teillier: entrevistas (1962-1996. Quid editores. Santiago, 2001, 187 pp.), con gran éxito de la crítica por su inigualable valor para los estudiosos de su obra y para quienes desean conocer el pensamiento del autor.

Por esos años, el Salón de Investigadores de la Biblioteca Nacional es trasladado justo al frente de su Sección, involucrándose profesionalmente con connotados historiadores para quienes realiza otros trabajos de investigación.

Hacia el año 2004 Fuenzalida decide que su próximo libro versará sobre las entrevistas realizadas al poeta y cuentista chileno Enrique Lihn. Demora dos años en finalizar la investigación, dando como fruto el libro Enrique Lihn: Entrevistas. J. C. Sáez editor. Santiago, 2005.)

Ya con dos libros publicados, se lanza en un tercer trabajo, esta vez con el Premio Nacional de Literatura 1957, Manuel Rojas. Postula a las Becas de Creación del Consejo del Libro del año 2008 y obtiene una de ellas, como escritor profesional.

Manuel Rojas: Entrevistas (1928-1972) ahora, está en espera de publicación.

El tema central de sus libros es la entrevista de prensa a autores chilenos, ya que cree firmemente que las opiniones vertidas en ellas son una fuente clave para el conocimiento de la obra.

Fuenzalida también ha mantenido un cercano vínculo con la Sociedad de Escritores de Chile, y en conjunto han desarrollado varias instancias culturales tanto en la Biblioteca Nacional como en la casa del Escritor: lanzamientos de libros, lecturas poéticas y cuentacuentos.

El año 2008 realiza un diplomado en Gestión Cultural en la Universidad Cardenal Silva Henríquez, diplomado que le ha servido para realizar otras obras sociales tanto dentro como fuera de su trabajo.

-Aún no se acallan las críticas por el Premio Nacional de literatura a Isabel Allende. ¿Cuál es tu opinión?
-Al igual que muchos, pienso que nunca podrán estar todos contentos con el veredicto.
Siempre habrá quienes ninguneen al ganador de turno. Pasa en todo orden de cosas, pero creo que Isabel Allende se merece plenamente el premio ya que una de las "condiciones" era el haberle dedicado gran parte de la vida a la acción literaria y ella, que comenzó con esto a los veintitantos, en los sesenta -saque usted la cuenta-, tiene pero más que dedicada la vida a contar historias y yo creo que ese es el punto que a muchos les molesta: el hecho que sean historias y no un tratado académico. Somos bien raros, nos gusta parecer más profundos de lo que realmente somos. Recuerdo el cine chileno de los 80 y hasta los 90. Películas muy enredadas, "profundas", puro cine arte en el estilo de Bergman, Tarvkosky y otros, entonces íbamos al cine, veíamos la película y decíamos que era súper buena, sin haber entendido nada entre tanta oscuridad y silencios eternos. Pero cambió a algo mucho más social como con "Johnny cien pesos" o "Caluga o menta" y el éxito fue tremendo. Verdaderas joyas cinematográficas. Entonces creo que contar historias cercanas y por añadidura hacer leer a todo un pueblo es muy meritorio. Felicidades Isabel.

-¿Le temes al sentimentalismo en el proceso creativo?
-Puede traicionar al escritor por, tal vez, dañar a alguien con lo que se escribe. Eso puede coartar un poco la libertad de la pluma, pero creo que o te metes en las patas de los caballos o simplemente no. Ahí uno debe decidir. Ocurre lo mismo que con la investigación literaria, entras y estás frito, debes terminar o el libro te pena hasta en sueños. Es como la mafia, fácil entrar: pero difícil salir.

-¿Por qué y para qué escribe Daniel Fuenzalida?
-En mi labor de investigación literaria, que desarrollo hace más de diez años, no se da mucho eso de crear intelectualmente una idea o una teoría literaria. Eso lo dejo a los especialistas en literatura. No podría pasar por experto en algo que no manejo. Lo que yo hago principalmente es entregar una herramienta justamente a ellos, los especialistas; y serán ellos mismos los que abran una ventana creativa donde otros puedan desarrollar una nueva línea teórica.

-¿En qué medida tu trabajo en la Biblioteca Nacional ha influido en tu vida literaria?
-Se ha reafirmado, diría yo. De chico siempre me gustó mucho leer, pero no era ese niño retraído con su librito bajo el brazo. Era hiperactivo, ahora se dice así. Antes era flojo y desordenado no más.
Lo que sí se rescata del trabajo, entre muchas otras cosas, es que te obliga a ser ordenado, de lo contrario tu pega se transforma en un infierno y debes trabajar el doble por los mismos aplausos.
Pero el hecho de trabajar en un centro documental como la Biblioteca Nacional y le debe pasar a todos quienes trabajan en otras bibliotecas, es que como tienes casi toda la información a la mano, es casi imposible no idear un proyecto de investigación; la información está ahí dispersa y es como un juego el ordenarla, se convierte en un vicio. Ahora mismo estoy trabajando en dos proyectos paralelos y, te digo, paso casi todo el día pensando en ello, pero lo disfruto, no es una tortura.

-¿Qué te impulso a escribir un libro acerca de Jorge Teillier?
-Tuve la suerte de conocer a Jorge Teillier el año 2003 en la Sección Referencias Críticas de la Biblioteca Nacional, donde trabajo hace 20 años. Él iba regularmente con su paso lento y ese aire provinciano, casi ingenuo, como de buena gente. Tenía como un imán, daban ganas de ayudarle a conseguir lo que necesitaba, siempre andaba con algún poeta joven que le seguía los pasos.
Como tú sabes, el lugar donde trabajo, es un archivo de crítica literaria, la que aparece en la prensa. Ahí me tope, cierto día, con un comentario a un libro de entrevistas a Ernesto Sábato "Medio siglo con Sábato" de Julia Constenla, donde la autora recopiló las entrevistas hechas al autor argentino. Ese fue el puntapié inicial, tenía a una leyenda viviente frente a mí, Teillier y en mis manos el comentario al libro de Sábato. Busqué en el catálogo entrevistas a Jorge Teillier y aparte de los libros de conversaciones personales con cierto autor, no había una recopilación como la de Sábato. Ese fue el inicio, el libro de entrevistas se publicó en diciembre del 2001.

-Entre la novela y el cuento, dice Cortázar que el cuento gana por KO.
-Cortázar justifica mucho lo que yo hago en la colección de libros en que trabajo, "Entrevistas a Autores Chilenos".
Alguna vez leí por ahí que para entender los cuentos de Cortázar, había que conocer su vida, eso simplificaba mucho el entendimiento. En las entrevistas logras conocer otro perfil del autor, no es lo que otros escriben, es un diálogo que leyendo entre líneas descubrirás muchas veces el origen de su obra. Pero respondiendo a tu pregunta, yo voy por el cuento, aunque no le cierro la puerta a alguna novela que me agarre en las primeras páginas.

-¿Y qué te impulsa a hacer un libro de entrevistas acerca de Enrique Lihn? ¿Le conociste personalmente?
-No. No lo conocí, pero sabía de él. Sabía que era polémico en el tiempo de la dictadura, levantaba mucho polvo con sus apariciones, como cuando leyó su poema "Paseo Ahumada" en el mismo paseo, -creo que fue el '83-, el primer paseo peatonal que había en Santiago, toda una novedad y se lo llevaron preso por agitador. Su poema era claramente una crítica fuerte al nuevo sistema económico que estaban imponiendo los militares. Después, un amigo me dijo que Lihn le estaba haciendo clases en la Escuela de Ingeniería de la Chile, cerca del Parque O'Higgins y me pareció interesante que un poeta le hiciera clases a estudiantes matemáticos. Como que los humanizaba un poco. También era profesor ahí Nicanor Parra y no recuerdo quién más.
Lo que me llevó a organizar un proyecto con las entrevistas a Lihn fue, primero que ya había terminado con el libro de Teillier y segundo que el tipo, aunque de carácter complicado, me caía bien, Entonces recurrí a las bibliografías acerca de él y no tenía un libro de entrevistas de prensa.

-El estilo son las limitaciones que tiene un escritor. Por ejemplo, el estilo de Borges le hubiese impedido escribir novelas o cuento. Luego, ¿Cómo definirías tu estilo?
-Mi estilo es el rescate patrimonial y el "fabricar" herramientas para la mejor comprensión de la literatura chilena.

-Camilo Marks dice que en Chile no hay grandes cuentistas. ¿Qué le responderías?
-Yo creo que tenemos muchos grandes cuentistas, lo que creo que pasa es que el mercado es muy pequeño y las editoriales centran sus capitales publicitarios en muy pocos. Poli Délano, por ejemplo, es un tipo que te transporta con un cuento en muy pocas líneas, Manuel Rojas seguro que te saca lágrimas con su Vaso de Leche o Alfonso Alcalde que te hace mezclar las lágrimas de risa con las del llanto en un mismo cuento.

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