Piramides de Egipto
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JORGE ABASOLO ARAVENA
PERIODISTA
jabasoloaravena@gmail.com
TEMAS DE ACTUALIDAD
Agosto de 2010


Entrevista
Iván Jara

LA TELEVISIÓN CHILENA ES MUY CERRADA

Este talentoso humorista busca una oportunidad en la TV chilena, donde campea la molicie rentable y nadie arriesga para buscar talentos. El camino no le será fácil, pero basta que se abra una escotilla para que Jara demuestre que es un artista con peso específico.

Lo cómico suele y puede producirse cuando recae en una superficie espiritual lisa y tranquila. Su medio natural es la indiferencia, y no existe mayor enemigo de la risa que la emoción. Ello no implica que no podamos reírnos de una persona que -por ejemplo- nos inspire piedad y hasta afecto. En este caso será preciso que olvidemos ese afecto y acallemos esa piedad.
El humorista tener que asistir a la vida como espectador indiferente. De lo contrario se tendrán muchos dramas trocados en comedia.
Para producir todo su efecto, lo cómico exige una anestesia momentánea del corazón, para dirigirse a la inteligencia pura.
En Chile abundan los cómicos nuevos con chistes viejos.
Pocos son los que se atreven al humor costumbrista, que pulveriza mitos y escruta la realidad para denunciar los excesos y hasta la hipocresía.
Entre estos últimos se inserta Iván Jara, nombre muy poco conocido -ya sabremos por qué- en nuestro ambiente humorístico nacional. Podría haber estado hace rato en el Festival de Viña del Mar, en estelares de TV y en carteleras de primer plano. Talento tiene y lo ha demostrado con creces, pero volvió a un país en donde los productores de televisión no arriesgan, no buscan talentos y prefieren oscilar entre la inercia y la mediocridad rampante.


SU HISTORIA

Nacido en Santiago de Chile e hijo de industrial, se dedicó al rubor de la Gráfica, que trabajaba su familia.
Los reveses económicos llevaron a la empresa a la quiebra hacia el año 1988.
En medio de la pesadumbre -y para no caer en depresión- resolvió cambiar abruptamente de horizonte y emigrar hacia la Argentina.
Allá se instaló con una pizzería.
Hechos fortuitos determinaron que finalmente desembocara en el humor…y de manera consagrada.
Allá compró la pizzería y la transformó en un Pub. Para darle un toque diferente a su local, decidió contratar artistas.
Como frecuentemente ocurre, muchas veces algunos de los artistas llegaban tarde y el público hacía los pertinentes reclamos.
Entonces, Iván Jara echó mano a su inventiva, a ese ingenio chispeante de chileno pat'e perro y subió al escenario a contar chistes y tranquilizar a la gente. La respuesta del público fue mayor de la esperada por el improvisado humorista. A tanto llegó el fervor que se hizo conocido en la manzana y luego en todo el sector. Y se dio cuenta que la gente lo iba a ver a él, razón que le hizo prescindir de los artistas.
Un empresario de Mendoza lo vio actuar y le ofreció incorporarse de lleno a su nuevo oficio.
Al cabo de menos de tres meses llegó a hacer hasta siete actuaciones los días viernes y otras siete los días sábado.
Una vez posicionado como humorista le comenzaron a llamar de otras provincias y poco después -el año 1993- recibía el Premio Los Andes, como el mejor humorista de la región de Cuyo (Mendoza, La Rioja y San Juan).
Su amistad con Enrique Lafourcade le hizo derivar hacia Coco Legrand, con quien trabajó…

-¿Y no era ese el momento preciso para saltar a la televisión?
-Lo pensé, pero preferí saltar al país. Lo que pasa es que el negocio del humorista no es la televisión. El negocio del humorista son los eventos. Y como yo hacía un humor blanco y de buen nivel, me empezaron a contratar para muchas empresas y a nivel de todo el país.

-¿Qué significó recibir el Premio Los Andes?
-Una cosa muy, pero muy estimulante. La ceremonia de entrega del premio se transmitió a todo el país a través de los dos canales de televisión que hay en Mendoza.
Y ahí no paré más.

-¿Y qué pasó con la pizzería?
-Lo tuve que vender. El tiempo no daba para ambas cosas y como humorista ganaba mucho más. Me llamaban de todas las otras provincias y hasta viajaba mucho en avión. Firmé buenos contratos, sin duda. A veces viajaba a Rosario y hacía hasta tres actuaciones, a 3.500 dólares cada una. Sin duda, eso jamás lo hubiese ganado en la pizzería.

-¿Compartiste el escenario con figuras de gran calado?
-Por cierto. Para la Fiesta Nacional de la Vendimia, en Mendoza junto a Mercedes Sosa fuimos los únicos artistas nacionales contratados. El resto eran artistas locales.

-Quienes te hemos visto actuar, no entendemos cómo no estás en la televisión…
-Lo que pasa es que la televisión es muy cerrada. Y a eso hay que agregar que el tipo de humor que hago yo es un humor para empresas, para eventos y lo han tachado de ABC1. Y lamentablemente lo que se está haciendo en televisión es otra cosa. En estricto rigor, el humor que estamos viendo en la televisión es muy burdo y muy básico. No se deja nada a la imaginación.
Yo creo que la TV chilena quiere actores.
Se dice mucho eso de vox populi, voz dei, pero eso pasa más allá de ser un decir.

-¿Cómo llegas a trabajar de libretista con Coco Legrand?
-Lo que pasa es que yo soy amigo de Enrique Lafourcade, participé en Talleres Literarios con él, entonces cuando regresé a Chile luego de veinte años afuera, me comuniqué con él, así como me comuniqué con otros amigos.
Fue él (Lafourcade) quien me conectó con el Coco…y Coco me dijo, "mira, necesito material". Y recuerdo que fuimos a almorzar juntos, intercambiamos algunas ideas y yo le leí algo del material que había empleado en la Argentina. Lo encontró bueno y llegamos a un acuerdo comercial.

-¿Te cansaste de golpear puertas en la televisión…o ya no te interesa?
-No, a mí claro que me interesa. Pero resulta que me cansé de recibir bofetadas. Por ejemplo, Kike Morandé fue a Argentina y me hizo una entrevista cuando estaba en el apogeo de su programa "Viva el lunes". Estuve con su señora, lo atendí muy bien, cenamos juntos y me dijo que cuando fuera a Chile hablara con él. Y bueno…cuando regresé a Chile intenté contactarme con él y no puede. Jamás me recibió. También conocí hace años a Mario Kreutzberger y un día quise hablar con él en el café "La Escarcha"…¡ y ni me pescó! Este ambiente es así, lamentablemente. Entonces, claro…de repente uno se cabrea.

-Hay muchas empresas que requieren contratar humoristas pero a precios aterrizados. ¿Dónde se te puede ubicar?
-Que me llamen a mi celular, pues. Es el 9-982-1955 o me escriban a mi correo: ivanhumor@gmail.com

-Gracias por la entrevista Iván… y buena suerte.
-Gracias a ti, Jorge. Nos vemos…

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