Piramides de Egipto
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Orlando Ochoa

EL PROYECTO DE CHÁVEZ ES PERSONALISTA

Uno de las más prestigiosos economistas de la oposición disecciona la debilitada economía venezolana y acusa a Hugo Chávez de intentar plasmar un proyecto ideológico absurdo y anacrónico.

Por Jorge Abasolo Aravena
jabasoloaravena@gmail.com

Junio de 2010

Fortalecido políticamente luego del referéndum del 15 de febrero pasado, aunque con una hacienda pública feble por la baja del petróleo, el presidente de Venezuela Hugo Chávez está adoptando medidas radicales para sustentar e intentar perpetuar su "Revolución bolivariana".

El panorama que enfrenta hoy el gobierno ya no da para licencias económicas y hasta una que otra farra. Trabajadores y sindicatos están reclamando alzas de salarios y elevando el tono en sus protestas ante el retraso en la firma de los contratos colectivos que el gobierno mantiene congelados a unos dos millones de empleados públicos. Incluso, los trabajadores del Metro de Caracas han advertido que podrían ir a la huelga.


VERBORRAGIA POPULISTA

Hugo Chávez está pasando a la historia no solo por su carisma y facilidad para apostrofar todo lo que provenga de los Estados Unidos. También por su atávica costumbre de aferrarse a ideas económicas que estén a su alcance. De allí su pertinacia a adherir sin remilgos a un credo simplista y tribal denominado "Socialismo siglo XXI", una salmodia camuflada de recetario que él mismo se encarga de repetir, aunque jamás de explicar.

Para llevar agua a su molino ideológico, Chávez cuenta con un aliado que en Venezuela jamás se habían utilizado para tales fines: el Ejército. Durante la década del 60 los militares latinoamericanos eran percibidos por los prosélitos e hinchas de la revolución cubana como gorilas, aliados de los terratenientes y de las oligarquías, de modo que la lucha armada era vista por los Teólogos de la Liberación y otros ideólogos cercanos a Chávez como una forma imperiosa de isurgencia y liberación de los pueblos. Hoy cabe en la cabeza de todos ellos una opción distinta. Sea por su raíz social, sea por su catequización ideológica o por sinecuras y prebendas, los militares pueden convertirse como en Libia, Cuba y hasta en la propia Venezuela, en socios privilegiados del cambio propuesto.

¿Sueños con trazas de utopía? Puede ser. Lo que es claro que la experiencia se echóa rodar, y el propio Chávez ha llegado a proponer una de esas iniciativas tan suyas, que mueven a preocupación. Se trata de la creación de un solo ejército sudamericano.

Hugo Chávez encarna muy bien el ideal latino de desdecirse justo a tiempo en que el pueblo olvida la promesa.
Pero las palabras quedan, y la imagen hoy en día se puede perpetuar. Fue lo que le jugó en contra esa noche del 5 de diciembre de 1998 en la cadena Univisión, en Venezuela.

Un día antes de las elecciones presidenciales, por esas pantallas asomó un jovial y dicharachero Hugo Chávez que respondía las preguntas del incisivo periodosta:
-"Dicen que usted no es demócrata. ¿Usted está dispuesto a entregar el poder en cinco años? -Claro que estoy dispuesto a entrergarlo. No solamente después de cinco años sino que incluso antes, porque nosotros vamos a proponer una reforma constitucional, una transformación del sistema político para tener una democracia veradera. -¿Nacionalizaría algún medio de comuniación? -No. Basta con el medio de comunicación que el Estado tiene hoy. Los demás canales deben seguir siendo privados. Más bien estamos interesados en que se amplíen y se profundicen. -No hay intención de nacionalizar nada? -No, absolutamente nada. Incluso hemos dicho que estamos dispuesto a darles facilidades a los capitales privados internacionales para que vengan a invertir en las más diversas áreas".


LAS PORFIADAS CIFRAS

Orlancho Ochoa es economista de la Universidad de Los Andes y Premio Bicentenario ULA. Se ha especializado en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Brasilia, Brasil. Cuenta además con una Maestría en Estudios del Sector Público en la Universidad de Buckingham, Inglaterra y Ph.D en Economía del Brasenose College, Universidad de Oxford, Inglaterra.

Ochoa es hoy profesor agregado de la Escuela de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, Venezuela. También es columnista en El Universal, desde 1997.

En los últimos dieciocho años ha realizado distintos trabajos, como consultor independiente de diversos organismos públicos y privados, así como de fundaciones internacionales, incluyendo la presidencia de la Comisión de Finanzas del Congreso Nacional (1995-1998).

También ha sido consultor en el sector petrolero, financiero e industrial y ha colaborado en consultoría económica con organismos internacionales. Paralelo a ello ha sido expositor en universidades y seminarios nacionales e internacionales.

-Al llegar a la presidencia, Chávez se manifestó a favor de eliminar ciertos impuestos, a mejorar la recaudación tributaria -combatiendo la evasión y actividades especulativas- y a reducir el aparato burocrático del estado.
¿Cuál es la realidad hoy?

-La realidad es que el presidente sí hizo un esfuerzo por mejorar la recaudación tributaria. Y tuvo un funcionario que logró mejorarla, sobre todo a través del impuesto al valor agregado. Mucho menos en el impuesto sobre la renta y otros impuestos que requieren una administración más organizada. Hubo sin duda algo de intimidación y de cierre de negocios. Pero la recaudación de los impuestos no petroleros no fue acompañada de una disciplina fiscal en el manejo de los ingresos petroleros y no petroleros en su conjunto.

El peso del gobierno central fue aumentando en Venezuela. De alrededor de un 18 por ciento, cuando llegó el presidente Chávez, llegó a más de un 34 por ciento en el 2007. Y claro… debe estar disminuyendo en 2009, fruto de la contracción en los ingresos petroleros.

Ahora, no es que el presidente Chávez ha reproducido el comportamiento de Carlos Andrés Pérez de los año 70, en el sentido de aumentar el gasto fiscal con énfasis social. Ha ido más allá, lo que explica la pérdida de disciplina fiscal.

Hay que recordar que en los años 70 se modificaron las leyes para permitir el más rápido endeudamiento del gobierno central y de los entes descentralizados y empresas del Estado en forma desordenada y caótica, lo cual generó una acumulación de deuda pública muy importante y tuvo un peso en el deterioro de los años ochenta.

En el caso del presidente Chávez, para nadie es un misterio que ha usado los ingresos petroleros ordinarios y extraordinarios, ha recurrido al abierto financiemiento monetario del gasto público desde el año 2006, con la toma de las reservas internacionales del Banco Central, para lo cual modificó la ley de ese banco. Todo esto pese a que la Constitución que el propio Chávez aprobó dice claramente en el artículo 318 que el objetivo fundamental del Banco Central es lograr la estabilidad de precios y preservar el valor ínterno de la moneda, y tiene a su cargo la política monetaria y la administración de reservas internacionales. Pues bien, pese a ello el presidente Chávez decidió establecer un techo para las reservas internacionales a partir del cual hay un presunto excedente, y ese excedente se convierte en fuente de ingresos fiscales, a través de un fondo de gastos paralelo al presupuesto nacional, el Fonden (Fondo de Desarrollo Económico Nacional).

Pero déjeme decirle que el artículo 320 de la Constitución dice que en el ejercicio de sus funciones el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias, que es exactamente lo que hace Chávez. De manera que no solamente se viola la Constitución y las leyes, sino que también se cometen graves errores en el campo económico.

Esta situación de extrema debilidad del Banco Central es consecuencia directa de un manejo fiscal irresponsable, con una política monetaria dependiente de las necesidades fiscales. A eso hay que sumar que se haya recurrido a un régimen de control de cambios, desde el 2003, que ofrece una influencia política directa al decidir sobre la asignación de divisas al sector empresarial.

Eso generó dos tipos de cambio, uno oficial y otro del llamado mercado paralelo, que a lo largo de los años han ido ampliando la brecha que los separa, hasta tener ahora un diferencial de màs de un 200 por ciento. Ese diferencial ha generado una gigantesca corrupción que se estableció en forma sistemática. Los controles de precios en este contexto son aún más dañinos.

Los productos regulados de la canasta básica alimenticia, se venden en el mercado negro local a precios más altos, o son parte del contrabando de extracción, llevando esos productos a Colombia y al Caribe, pues el segundo tipo de cambio hace estos productos muy económicos. El diferencial cambiario hace que la demanda de divisas para importar sea más alta e induzca a la sobrefacturación en las importaciones, para recibir más divisas y vender parte de ellas luego en el mercado cambiario paralelo, con enormes ganancias cambiarias.

Algo similar ocurre con los bancos privados venezolanos, los cuales le compraban al gobierno títulos de deuda pública argentinos a tipo de cambio oficial, u otros instrumentos financieros como notas estructuradas, incluso a precios algo más altos que en el mercado internacional, para luego revenderlos en el exterior y con las divisas obtenidas beneficiarse del diferencial cambiario. O sea, básicamente se ha inducido a la economía -tanto en el plano real como financiero- a tener como objetivo el intermediar en divisas en el mercado cambiario paralelo.

Y con un diferencial ahora mayor de 200 por ciento, con funcionarios medrando, el socialismo del presidente Chávez ha generado todos estos males, más asociados a la peor especulación financiera, en un país petrolero que dispone de grandes ingresos en divisas.

-Llama la atención que un hombre como Hugo Chávez haya llegado al poder en Venezuela. La explicación podría pasar por su discurso de rechazo a la corrupción de los dos partidos tradicionales que se alternaron durante cuarenta años en el poder: Acción Democrática y COPEI (democracia cristiana) ¿Lo cree así?
-Cierto. Hugo Chávez es producto -en buena parte- del fracaso de los partidos tradicionales. Me refiero a Acción Democrática y COPEI. Y en el plano político, es producto del descrédito de las instituciones democráticas por la corrupción con impunidad, el mal funcionamiento del Poder Judicial y otros problemas bien conocidos en América Latina. Todo eso acompañado de un deterioro económico de veinte años, desde finales de los años 70 hasta finales de los años 90. La causa la podemos situar en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979) con la bonanza de los precios del petróleo.

Ese gobierno de Pérez generó un alto crecimiento económico inicial, empujado por el gasto público y el impulso a distintos proyectos de inversión pública. Hacia el año 1978 ya Venezuela estaba entrando en recesión, tenía presiones inflacionarias y grandes desequilibrios fiscales y en las cuentas externas, además de una moneda sobrevaluada. El diagnóstico de lo que ahora se conoce como la enfermedad holandesa, la cual padecieron varios países petroleros.

Desde el año 1978 y hasta 1998 la economía venezolana creció apenas un 1 por ciento. Para ser más específicos en un 1, 04 por ciento. A su vez, el PIB por habitante tuvo una caída de 24 por ciento. O sea, podemos decir que ante un deterioro sostenido de la democracia y de la economía, a pesar de contar con una enorme riqueza petrolera, los venezolanos decidieron buscar una alternativa al sistema de partidos tradicionales.

Hubo ya problemas serios en 1989 cuando el programa económico de ajustes de Carlos Andrés Pérez generó una explosión social que se conoció como el caracazo y vinieron luego los intentos de Golpe de Estado de Hugo Chávez. Y ya hacia el año 1998 Hugo Chávez, el candidato crítico del sistema, apoyado por diversos sectores empresariales y medios de comunicación, se convirtió en una alternativa carismática de la anti-política. Un hombre fuerte, un militar que intentó un Golpe de Estado en febrero de 1992, que cuestionaba cómo funcionaba la democracia y la economía en Venezuela.


¿OPOSICION ACEFALA?

-¿Cree que hasta hoy la oposición ha tenido posturas homogéneas y la falta de un líder que pueda oponerse a Chávez? -Es normal que en el sistema político de un país haya heterogeneidad, que los partidos políticos tengan distintas posiciones. Lo que sucede es que los grandes partidos políticos venezolanos tuvieron un proceso de atomización, se volvieron partidos pequeños mientras aumentaba la tendencia autoritaria de Chávez.

Esa tendencia, que apunta a mantenerlo en el poder hasta el 2021, según la fecha elegida por él (aniversario 200° de la batalla de Carabobo que selló la independencia de Venezuela) toma forma pseudolegal desde el 15 de febrero de este año. Y digo esto porque se ha desconocido el Referéndum de diciembre del año 2007 el cual rechazó la reforma constitucional de Chávez para crear un Estado y una Economía Socialista y permitir la reelección indefinida del presidente.

Y eso fue rechazado punto por punto. Y sin embargo el presidente Chávez ha hecho tabla rasa de ello, y cada uno de los aspectos rechazados los está convirtiendo en leyes orgánicas, desconociendo el mandato y violando la Constitución vigente.

En este ambiente, con un gobernante autoritario y que disfraza de legalidad sus decisiones y los conflictos se agudizan, entonces la población tiende a pensar que hace falta una oposición unida. Y podemos tomar como ejemplo, la Concertación chilena con el caso del general Pinochet. Obviamente, no es exactamente lo mismo, pero ante un hombre fuerte y que tiene el control de todos los poderes públicos, hace falta una oposición unida.

No es ningún secreto que el presidente coloca a sus personas más maleables al frente de los poderes públicos, como el legislativo, el judicial y el llamado poder moral, que incluye la Fiscalía, la Contraloría y la Defensoría del Pueblo. Ahí Chávez pone a gente completamente afín, identificada ideológicamente.

Frente a un escenario así, tendría sentido que la oposición -por lo menos- se concertara. No quiero decir que debe operar como un solo partido. Sin embargo, hay un problema. Las encuestas y estudios de opinión indican que el apoyo a los partidos políticos de oposición como tales, no llega al diez por ciento. A su vez, el partido de gobierno -por razones de apoyo al presidente y clientelares- llega a alrededor de un 32 por ciento. Mientras tanto, un 45 por ciento de la población señala que no apoya a ninguno. En otros estudios de opinión esta última cifra se eleva a 60 y hasta 65 por ciento.


ATONIA PARTIDARIA

-Luego, ¿cómo organizar a esa oposición que no se expresa ni menos canaliza a través de los partidos políticos? -Exactamente, esa es la cuestión. El no chavismo ha alcanzado gran fuerza. Conforme al último referéndum de febrero y a las elecciones regionales de noviembre, alcanza a un 45 versus un 55 por ciento. Ello, a pesar de la enorme intervención propagandística del gobierno, el uso indiscriminado de los recursos petroleros y el control de las instituciones. Esta intervención también se dio en el hecho de contar con un Estado inflado en su peso real en la economía venezolana.

Así se llegó a contar este año 2009 con un sector público muy poco eficaz y eficiente de más de dos millones de empleados. A pesar de eso, la relación 55-45 por ciento se sigue estrechando. De manera que el no chavismo es muy fuerte, pero los partidos políticos que aspiran a canalizarlo, no lo son.


FALENCIAS DE LA OPOSICION

-Con Manuel Rosales asilado en Perú, ¿quién ha pasado a ejercer el liderazgo de la oposición?
-Esa es una pregunta problemática, porque hay liderazgos regionales o locales, vinculados a partidos que tienen fuerza en algunas regiones o ciudades de importante población. Además de manuel Rosales, cuyo liderazgo en el Zulia es sólido, están el señor Antonio Ledezma, que tiene mucha fuerza en la Alcaldía Mayor de Caracas, el gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski.

Y podríamos agregar a Leopoldo López, que salió de la alcaldía de Chacao y que mantiene también alta popularidad. Ellos mantienen saldos de opinión positiva, pero ninguno ostenta un liderazgo nacional sólido.

La oposición venezolana tiene obviamente una carencia de liderazgos nacionales, pero tiene otra carencia, que no la tiene el lado de Hugo Chávez. No le ha planteado a los venezolanos más sencillos ni a los venezolanos de la clase media, cuál es la alternativa al Socialismo del siglo XXI o al socialismo chavista, que toma cada vez matices más marxistas.

Por lo menos, la alternativa, la propuesta bien articulada y con contenido sincero, debiera ser la razón para la concertación estratégica de la oposición.
Y digo esto porque si bien es cierto que Venezuela entró en problemas económicos con consecuencias más graves bajo el gobierno de Hugo Chávez, también lo es que había un declive económico secular desde los años 70, lo cual quiere decir que hay unos 25 años previos a la llegada de Chávez en que el país tuvo serios problemas de inflación, mala gestión fiscal, inestabilidad cambiaria y deterioro del ingreso promedio por habitante.

Ahora, ¿cuál debe ser la respuesta -no sólo como contraste con el chavismo- sino a los problemas de fondo para rectificar con la economía y la democracia venezolana?
No ha habido tal respuesta.

Para muchos ciudadanos de América latina las elecciones son la única manifestación de la democracia, ya que incluso la presencia del Estado es muy limitada en sus servicios públicos, tanto en calidad como cobertura. La educación, salud, seguridad, administración de justicia y desarrollo urbano generalmente no llegan a las áreas marginales de América latina.
Algunas naciones como Chile lo han logrado mucho más que otras.

-El actual nivel de importaciones de Venezuela puede hacerse insostenible. ¿Què pasará si el petróleo cae en promedio del año a menos de US$ 75?
-A ver… el petróleo en Venezuela ya está por debajo de los 75 dòlares el barril. El promedio este año ha estado apenas sobre los 40 dòlares.

-Esa tendencia, ¿tiende al alza o a la baja? Porque Chàvez ha tenido fortuna. Cuando asumió el poder se disparó el precio del petróleo…
-El precio del petróleo para Venezuela, en lo que va del año 2009 ha sido de US$ 42, 25 (42 dòlares y 25 centavos), mientras que en el año 2008 estuvo en US$ 86, 81. Es decir, más del doble.

Con la expansión de gasto público -dentro y fuera del presupuesto nacional- la situación fiscal del país este año 2009 está cercana a ser inviable sin una devaluación que multiplique los bolívares que recibe el gohierno por las divisas petroleras. Naturalmente, la devaluación en un contexto como el descrito elevaría aún más la tasa de inflación anual que -actualmente- sobrepasa el 30 por ciento.

Desde fines del 2005 el tipo de cambio se estableció en 2,15 bolívares por dólar. Pero desde febrero del 2005 hasta ahora, la inflación acumulada por el IPC es superior al 120 por ciento.

Ahora, con relación a los socios comerciales nuestros hay que recodar que en los últimos cuatro años ninguno ha tenido una inflación acumulada de más de un 30 por ciento. Obviamente hay una sobrevaluación importante de la moneda, lo cual ha inducido a importaciones masivas, y a desestimulado las exportaciones venezolanas no petroleras.

Un contrasentido en relación al objetivo de diversificar la base productiva de la economía, es reducir la dependencia de las exportaciones petroleras. Al caer el precio del petróleo en forma aguda -más de un 70 por ciento desde su punto más alto, el 2008- el gobierno se ha visto obligado a contraer el gasto público real y a disminuir sus transferencias a empresas públicas. Con la caída del precio del petróleo también se vienen reduciendo los recursos del gobierno y de Petróleos de Venezuela (PDVSA) para el financiamiento de programas sociales.

Fìjese que Petròleos de Venezuela debía US$ 13.900.000 (13 mil novecientos millones de dólares) a contratistas y proveedores venezolanos y extranjeros a finales de 2008. Y el gobierno -en vez de coordinar un plan de pagos con la empresa eststal petrolera - recurrió a promover una nueva ley, la que fue aprobada de emergencia en mayo de este año, que permite la estatización y toma inmediata del control de las empresas de servicios conexos del sector de hidrocarburos.

Las empresas básicas del Estado venezolano productoras de hierro, bauxita, alumin y aluminio anunciaron a través del ministro del sector que requieren más de 4 mil millones de dólares para volver a ser operativas. Y bien sabemos que no hay 4 mil millones de dólares.

Por otra parte, el sector eléctrico nacional requiere inversiones superiores a los 3 mil millones de dólares para cubrir sus necesidades más urgentes y evitar los apagones que afectan a la población y la actividad económica en las regiones del interior de Venezuela. Las nacionalizaciones de empresas de acero, cemento y del Banco de Venezuela, propiedad del Grupo Santander, demandan casi $5.000 millones más.

Hay programas de nueva refinería, plantas petroquímicas dentro y fuera del país, obras públicas y otros proyectos que probablemente caigan en paralización porque simplemente no hay recursos fiscales. La mayor parte de estos programas de inversión se financiaban fuera del presupuesto nacional, recurriendo a los recursos tomados del Banco Central o de PDVSA, por vías distintas a los impuestos y regalías.

Otros medios menos transparentes aún, incluyen la venta de petróleo a futuro contra pagos adelantados, como es el caso del llamado Fondo chino-venezolano.

-En toda economía se hace una predicción anual del promedio del producto más fuerte del país. Sobre la base de ese precio se pautea la agenda económico y social. ¿Se ha hecho esa predicción en Venezuela respecto del petróleo?
-Sí, se ha hecho. Y cuando se hizo el presupuesto de este año se estableció sobre la base de US$ 60 el barril. Cuando en enero el precio del petróleo estaba en US$ 38 las autoridades se vieron obligadas, en marzo, a reducir la estimación a 40 dòlares.

Pero quiero decirle una cosa. Recuerde usted que el volumen de producción y exportación petrolera real de Venezuela es desconocido. Ni la OPEP, ni la Agencia Internacional de Energía reconocen las cifras oficiales del gobierno venezolano. Las cuentas petroleras no son transparentes. Por lo tanto la balanza de pagos tampoco lo es, ni las cuentas fiscales.

Y el argumento de fondo del gobierno es que se està haciendo una Revolución, y una Revoluciòn no le quiere dar argumentos ni información para la crítica a una oposición que califica de burguesa, oligarca y pitiyanqui.
Esta restricción en las estadísticas petroleras y fiscales ha sido castigada por las calificadoras de riesgo internacional con una elevada prima de riesgo país, que hace imposible al gobierno poder recurrir al financiamiento externo. Ante este panorama, el gobierno del presidente Chávez ha preferido -insisto- vender petróleo a futuro a la China, a instituciones financieras francesas y japonesas -para tratar de obtener ingresos rápidamente- comprometiendo el flujo futuro de ingresos petroleros del país.

Es decir, el gobierno hace todo tipo de maniobras fiscales, monetarias y petroleras para tratar de sostener lo insostenible.

Estos distintos aspectos de la política económica del gobierno venezolano es lo que diferencia la dinámica de la economía venezolana del resto de las economías de América latina. No es que esté golpeada por la crisis mundial, lo cual es evidente. Los problemas económicos acumulados son más graves porque se venía manteniendo un desbalance macroeconómico profundo, sostenido por el alto precio del petróleo.


MAS CONVENCEN CIFRAS QUE ARGUMENTOS

-Llama la atención que Venezuela sea el quinto exportador de petróleo en el mundo. Sin embargo, la mitad de su población sobrevive en medio de la pobreza. El porcentaje de pobres ha subido de 44 a 53 por ciento en cinco años (hasta 2007) ¿Cuáles son las cifras de pobreza, hoy?
-Las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) son polémicas y sus métodos dicen que los hogares en pobreza para el segundo semestre del año 2007 fueron del 28, 5 por ciento, según la línea de ingreso usada. El INE incluso afirma que el desempleo sigue cayendo en 2009 a una tasa menor del 7 por ciento, a pesar de la caída en el crecimiento del PIB a cerca de cero en el primer trimestre de este año. A pesar de que hay una contracción en petróleo, minería, manufactura e instituciones financieras, el gobierno dice que la tasa de desempleo sigue cayendo.

Fíjese que otro problema estadístico es que la tasa de inflación se mide tomando en cuenta productos subsidiados y regulados por el gobierno, que presiona al Banco Central para que eleve el precio de los productos subsiadiados.

-Siempre en el plano económico usted ha denunciado que el gobierno ha conculcado el derecho de propiedad. ¿Cómo se manifiesta ello?
-Primero, se manifiesta en el discurso público del presidente Cháveza contra la propiedad privada de los medios de producción, haciendo la diferencia marxista entre la propiedad de bienes personales y las empresas, que son los medios de producción. El Instituto Nacional de Tierras ha procedido a tomar propiedades en el campo sobre la base de criterios de mal uso económico de las tierras o para distribución en esquemas colectivistas de propiedad, como las empresas socialistas.

También el presidente ha dicho que las actividades económicas "estratégicas" deben pasar a manos del Estado, y se han nacionalizado bajo esa razón. Son los casos de la Empresa de Telecomunicaciones, la Electricidad de Caracas, las empresas del acero y hasta las empresas cementeras.

El sentido estratégico parece ser guiado según el primer Plan Socialista Nacional Simón Bolívar 2007-2012, que indica una reducción gradual del sector privado y un desarrollo sostenido de empresas socialistas. En realidad se reduce al sector privado y aumentan las empresas estatales, las cuales rápidamente pierden gran parte del personal técnico y gerencial de la gestión privada, y comienzan un proceso de deterioro y politización de su administración.


LOS POPES DE LA HACIENDA PUBLICA

-¿Quiénes son los hombres claves de la economía venezolana y qué grado de preparación tienen?
-Son dos. Alí Rodríguez Araque, como ministro de Economía y Finanzas; y Jorge Giordani, como ministro de Planificación.
Jorge Giordani ha acompañado al presidente prácticamente en todo su gobierno, tan sólo con una interrupción de dos años. Es un marxista del siglo XX. Giordani es ingeniero eléctrico, y ha hecho cursos de planificación.

El ha dicho sin tapujos que Venezuela hará realidad el sueño de Allende. Por su parte, Rodríguez Araque fue de los que más duró como comandante de la guerrilla venezolana. Se entregó y recién aceptó la pacificación a finales de los 70. Estuvo en el Congreso mucho tiempo y es de formación marxista y pro-cubano. Tuvo alguna experiencia política petrolera porque presidió la Comisión de Energía y Minas, ministro de Energía y Petróleo, presidente de PDVSA. También fue presidente de la OPEP.

Cuando presidió la estatal petrolera, Rodríguez Araque -por instrucciones expresas de Chávez- expulsó a 20 mil técnicos y trabajadores que protestaron contra el gobierno en el conflictivo año 2002. La expuslión de ese capital humano destruyó a la empresa y la convirtió en lo que es ahora: un apéndice del Estado bajo un comisario político, Rafael Ramírez, quien es a su vez, presidente de PDVSA y ministro de Energía y Petróleo, un claro conflicto de interés, donde se hacen todo tipo de operaciones financieras cuestionables y se dirigen planes de política internacional DEL PRESIDENTE.

Además, Rafael Ramírez es vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela para el occidente del país. Es decir, abiertamente asume otra tarea absolutamente incompatible con una gerencia petrolera profesional y despolitizada.

Lo que tenemos en Venezuerla, en conjunto, es un proceso de destrucción de instituciones políticas y de instituciones económicas, cuyo control está en manos del poder ejecutivo. Todo esto ha debilitado la democracia venezolana, si entendemos que este sistema político requiere de un contrabalance entre las responsabilidades de los poderes públicos.

Y ahora que la economíua está mal, el presidente Chávez ha acelerado el paso de intervención en la economía y de aprobación acelerada de una agenda legislativa para tratar de darle base a un proyecto ideológico anacrónico e inconstitucional.


-Un panorama desolador…
-Da tristeza que este sea el panorama actual, pero es una prueba para la vocación democrática de los venezolanos.

Económicamente hablando hoy Venezuela es un país muy vulnerable y las consecuencias sociales alertaron sobre la inviabilidad del proyecto personalista de Hugo Chávez y su versión del socialismo. Imagino que la izquierda seria de América latina ya se ha dado cuenta de la verdadera naturaleza del proyecto personalista que se esconde bajo las banderas del discurso extremista chavista.

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