Piramides de Egipto
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ZITA PESSAGNO BARRELLA
COMUNICADORA SOCIAL
catszita@hotmail.com
MI COLUMNA DE OPINION
Febrero de 2013


SIMPLEMENTE TARÁNTULA... ¡PERDON!... FARÁNDULA

"...sí a la "libertad de expresión", pero con "ética"...

Últimamente en los medios de comunicación la archiconocida prensa de espectáculo o periodismo de farándula se dedica a subir varias informaciones asociadas a personajes públicos que se conocen como "faranduleros", personas que trabajan directa o indirectamente en los medios, que buscan la notoriedad mediática o la fama, y que colaboran para llenar estos espacios de "opinología" en los diferentes programas de TV , radiales o medios escritos, con informaciones que versan sobre diferentes aspectos de sus vidas y quehaceres públicos, pero sobretodo destacando los aspectos privados y hasta íntimos, de ellos mismos o de otros… muchas son las figuras que han tenido diferentes impasses sociales, algunos ciertos y otros simplemente circunstanciales asociados a malentendidos, sin embargo, todos son tratados de la misma forma y terminan generando lo mismo: la descalificación social de aquellos personajes reconocidos mediáticamente.

Los medios de comunicación han desarrollado un matiz poco amable frente a las audiencias, dichas audiencias califican inmediatamente de manera sentenciosa y negativa a todos aquellos personajes expuestos en los propios medios a través de comentarios realmente lapidarios en los que cualquier frase o palabra queda corta para calificar y se transforma en el epíteto más grosero que uno pueda imaginar en las redes sociales… casos como los videos de Valentina Roth o Kel Calderón, llenos de fragmentos íntimos, que no deberían ser expuestos sin pudor, obligándolas a ser objetos de críticas y sanciones, y hasta en algunos casos hacen que algunas de ellas sientan que deben pedir "perdón" públicamente por sus acciones.

Ello motiva a personajes como Yerko Puchento, en "Vertigo", para insinuar una grosera descalificación sexual a Valentina Roth, o etiquetar como "tonta" a Nicole Moreno -más conocida como "Luli"-, todo en pro de la "diversión de la gente"… esta búsqueda periodístico-mediática de "mantener informado" a sus públicos se transforma en un maltrato inevitable para todos aquellos que sean expuestos en estos programas de farándula o que pertenezcan a ésta. Basta con ser considerado "farandulero" para que la gente en sus casas se sientan con derecho a destrozar públicamente a estos personajes sin tener la certeza de su real culpa sobre lo que se les imputa. Al invadir su privacidad se le da a las audiencias el rol de juez, jurado y verdugo de los casos que diariamente se presentan para llenar aquellos espacios programáticos que buscan el tan ansiado "rating".

Al final, entre los periodistas, opinólogos y las audiencias, se ha generado una tripleta intangible, una asociación inconsciente en la que los periodistas y los opinólogos de los medios, acechan "en busca de información", sobretodo privada e íntima la cual exponen sin reparos. En este espacio son los medios de comunicación intermediarios de difusión, quienes se prestan para ser utilizados pro-rating. Por su parte, las audiencias califican y descalifican, dentro y fuera de los medios, despedazando sin miramientos a cuanto personaje se les atraviese, ello como una nueva forma de diversión provista por los propios medios quienes "se lavan las manos" con la apelación a la famosa frase que enarbola la "libertad de expresión".

Como comunicadora avalo y apelo a la libertad de expresión en todas sus formas, pero siempre y cuando no nos olvidemos que, en toda relación humana, las responsabilidades son compartidas. Si voy a difundir una noticia, sabiendo la crueldad y desenfreno de los públicos, sería bueno tener claridad sobre los hechos y no poner opinólogos o periodistas que hagan comentarios que generen "dudas" en torno a los posibles hechos solo por hacer "más sabroso" el tema, ya que por un mal comentario o insinuación insidiosa, como por ejemplo el caso tan delicado que le acontece a Pablo Mackenna, donde le podemos estar colgando una soga al cuello a un posible inocente, cuando en lugar de decir en los medios: "acusado de una posible violación a una menor" dice: "acusado de violación a una menor"… al final, sí a la "libertad de expresión", pero con "ética".




Por favor, sus comentarios y evaluación. Gracias.

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